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Segunda entrega: cómo los Landete buscan despegarse del escándalo del tomate

En Chos Malal, la familia política del gobernador Jaque atribuye todo a una "maniobra de los medios" contra Ricardo Landete. Pero tomaron medidas: el apellido de la familia desapareció de la etiqueta del tomate y el producto no aparece en las góndolas del "Súper Landete". Conocé las maniobras en San Rafael y en la Legislatura para silenciar la polémica.
La marca del tomate reetiquetado por el escándalo.
La marca del tomate reetiquetado por el escándalo.

De un camión con el que trajinaban un día y medio desde San Rafael, a un supermercado y una empresa de transporte. De historias no oficiales de contrabando y esfuerzos pioneros para llevar mercadería a la Cordillera a las primeras planas de los diarios locales por el escándalo del tomate "trucho" que compromete la gestión de uno de los integrantes del clan familiar y pone en aprietos al mismísimo Celso Jaque. Tal es la síntesis histórica de los Landete, entre Mendoza y Chos Malal.

MDZ viajó hasta la ciudad neuquina –la más importante de la región norte de esa provincia- para conocer a la familia política del gobernador. En el interín, revelar cuál es el peso propio que tiene el clan Landete en su patria chica, donde se encuentran instalados desde 1965, aproximadamente.

Lo que hoy se traduce como un escándalo político comenzó, en rigor, en el mes de junio como una simple inspección de rutina en “Súper Landete” por parte de los inspectores de Bromatología del Gobierno de Neuquén. Y lo que saltó como una presunta irregularidad cayó en el lugar menos indicado. Aquel en el que se fogoneaba una interna que pondría al ministerio que conduce Sergio Saracco en una crisis de conducción –sumado al déficit presupuestario y a las emergencias circunstanciales, como la gripe A-.

La defensa del clan

La oficina queda al fondo del supermercado, en un primer piso desde donde puede observarse la conducta de los consumidores, tras la seguridad que brindan unos vidrios espejados. Allí, Néstor Landete (hijo de don Tito, el suegro de Jaque) se sienta en esa pequeña oficina desde 2005, junto a otros dos habitáculos más y una sala común donde también está su esposa. Según él, ese fue el año en que comenzó el mayor crecimiento de la empresa, coincidente con la época de bonanza del país.

El espacio que antes ocupó Tito Landete, patriarca de la familia, tiene pocas singularidades. Entre ellas, una foto de los fundadores del negocio con la ochava del súper de fondo. Abajo, su madre, Antonia, atiende la mercería y regalaría del local. Le ha tocado un lugar incómodo, puesto que el mostrador se confunde con la entrada y salida de las góndolas, junto a la línea de cajas. Una puerta trasera da al hogar paterno.

Por eso, si uno toca el timbre en el domicilio de los Landete, ubicado exactamente al lado, nadie atenderá. Todos se encuentran, de alguna manera, sosteniendo a la empresa familiar. Junto a la casa, en el local de seguros de Sergio “Quique” Landete (hermano de Néstor), la secretaria mira la gente pasar por la vidriera.

Otra de las singularidades es un cuadro de su hermano Ricardo colgado en la pared, que rescata un artículo de diario sobre la experiencia del subsecretario de Planificación y Control en la ONG “Médicos Sin Frontera”. Por lo escuchado en las mesas de café de Chos Malal, Ricardo es el orgullo de la familia, porque es el que llegó más lejos. El médico que trascendió las fronteras.

“Liliana sólo tiene el mérito de haberse casado con quien ahora es el gobernador, el resto, se quedó acá en Chos Malal”, sintetizaron.

En la entrevista remarcada en el cuadrito, puede leerse: "¿Corrió riesgos?", le preguntó el periodista. "Teníamos una situación controlada que nos hacía conocer los grados de vulnerabilidad y actuábamos en consecuencia, pero en algún momento mi vida estuvo en peligro. Yo era flying doctor: como todo estaba minado debíamos llegar a las aldeas en avión y en ocasiones fue atacado. En otras, debimos escapar porque nos avisaban que atacarían el pueblo donde estábamos trabajando", contestó Ricardo Landete, en aquella oportunidad.  

