Presenta:

El nombre de Julio Cobos fue "borrado" de la agenda protocolar del Poder Ejecutivo de la Nación

La nueva estrategia de es restarle importancia al vicepresidente. Salvo por la institucionalidad de su cargo, harán de cuenta que no existe y que se trata de una persona ajena al gobierno. No lo invitan a ninguna actividad organizada por Presidencia o por los organismos que dependen del Ejecutivo.
“La relación entre Cobos y la Fuerza Aérea siempre fue excelente. Sin embargo, hoy (por ayer) fue el día de la Fuerza Aérea y a él no lo invitaron a los actos oficiales”, comentó un dirigente cobista.

Tácitamente, la Presidencia de la Nación eliminó el nombre de Julio Cobos de cuanto programa y actividad protocolar figure en agenda. Salvo por una cuestión institucional, el vicepresidente –y todo lo que tiene que ver con él- no existe para el Poder Ejecutivo.

Se trata de un nuevo lineamiento político luego de “mi voto no es positivo”. El primer movimiento del kirchnerismo fue vengarse del mendocino con la expulsión de cuanto funcionario adepto al cobismo estaba cerca de la Casa Rosada. De ese modo quedaron en el camino Alejandro Rodríguez, Juan Carlos Jaliff y Horacio “Pechi” Quiroga.

Luego de ese debilitamiento, el nuevo objetivo es hacer de cuenta que Cobos no pertenece a este gobierno; que es una persona ajena a la gestión de Cristina Fernández y que a nadie le interesa saber qué o cómo opina el ex gobernador de Mendoza.

Se trata de un “ninguneo” institucional. La muestra más clara fue la designación por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores para que el presidente provisional del Senado, José Pampuro, viaje en representación de la Argentina a la asunción del presidente de República Dominicana.

En condiciones generales, a nadie debería llamarle la atención esta situación. La decisión no sería anormal si no existiese este trasfondo político. Lo llamativo es que Cobos supo del viaje de Pampuro sólo cuando recibió una solicitud en su despacho para el otorgamiento de viáticos para el mismo.

“De todas maneras Pampuro se portó bien. Llamó por teléfono a Cobos para contarle que le habían dicho qué el iba a ir a Dominicana. Al menos tuvo ese gesto”, expresaron en el Congreso.

A las suspicacias generadas por ese viaje se agregaron otros dos hechos. Ni por delicadeza lo invitaron a las actividades de Cristina Fernández en Mendoza ni recibió una tarjeta para estar en los actos de la Fuerza Aérea. Y así será con todas las actividades organizadas por el Poder Ejecutivo o por los organismos dependientes.

Quienes conocen a Julio Cobos desde el inicio de su carrera política en Mendoza, están convencidos de que el kirchnerismo eligió el camino equivocado. “Deberían preguntarle a Iglesias si eso era lo conveniente”, ironizaron. Para ellos, Cobos es un especialista en capitalizar la combinación entre sus momentos de imagen positiva alta y popularidad con las estrategias de desprestigio armadas por sus rivales políticos.