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Con Agosto, comenzó una guerra de predicciones sobre la Argentina

Pasó julio sin que se manifestara la catástrofe pronosticada por Elisa Carrió. Pero tanto analistas como informes internacionales hablan de que "hay que pasar el agosto" en la Argentina. Opinan: Schvarzer, Curia, López Murphy, Lindenboim, Lozano y Cachanoski.

La política rige, aparentemente, los destinos del país y no los astros (imagen) ni los intereses sectoriales. Cuando se trata del futuro económico, mejor aun. Caso contrario, el comando de la situación

estaría en manos de corporaciones potentes o sectoriales, como casi siempre lo ha estado y, por lo tanto, muy ajeno a la búsqueda del bien común.

Sin embargo, si la situación actual y las predicciones a futuro pueden ser juzgadas por el cruce de opiniones de la dirigencia, los expertos y los garúes de uno y otro lado, la única conclusión temprana a la que puede arribarse es que ya nadie se atreve a dar por seguro que lo que viene es mejor, que el crecimiento se sostendrá y que se ha empezado a conjugar (de una vez por todas) una de las palabras mágicas que pronuncia con insistencia verbal el discurso kirchnerista: redistribución.

Claro que resulta difícil pararse en el medio de las diferentes posturas. Está dicho: la objetividad no existe. Pero es necesario advertir el mapa del debate que se está llevando adelante. En ese camino, diremos que hoy queda muy claro que no hay inocentes entre quienes pronostican en torno al futuro del desarrollo del país. En una actitud fogoneada desde la gestión K, todos están obligados a tomar parte en una disputa. Y como en una batalla, se opera para un lado o para el otro, se formulan advertencias triunfalistas (recordemos el “estamos ganando” de Malvinas) o exageraciones derrotistas.

Sólo comprendiendo que ése es el juego de quiénes analizan, es bueno repasar la lectura de sus opiniones.

Repasamos para ello la voz que, durante la semana, han levantado los analistas más conocidos del país en torno al futuro económico y político al que conduce el país la gestión de Cristina Fernández de Kirchner.

Los optimistas

• “Todo indica que la actividad se recupera (allí donde se redujo) o se mantiene (donde sigue avanzando). Creo que podremos cerrar el año con un crecimiento en torno al 8% si no pasa nada raro”. El análisis pertenece al economista Jorge Schvarzer (foto), del Grupo Fénix y lo formuló al ser consultado por un periódico filo kirchnerista, Miradas al Sur que es la edición dominical del diario Buenos Aires Económico. Schvarzer dijo allí, además, que “seguimos creciendo a muy buen ritmo. Se trata de `consolidar´ y no de  `motorizar´ el desarrollo”.

• Para el investigador del Conicet Javier Lindenboim, “las virtudes de la recuperación resultante de la devaluación y del aprovechamiento de las nuevas condiciones de la demanda internacional de bienes primarios, junto con el respiro obtenido por los años del default redundaron en reconstrucción de parte del aparato productivo y e

n revitalización de la demanda laboral”. En un artículo de opinión publicado por el suplemento económico Cash, del diario Página 12, agregó una mirada más política y, más que pronosticar, se lanzó a sugerir caminos: “quizás sea ésta una buena ocasión para que todas las representaciones políticas (existentes o por crearse) dinamicen la participación ciudadana en las cuestiones que nos son comunes”. Consideró luego que “el acuerdo social postulado en la campaña electoral puede ser un buen punto de referencia. Claro que las sociedades contienen conflictos a veces muy intensos. Definir un rumbo de largo plazo puede ponerlos en tensión y la política está allí para procesarlos con menos imposición y más acuerdos”. Y concluyó: “no es fácil, pero, más importante, es imprescindible”.

