Presenta:

Carta del tío Adolf

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Querido sobrino:

No aflojés! Estoy con vos en esto, Daniel. También he sido víctima y el shock fue extremadamente duro.

Apenas oscurecía, y al doblar la esquina para llegar a mi casa, me encontré con uno de ellos. No tenía más de 15 años y su cara de niño me intimidó. Se que atrás de ese gesto inocente se esconde un tremendo criminal.

Trataré de superar el trance, con ayuda de mi psicólogo, salir de casa y viajar a la Argentina. Tengo muchas ganas de ver como va creciendo tu bigotito y no  me olvido que te debo un brazalete.