Sin respiro, sin ideas
Las vacaciones terminaron en Mendoza y la realidad parece querer volver a ser la que era. Todavía en transición, lo nacional aún se lleva todas las miradas, pero lentamente y como quien no quiere la cosa, otra vez nuestros asuntos, los domésticos, retornan a la agenda fortalecidos tras este tiempo de “distracción”.
La realidad no sólo nos agobia, nos altera y nos desespera. A veces también nos aburre o nos subyuga. La crisis política, luego financiera, ¿mañana económica? del país, derivada del intenso conflicto entre el Gobierno nacional y el agro, parece haber acaparado todas las miradas, todos los análisis, todos los problemas.
Lentamente, y tras la decisión del Senado, también vamos advirtiendo que al encauzarse las cosas y la realidad volver a ser esa señora entrada en años que siempre fue, varios asuntos pendientes del ayer lo siguen siendo hoy. Y lo que es peor, en muchos casos se han agravado. Su invisibilidad durante todos estos días parece haberlos engordado y fortalecido.
Sin embargo, en esta semana que incluyó desde la polémica reestatización de Aerolíneas Argentinas hasta la saludable y esperada condena a Luciano Benjamín Menéndez, todavía ha sido de transición entre un estadio de interrelación y otro de autonomía ente lo nacional y lo provincial. Así, y sin respiro, la salida de Alberto Fernández y su reemplazo por Sergio Massa fue la noticia más importante, y su impacto en Mendoza da algunas puntas de análisis.
Sabido es que Fernández, por mandato de Kirchner, fue uno de los constructores de la Concertación. Pero no sólo eso, dicen que la bancaba con gestos y con actos. Tal vez por eso, desde el entorno de Celso Jaque creyeron ver que su partida servía en la soterrada batalla que tiene mucho de celos, con Julio Cobos.
Pero lo cierto es que la llegada de Massa desorientó a todos: a los jaquistas y también a los concertadores; pero estos últimos, ni lerdos ni perezosos, salieron inmediatamente a decir a los cuatro vientos que tenían “buena onda” con el nuevo jefe de Gabinete, y hasta reflotaron un encuentro –asado mediante- cuando era intendente de Tigre y aún no se imaginaba como jefe de ministros. Los jaquistas, por su parte, dieron a entender que en el fragor de esta crisis pedirían los lugares vacantes que está dejando el éxodo de los cobistas en la Nación, pero luego (como suele suceder) desmintieron esta interpretación.
Por supuesto, y a futuro, los concertadores primero deberán decidir qué quieren hacer con sus vidas para luego negociar con el Gobierno, algo que por estas horas los tiene más que entretenidos a Cobos y sus seguidores quienes se debaten entre ser gobierno u oposición. O algo peor y esquizofrénico: oposición en el gobierno. Los jaquistas están leyendo el nuevo mapa de poder y buscando seguir al amparo de Cristina, aunque sin separarse de lo que hoy aparece como un núcleo de gobernadores apenas crítico. Por lo pronto ya se habrían asegurado su visita a la provincia para el próximo 7 de agosto.
Sin embargo, parece ser que el más embrollado por el cambio es el mismo gobierno nacional, que debe explicarle a sus seguidores que sacó a un ministro de pasado cavallista para colocar a otro de pasado liberal, lo que se supone debe entender como un avance. Sobre todo para una gestión que parece conectarse con la realidad de manera únicamente ideológica, sin las complejidades cotidianas que no encajan en un esquema tan teórico y tan rígido, y que hace ruido desde todo punto de vista.
Al menos en el discurso, Massa ha reafirmado que lo suyo será el diálogo con todos. Habrá que ver si lo dejan. Asimismo, que le preocupa “la poca confiabilidad” que tiene entre la población el INDEC, algo que muchos gobernadores salieron a respaldar, incluido -aunque tibiamente- Jaque, que va pasito tras pasito del ritmo que marca el oficialismo. Pero lo cierto es que todo parece indicar, de la mano de Mario Das Neves y el propio José Luis Gioja, que un nuevo estilo pugna por influenciar en el kirchnerismo.
