¿Llamó Pekerman?
¿Broma irresponsable o primicia? Posiblemente lo primero, aunque los dichos del diputado Omar Marín en la última sesión de la Cámara de Diputados, sean desde entonces el caldo donde se calientan las especulaciones políticas más sabrosas de la semana.
Todavía no se puede predecir cuánto quedará instalado en la opinión pública de la supuesta orden del vicepresidente para “destrozar” el gobierno de Jaque. La bola ha crecido tanto que, por estas horas, los cobistas están obligados a desmentir una supuesta reunión, ocurrida el último sábado, en la que Cobos habría instruido a sus soldados para minarle el camino al actual gobernador.
Las versiones parecen estar más cerca del mito que de la verdad, pero a esta altura, hasta esto parece poco importante. La situación es más tensa como nunca entre el jaquismo y el cobismo y eso es una realidad incontrastable. Un panorama muy acorde al estado de la relación entre el ex gobernador de la provincia y su sucesor.
¿Se adelantó el año electoral?
Entre los supuestos que se han montado a la brutal broma del diputado Marín, están los de aquellos que ven un adelantamiento del año electoral. En 2009 se elegirán legisladores y algunos intuyen que el justicialismo ha comenzado a dar batalla contra el rival a vencer en Mendoza: Cobos y los suyos.
La estrategia electoral incipiente quizás explique por qué hicieron cola esta semana los justicialistas locales (Jorge Tanús, Carlos Bianchinelli, Patricia Fadel) para pegarle al vicepresidente por asuntos tan diversos como el haber hecho un uso excesivo de los decretos cuando era gobernador, el estar abusando de la oportunidad de remplazar a Cristina de Kirchner como presidente “provisorio” del país y hasta el estar frenando la ayuda financiera para las comunas.
Pero si los justicialistas ya están en campaña para el 2009, lo cierto es que Cobos no se ha dado por enterado. Por el contrario: algunos cobistas locales siguen acusando a Cleto de haberlos abandonado a su suerte. Dicen, rabiosos, que está demasiado flasheado por las luces de la Gran Capital Federal, donde incluso ya tiene un armado político en marcha.
El escenario está enrarecido: justicialistas lanzados, contra cobistas indecisos o con el teléfono cortado con su jefe. Quien parece solamente pensar en el 2011 y sus chances de ser candidato a presidente.
El desprecio
Lo indudable en la novela política que se está iniciando es que Jaque no tiene el más mínimo reproche para los justicialistas que están atacando a Cobos. Por el contrario: una fuente indicó a este periodista que el gobernador le dio el visto bueno a Jorge Tanús (presidente de Diputados) antes de que enviara la carta abierta en la que cuestionó al vicepresidente por su aprovechamiento personal de su semana como jefe del Poder Ejecutivo.
La anécdota sirve para ilustrar el nivel de desprecio que existe entre el gobernador actual y su antecesor. Jaque apenas puede tolerar a Cobos. Esta semana, en conversaciones reservadas, renovó sus críticas a la gestión anterior. Pero más allá de eso, puso en juego cuestiones de estilo personal para hacer política. Se animó a sostener que todas y cada una de las apariciones públicas en las que brilla la estrella de Cleto (por ejemplo, sus participaciones en maratones) están calculadas para provocar impacto. O sea que nada tiene de espontáneo, cualidad que se le atribuye al vicepresidente.
En sus momentos más rabiosos, el gobernador afirma no entender por qué Cobos tiene casi siempre buena prensa. “Si yo me tomo un avión para ir al velorio de un pariente, ponen que me estoy escondiendo. Pero si Cobos usa un avión oficial para venir al velorio de su futuro consuegro, eso un buen gesto”, repite, para marcar el contraste, en referencia a un caso reciente de trato disímil en los medios.
Jaque asoma a veces (en casos como el reflejado) como un político huraño, desconfiado y extremadamente sensible con la prensa. Un hombre que se anima a decir que no lee ninguno de los diarios (de papel y digitales) por los sucesivos golpes que alguna vez le han propinado. Pero que a la vez guarda en una carpeta con todos los recortes-pruebas de las “agresiones” recibidas desde los medios.
Pero por sobre todas las cosas, el malargüino aparece muy frecuentemente como un político que difícilmente pueda lograr alguna vez acuerdos con Cobos.
Legisladores viajeros
Aunque sería incompleto pintar en esta nota al gobernador como una persona que sólo puede enojarse con los extraños o con los diarios que lo critican. Esta semana algunos periodistas pudimos confirmar su enojo profundo con los senadores y diputados provinciales del PJ que se fueron a México hace un par de semanas, según reveló este diario.
“Nunca me avisaron del viaje”, aseguró el mandatario, rebatiendo a su presidenta provisional del Senado, Miriam Gallardo, quien oportunamente sostuvo que Jaque y Racconto estaban al tanto de la misión que integró. Luego indicó que, si le hubiesen dicho que se iban, seguramente los habría invitado a quedarse en Mendoza: no estaba bien que se fueran del país justo en la semana en que se firmaba el Pacto Social por la Seguridad y menos que la comitiva fuera enteramente de legisladores del PJ.
El remate del gobernador ante temas como el del viaje a México sorprende: “Pero bueno, yo soy un amante de la libertad y dejo que cada uno haga lo que quiera”, repite como reflexión ante las situaciones que al parecer no ha podido revertir a tiempo.
La cita suena inocente, pero esconde un segundo mensaje letal. “Si no requerís mi opinión, olvidate de mí. Hacé la tuya, pero no te quejes después de que te ignore”, es una traducción posible.
Ahora, mejor visto, la referencia a la libertad en boca de Jaque suena más bien una advertencia y hasta a una sentencia política para sus pares.


