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Vila puso a funcionarios del gobierno como testigos en la denuncia contra Cazabán

Todo indica que uno de ellos sería el actual presidente del Instituto de Juegos y Casinos, Daniel Pereyra. Tanto él como el resto de los funcionarios ligados con el Grupo Uno tendrían las horas contadas en el Gobierno provincial.
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Daniel Vila cuenta con las personas de confianza dentro del gobierno del Celso Jaque, para que prospere la denuncia que hizo contra el secretario General de la Gobernación, Alejandro Cazabán. Y busca que ellos salgan como testigos a su favor en este cruces de acusaciones sobre quién le pidió dinero a quién y para hacer qué favor.

Del mismo modo que Cazabán aseguró en la Legislatura que tanto Daniel Vila como José Luis Manzano estaban extorsionando al Ejecutivo para que opere a favor del Grupo Uno y de todas sus empresas, Vila aseguró al fiscal del Delitos Complejos Daniel Carniello que el secretario de la Gobernación le había pedido dinero a cambio de sacar el tan mentado decreto que favorecerá notablemente la facturación de Edemsa, una de las tantas compañías de la dupla Vila-Manzano.

Vila entregó una lista de cuatro testigos en la Fiscalía. Dos de ellos son periodistas, y declararán que desde el Gobierno presionaron para modificar la línea editorial de los medios del Grupo y para que echaran a los trabajadores de prensa considerados díscolos por el poder.

Los dos testigos restantes, tienen la misión de acompañar a Vila en la batalla por el control y la facturación de Edemsa. Uno de ellos es funcionario, y si bien no trascendió el nombre, todo indica que se trata –nada más y nada menos- de Daniel Pereyra, el actual presidente del Instituto Provincial de Juegos y Casinos. Precisamente, una puja de intereses contrarios en el negocio del juego, se convirtió en el desencadenante de la ruptura en la relación entre el Gobierno y Vila-Manzano, dos oponentes que, hasta hace unos meses, parecían una pareja perfecta.

Las horas de Pereyra en el Ejecutivo estarían contadas, según diversas fuentes. Lo mismo ocurre con Horacio Miguel, otro miembro del directorio del Casino y supuesto gerente "de confianza" del Grupo Uno.

Si Pereyra declara, su objetivo será vengarse de Cazabán por el momento que le hizo pasar en la Legislatura. No fue casualidad que Pereyra estuviese sentado al lado del sanrafaelino justo en el momento en que acusó a Vila y a Manzano de estar extorsionando al Gobierno. Lo puso en ese lugar para exponerlo y para dejarle en claro que, si hasta el momento había tenido luz verde para hacer y deshacer a su gusto en el Casino, esa temporada ya había terminado.

Por lo pronto, el fiscal Carniello mandará a pedir la copia de la versión taquigráfica de todo lo dicho en la Cámara de Diputados. La denuncia hecha por los representantes de la Cámara Baja todavía no llegó a su despacho, pero la medida responde a una carta presentada por José Luis Manzano, quien señaló a través de ese escrito que quedaba a disposición de la Justicia por los dichos vertidos por Cazabán durante su interpelación.