Los que no dejan en paz a Cristina es todo el arco opositor, que sigue exigiendo más cambios. O al menos los que creen se corresponden con el tremendo tropezón del oficialismo por las retenciones. Encabezan el ranking de los más pedidos: Julio De Vido y Guillermo Moreno. Lo reafirmó el radical Gerardo Morales en su paso por la provincia, donde también tiró señales de cautela para la interna. Puede suponerse que en estos momentos es imposible la reunificación partidaria, pero más adelante –y según cómo se desarrollen los acontecimientos en el país- habría elecciones internas donde los radicales K (tal vez sin Cobos) puedan participar y volver al redil. La mira de los más cautos (de ambos lados) son las legislativas del 2009.
En Mendoza, las cosas no han cambiado demasiado. El gobierno provincial obtuvo un importante aval en la Justicia al ratificarse que en las huelgas del sector público que afecten a servicios esenciales debe garantizarse un servicio mínimo, lo cual habla de racionalidad, y obliga a los sindicatos a elaborar estrategias de protestas creativas que no impacten en los bolsillos de los trabajadores. Porque no fue ese el único logro oficial: también se reafirmó el descuento de los días no trabajados por los huelguistas, lo que –sin dudas- podría sentar un precedente a futuro y condicionaría las medidas de fuerza de ahora en más.
Sin bien la justicia aún no se ha expedido sobre el fondo de la cuestión, desde ATE se prevé que se resistirá esta decisión que puso los pelos de punta a su referente, Raquel Blas. Y en el gobierno saben lo que eso significa. Mientras tanto, el próximo miércoles, son los maestros los que vuelven al paro. Si bien la huelga del SUTE ya estaba prevista desde antes de esta resolución judicial, seguramente también afectará el desarrollo futuro del conflicto en base a las reivindicaciones del sector, algunas de ellas, de largo aliento.
En tanto, lo que parece también volver de vacaciones son las disputas (cada vez más intensas) entre los municipios y el Gobierno por más fondos. Un bloque de intendentes con peso político, y por ende con legisladores, pretende dar esta batalla en la Legislatura, lo que también avecina nuevos focos de tormenta para el oficialismo. Las ideas que sobre el particular tienen el gobierno, la oposición y los intendentes, no terminan de congeniar en un proyecto que no deje heridos. Subsidios, créditos o aumento de la coparticipación municipal, son algunas alternativas que pueden enfrentar nuevamente al gobierno y a los jefes comunales, incluso, los del PJ.
Como quien se despereza, la realidad vuelve a pararse sobre sí misma. Mientras la presidenta sigue culpando a la clase media de todos sus problemas, en el país se suceden las señales. El fin del exilio de Julio Cobos, tras su “reflexión” en la inmensidad de la montaña ¿hará que retorne todo a su normalidad? ¿O por el contrario acelerará estos procesos reconfigurando otra vez lo nacional y lo local? Quién lo sabe. Pero lo cierto es que mientras tanto, y si bien nada puede tomarse a la ligera, el vértigo de la realidad no puede sostenerse cuando lo que abunda son peleas y lo que escasea, las ideas.
Por supuesto, y a futuro, los concertadores primero deberán decidir qué quieren hacer con sus vidas para luego negociar con el Gobierno, algo que por estas horas los tiene más que entretenidos a Cobos y sus seguidores quienes se debaten entre ser gobierno u oposición. O algo peor y esquizofrénico: oposición en el gobierno. Los jaquistas están leyendo el nuevo mapa de poder y buscando seguir al amparo de Cristina, aunque sin separarse de lo que hoy aparece como un núcleo de gobernadores apenas crítico. Por lo pronto ya se habrían asegurado su visita a la provincia para el próximo 7 de agosto.