 

Los críticos

• Claudio Lozano (foto), economista y legislador nacional expulsado del círculo oficial por sus opiniones cercanas, pero críticas hacia los verdaderos logros en lo económico social de las gestiones K, opinó en Miradas al Sur que “se conformó un modelo de crecimiento basado en el consumo de más altos ingresos y hacia la exportación de productos primarios”. Agregó luego que “en un contexto de elevada desigualdad y saliendo de un proceso de crisis muy profunda, se produjo una recuperación a tasas muy significativas”. Pero “esas condiciones no fueron a aprovechadas para replantear las bases del modelo y que el Estado interviniera en el proceso de inversión”. Lozano consideró que “por eso las empresas tuvieron ganancias extraordinarias pero la calidad de la inversión es inferior a la necesaria”. Finalmente, señaló que “se necesitan elevados niveles de inversión con intervención estatal para mantener el crecimiento”.

• El economista peronista Eduardo Curia, en tanto, arrimó en la semana desde una columna de opinión intenciones que cree que deben ser tenidas en cuenta por el gobierno. Y habló de “volver a los orígenes” señalando que “no queda lugar para híbridos; hay que profundizar el modelo productivo”. Curia recomendó hacer “justo lo inverso de lo

que pregona Cavallo”. Y lo explicó así: “cuando él dice que hay una fuerte inflación reprimida en diversos ámbitos que se manifestará sí o sí, dando por inepta la política de ingresos como premisa básica, debemos rescatar esa política, readaptándola y asociándola con una política fiscal más seria”. Luego, indicó que “cuando (Cavallo, foto) retoma el cuco noventista de que, por mover el tipo de cambio vamos a la hiperinflación, lo que hay que hacer es lo opuesto, aplicar el crawl”. Curia concluyó con una proclama digna de los críticos cercanos al kirchnerismo: “o la profundización del modelo competitivo productivo, o la marcha hacia una recidiva noventista aggiornada”.

 

Los pesimistas

• Ricardo López Murphy (foto) reapareció en escena, intentando retomar su fama de economista y olvidando su mal paso por la política. Aseguró el viernes que “el país está entrando en una recesión económica", y señaló que "la caída de la construcción y entre los bienes de consumo ha sido brutal". Entre sus recomendaciones, se encuentra “liberar las exportaciones eliminando los tratamientos de restricción cuantitativa en la leche y en la carne, y eso se necesita ya". El ex ministro de Defensa y de Economía de De la Rua dijo que si se liberan las exportaciones de trigo y se acelera la producción "se normalizaría el flujo de divisas, la situación monetaria y los créditos, y sobre todo recupera con la actividad".

• Roberto Cachanoski, desde su columna habitual en el portal Economiaparatodos.com.ar fue fiel a su estilo y tituló: “Se confirma el rumbo de colisión”. Su análisis vio precisamente todo lo contrario a lo que ven no sólo los optimistas, sino los críticos. Sostuvo que pocos intendentes y gobernadores
seguirán alineados con el matrimonio Kirchner por ya no hay dinero en la caja con la que conseguía sus apoyos. Y escribió: “la inflación no solo se ha comido los salarios reales, llevando a nuevas negociaciones, sino que el llamado tipo de cambio competitivo ha dejado de serlo” Puso referencia para su comparación: “tomemos el Índice Big Mac que elabora la revista The Economist. En abril del 2003 un Big Mac (foto) costaba U$S 2,70 en EE.UU. y U$S 1,43 en Argentina (el tipo de cambio, en ese momento, era de $ 2,88). En julio de este año un Big Mac en EE.UU. cuesta U$S 3,57 y en Argentina U$S 3,64. Este solo dato confirma mis anteriores afirmaciones de que el tipo de cambio real ha vuelto a los niveles del 2001, con lo cual el corazón de la política económica del gobierno ha quedado destruido”. Y concluyó: “no sólo los Kirchner siguen batiendo récords en la tarea de conquistar más enemigos políticos sino que, encima, la economía ya no les sonríe como un par de años atrás”.