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Cristina verá por TV desde Cuba la asunción de Obama

Algunos analistas y legisladores opositores dan cuenta de que la visita de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a Cuba es, por lo menos, un error de cálculo. Su marido borró de la agenda una visita a la isla en sus tiempos de presidente para no sensibilizar a Estados Unidos. Cristina estará en La Habana durante la histórica asunción de Obama.

–¿Puede irritar a Washington que la Presidenta Cristina Fernández visite Cuba en el mismo momento que asume Obama?

–No, sólo es la coincidencia de una visita oficial programada y luego postergada por el reposo de la Presidenta. Y las coincidencias no marcan las decisiones trascendentales de la política exterior. Podría haber estado en Uruguay o Italia, hubiera sido lo mismo.

Quien responde a la pregunta es Héctor Timmerman, embajador argentino ante los Estados Unidos. Quien pregunta, Emiliano Guido, periodista del diario oficialista Miradas al Sur. Quien las reproduce, el portal de noticias del mismo grupo empresario vinculado al kirchnerismo, El Argentino.com.Es una respuesta acorde al medio que pregunta, pero no es difícil leer entrelíneas el porqué de la aparición de esa nota: se quiere despejar, desde el gobierno nacional, cualquier duda que pueda existir en los observadores norteamericanos de los movimientos –por lo menos torpes- de la agenda internacional de Cristina.

¿Será suficiente un reportaje en un periódico que busca difundir la agenda oficial? Tal vez sí, tal vez no, Por lo menos, le dará letra a la tropa propia. Allí Timmerman ensayó una exageración: “La Presidenta –dijo el embajador- es vista en los EE.UU. como una de las principales dirigentes de la región”.

Lo cierto es que nuestra presidenta estará en la isla de Cuba en el mismo momento en que se produzca en Washington, ante dos millones de personas y la mirada atenta del mundo, la histórica asunción del primer presidente negro de los Estados Unidos, Barack Husseim Obama.

Todo esto, cabe aclarar, si la salud de Fidel Castro no da una sorpresa de tal tamaño, que pueda opacar la asunción estadounidense.

Pero Cristina, luego, para rematar, continuará su gira por Venezuela.

Lo hace 23 años después de que un presidente argentino haya visitado la isla: Raúl Alfonsín. Y ocurre siguiendo un camino (¿y asesoramiento?) diferenciador de lo que su propio marido hizo cuando ocupaba el Sillón de Rivadavia.

Néstor Kirchner agendó varias veces una visita a la isla, luego de haber sido invitado por el propio Fidel, quien asistió a su asunción como presidente. Pero rápidamente cortó esas páginas, temeroso de la repercusión que este hecho pudiera producir en la administración Bush.

Habrá que esperar algún tipo de explicación. Más allá de aportar a la iconografía pseudoprogresista del kirchnerismo, resta conocer de qué sirve este viaje a la Argentina y a los argentinos.