Desde el sillón de Don Tito, y con un poder otorgado por éste mediante escribano público, Néstor fue el encargado de salir en defensa del clan. Cuando las irregularidades se hicieron públicas, ventiladas por la interna entre su hermano y el ministro Sergio Saracco, Néstor Landete desandó el camino hasta esta Capital para presentar documentación sobre la empresa y sus contratos. Aquí se entrevistó con algunos medios, aunque con MDZ no tuvo contacto sino hasta este viaje.

“No creo que sea factible una entrevista”, dijo, sinceramente cuando entró a la oficina, pero luego se prestó a un diálogo en el que no faltaron interpelaciones al cronista: “¿Por qué tanta saña hacia Celso?”, apuró más de una vez, aunque siempre de manera respetuosa. 

"Nunca hubo un progreso mágico"

El trazado urbano que tiene Chos Malal es otra de las coincidencias entre la ciudad neuquina y nuestra capital: el hecho de dividir el casco céntrico en dos espacios verdes alrededor de los cuales se concentra la actividad comercial y la política, según destacaron aquellos que han viajado lo suficiente entre ambas ciudades para dar cuenta de la similitud.

Alrededor de Plaza Sarmiento se encuentran no sólo los negocios más importantes, sino también los dos bancos –el Provincia de Neuquén, manejado políticamente por el MPN, y el Banco Nación-. Están los tres negocios de la familia Landete: el súper y, atrás, con salida por 25 de mayo, la firma de transporte “Chos Malal”, como también la pequeña compañía de seguros de Quique Landete -en este caso por calle Urquiza-. Algunos edificios públicos, una megatienda de electrodomésticos y, a una media cuadra, uno de los dos casinos privados de la ciudad.

“Las salas de juegos son una característica de los pueblos petroleros, aunque Chos Malal se beneficia indirectamente del petróleo, porque los pozos están en Buta Ranquil, a dos horas de acá; son las compañías que antes estaban en Malargüe”, explicaron.
 
“Súper Landete” funciona en una de las ochavas más tradicionales de la ciudad, atravesada por 25 de mayo, la avenida principal que llega hasta Plaza San Martín, en cuyo alrededor se concentran la municipalidad y los sitios históricos, como el fuerte museo, la biblioteca municipal y la capilla de los padres salesianos, los primeros vendimiadores que mandaban sus vinos al Vaticano.

“Es el supermercado más caro de toda la ciudad, pero es el de mejor calidad”, cuentan dos chicas que atienden un drugstore casi enfrentado al local comercial de los Landete. Una de ellas cuenta que trabajó con el súper hasta no hace mucho, y señala que siempre la trataron bien. “Algo se supo de los tomates, pero eso pasó hace tiempo”, indicaron.

En You Tube, puede verse una publicidad de la firma que destaca como slogan "La buena costumbre, mayor calidad".

“No ha habido un crecimiento voluptuoso ni un progreso mágico”, aclaró, en pos de despejar las dudas sobre la relación entre la empresa familiar y el gobernador Celso Jaque. Es que las malas lenguas señalan que, en la peor época del supermercado, el intendente de Malargüe habría ayudado económicamente a su yerno. Esto, claro, no ha sido comprobado.

La mejor defensa es el ataque

“Esto ya es un problema superado, el producto ya se retiró del mercado”, graficó Néstor y para dar cuenta de ello, invitó al cronista a tomar una fotografía de las botellas de tomate triturado.

Huelga decir que costó encontrar el mencionado producto. Como estrategia comercial, y más aún si se trata de un producto que resalta como marca el apellido familiar, las botellas no se encontraban en la góndola a la altura de los ojos. Había que agacharse hasta el último estante, por sobre las cajitas de cartón de otras marcas conocidas en el mercado.

La estrategia de defensa de los Landete parece tener dos aristas. Por un lado, expresar ante los medios que el escándalo es algo armado para perjudicar a Celso Jaque y a Ricardo Landete. Y moralmente a un negocio con más de 40 años en el rubro y un peso social sin cuestionamientos en la ciudad.

“Este es un daño moral para mis viejos, porque la gente no va a creer en Finca Landete”, aseguró Néstor, aunque reconoció que económicamente el escándalo no los afectó, ya que procedieron a retirar el producto de las góndolas para dejarlo en el depósito.