Sin embargo, parece ser que el más embrollado por el cambio es el mismo gobierno nacional, que debe explicarle a sus seguidores que sacó a un ministro de pasado cavallista para colocar a otro de pasado liberal, lo que se supone debe entender como un avance. Sobre todo para una gestión que parece conectarse con la realidad de manera únicamente ideológica, sin las complejidades cotidianas que no encajan en un esquema tan teórico y tan rígido, y que hace ruido desde todo punto de vista.
Al menos en el discurso, Massa ha reafirmado que lo suyo será el diálogo con todos. Habrá que ver si lo dejan. Asimismo, que le preocupa “la poca confiabilidad” que tiene entre la población el INDEC, algo que muchos gobernadores salieron a respaldar, incluido -aunque tibiamente- Jaque, que va pasito tras pasito del ritmo que marca el oficialismo. Pero lo cierto es que todo parece indicar, de la mano de Mario Das Neves y el propio José Luis Gioja, que un nuevo estilo pugna por influenciar en el kirchnerismo.
Los que no dejan en paz a Cristina es todo el arco opositor, que sigue exigiendo más cambios. O al menos los que creen se corresponden con el tremendo tropezón del oficialismo por las retenciones. Encabezan el ranking de los más pedidos: Julio De Vido y Guillermo Moreno. Lo reafirmó el radical Gerardo Morales en su paso por la provincia, donde también tiró señales de cautela para la interna. Puede suponerse que en estos momentos es imposible la reunificación partidaria, pero más adelante –y según cómo se desarrollen los acontecimientos en el país- habría elecciones internas donde los radicales K (tal vez sin Cobos) puedan participar y volver al redil. La mira de los más cautos (de ambos lados) son las legislativas del 2009.
En Mendoza, las cosas no han cambiado demasiado. El gobierno provincial obtuvo un importante aval en la Justicia al ratificarse que en las huelgas del sector público que afecten a servicios esenciales debe garantizarse un servicio mínimo, lo cual habla de racionalidad, y obliga a los sindicatos a elaborar estrategias de protestas creativas que no impacten en los bolsillos de los trabajadores. Porque no fue ese el único logro oficial: también se reafirmó el descuento de los días no trabajados por los huelguistas, lo que –sin dudas- podría sentar un precedente a futuro y condicionaría las medidas de fuerza de ahora en más.
Sin bien la justicia aún no se ha expedido sobre el fondo de la cuestión, desde ATE se prevé que se resistirá esta decisión que puso los pelos de punta a su referente, Raquel Blas. Y en el gobierno saben lo que eso significa. Mientras tanto, el próximo miércoles, son los maestros los que vuelven al paro. Si bien la huelga del SUTE ya estaba prevista desde antes de esta resolución judicial, seguramente también afectará el desarrollo futuro del conflicto en base a las reivindicaciones del sector, algunas de ellas, de largo aliento.
En tanto, lo que parece también volver de vacaciones son las disputas (cada vez más intensas) entre los municipios y el Gobierno por más fondos. Un bloque de intendentes con peso político, y por ende con legisladores, pretende dar esta batalla en la Legislatura, lo que también avecina nuevos focos de tormenta para el oficialismo. Las ideas que sobre el particular tienen el gobierno, la oposición y los intendentes, no terminan de congeniar en un proyecto que no deje heridos. Subsidios, créditos o aumento de la coparticipación municipal, son algunas alternativas que pueden enfrentar nuevamente al gobierno y a los jefes comunales, incluso, los del PJ.
Como quien se despereza, la realidad vuelve a pararse sobre sí misma. Mientras la presidenta sigue culpando a la clase media de todos sus problemas, en el país se suceden las señales. El fin del exilio de Julio Cobos, tras su “reflexión” en la inmensidad de la montaña ¿hará que retorne todo a su normalidad? ¿O por el contrario acelerará estos procesos reconfigurando otra vez lo nacional y lo local? Quién lo sabe. Pero lo cierto es que mientras tanto, y si bien nada puede tomarse a la ligera, el vértigo de la realidad no puede sostenerse cuando lo que abunda son peleas y lo que escasea, las ideas.