Por otro lado, también han salido a apurar judicialmente a la firma Exin SA para que sus responsables se retracten de lo que manifestaron oportunamente a MDZ.

“Esto ha sido un problema de impresión”, aseguró Néstor, minimizando de esta manera el problema de índole legal que se tramita en el Ministerio de Salud, donde el ministro Saracco ordenó una investigación administrativa a Carlos Delamarre, el mismo funcionario que está enfrentado a Ricardo Landete. Según Delamarre, la usurpación de registros sería una violación al Código Alimentario Nacional.

Entre los allegados al clan Landete, sospechan que a Jorge Cuello lo habrían apretado para decir lo que manifestó a MDZ, so pena de clausurarle la empresa de Cuadro Benegas –San Rafael- que fundó junto a otros trabajadores de la quebrada conservera Inca. En ese tren, cargó las tintas contra la firma a la que delegaron el envase y triturado del tomate.

“La fábrica tiene que controlar el producto, no puede sacarlo sin etiquetar, porque si no, lo clausuran”, sostuvo Néstor.

Néstor también se quejó de la forma en que el Gobierno de Neuquén hizo un procedimiento considerado de rutina. Y confiesa que, pese a las indicaciones que hizo Delamarre en su respuesta a Bromatología de Neuquén, nunca se decomisó el polémico producto.

“No me dejaron ni una muestra”, se quejó ante el procedimiento que consideró desprolijo, y aseguró que desde el gobierno neuquino nunca volvieron a comunicarse con él. La municipalidad de Chos Malal, por otra parte, tampoco realizó ningún decomiso de mercadería.

Por el contrario, el secretario de Gobierno, Jorge Alfonso Scelzi –radical que integra la coalición “Encuentro por Chos Malal”, junto a otras fuerzas políticas como el PJ, Libres del Sur y partidos provinciales-, señaló oportunamente a MDZ que habían convenido con la empresa el retiro de los productos de las góndolas. Según lo escuchado en Chos Malal, la municipalidad prefiere no quedarse demasiado pegada al escándalo y optan por hacer lo pertinente.

Como puede verse en la imagen, el producto con la marca "Finca Landete".

Cansados de esperar y con el tomate triturado en el depósito, sin ninguna notificación efectiva de parte de ningún ente gubernamental, los Landete decidieron volver a sacar el producto pero con un cambio fundamental. La etiqueta ya no muestra orgullosa la marca familiar, sino con la marca “Exin”, y donde puede observarse los números que encendieron la polémica: RNE 13005058 y RNPA 025-13027773.

La etiqueta también muestra datos de la empresa: “Elaborado por Exin SRL, Ruta nacional 144 y Gomenzoro, Cuadro Benegas, San Rafael, Mendoza”; y, junto a la clásica receta para hacer una pizzeta con mozzarella y albahaca, se aclara que el producto es “el resultado de una minuciosa selección de frutos naturales, sanos y frescos. Que conservan todas sus propiedades….Como hechos en casa”.

Esto, pese al pedido de retractación que efectuaron a Exin a través de un escribano público.

Las intimaciones y las definiciones políticas

El relato no es propio de una novela de aventuras. Sin embargo, Jorge Cuello dice que no se acuerda, porque “no le di mucha bolilla en su momento”, pero el hombre que tocó en la puerta de su casa era un escribano público, Luciano Martín Arrula, enviado por los Landete con una misión en particular:

“Emplázoles en 48 horas en mi carácter de apoderado de Gilberto Narciso Landete (Don Tito), se retracten de manera fehaciente de las declaraciones que vertieran y que se difundieran por medios periodísticos, en los cuales ustedes desconocen y niegan haber vendido a la empresa de mi poderdante –se refiere a Don Tito Landete-, desde el año 2006 a la fecha, tomate triturado en botella de 950 gramos con las marcas Exin y Finca Landete. Habiendo sido vuestra empresa la que ofreciera el embotellado de tomate triturado, con el etiquetado de la marca Finca Landete, utilizando sus códigos y códigos alimenticios pertinentes”.

El notario público también señala en el documento que Cuello recibió, pero se negó a firmar, que podrían tomarse acciones de daños y perjuicios que “su proceder malicioso ha provocado”. No obstante, Néstor Landete aseguró que no ha habido ninguna rectificación por parte de Exin.

Asimismo, MDZ volvió a comunicarse con Jorge Cuello quien ratificó sus opiniones a este diario: “Hemos dicho la verdad, la única relación que tenemos con los Landete es a través de un vendedor. Ni sabía que está persona –por Ricardo Landete- estaba en el gobierno”, aseguró al tiempo que aseguró no haber tenido ninguna notificación por parte del Gobierno por este asunto.

Este vendedor sería Gustavo José Gijón, tal como figura en las facturas y recibos provisorios de pago.

A favor de los Landete cabe destacar que presentaron ante los organismos pertinentes, como Fiscalía de Estado, remitos que probarían que Exin sí les habría otorgado la autorización para usar sus códigos. Se trata de Permisos de Liberación de Producto con fechas que van desde el 25-04-07 al 27-11-08. En total, son unos nueve.

Y, aunque Cuello lo niega –así como también rechazó haber sido apretado por funcionarios del Gobierno por este caso-, el día que MDZ publicó que Exin negaba haber autorizado los códigos a Finca Landete, sí recibió una llamada de Chos Malal, algo que fue confirmado por Néstor Landete.

“Esto es una interna política y nosotros no queremos ser parte de esto”, definió Cuello, haciendo referencia a los conflictos políticos internos de Salud.

La percepción de los Landete en Chos Malal es distinta. Para el clan, se trataría de una maniobra de los medios de comunicación para perjudicar al vástago predilecto, Ricardo, y al yerno, Celso Jaque. Con todo, Néstor Landete negó tener alguna somera idea de las internas políticas que están en juego en el ministerio de Salud.  

Y se preocupó por aclarar: “Ricardo y Liliana –la esposa de Jaque- no tienen ninguna vinculación con la empresa. Esto ha sido para perjudicar a Ricardo y a Celso”.

Por el momento, el escándalo que envuelve a la familia política del gobernador busca dirimirse en los órganos de contralor. Y también en la Casa de las Leyes, donde se reparte por lo menos en dos comisiones.

Una de ellas es Derechos y Garantías, presidida por Ricardo Puga -como puede verse en la imagen de abajo-, y donde ayer por la mañana estuvo compareciendo Ricardo Landete. Esta comisión comenzó a investigar a partir de la denuncia de los empleados de la Dirección de Higiene y Salud de los Alimentos, que ven cómo se perjudica la gestión cotidiana ante el enfrentamiento Saracco y Landete y que también involucra al director Carlos Delamarre, que tiene un rol significativo en este conflicto.

Los legisladores de la oposición han apuntado a la responsabilidad política del Subsecretario de Planificación y Control, puesto que la Dirección de Higiene y Salud de los Alimentos está bajo su órbita y, sospechan, habría tardado en tomar cartas en el asunto porque se trataría del negocio familiar.

La otra comisión de Diputados es la de Salud, conducida por el justicialista Alberto Recabarren. Los Landete dejaron en manos de Recabarren la misma carpeta que dejaron en Fiscalía de Estado, pero –según pudo confirmar MDZ- evitaron dejar una copia en manos de los diputados que integran la mencionada comisión de Derechos y Garantías.

MDZ se comunicó con Puga y el diputado manifestó desconocer la existencia de esa información traída desde Chos Malal para responder a las acusaciones.

La elección no es caprichosa ni, mucho menos, inconsciente, sino que responde a las estrategias políticas. En la comisión de Salud los Landete se aseguran tener, por lo menos, un trato político preferencial.

Sucede que Recabarren es un médico malargüino que integra el reducido riñón del gobernador. “Es uno de los indiscutibles, y quizás el único verdadero jaquista del bloque justicialista en la Cámara Baja”, aseguraron en la Legislatura, aquellos que conocen el paño.

Recabarren también cuenta con un plus en el que se evidencia la confianza que le tiene Celso Jaque. Cada vez que las crisis de conducción en Salud han salido en las primeras planas, el médico malargüino siempre ha estado en boca como potable candidato a suceder a Sergio Saracco al frente de la cartera.