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Cobos lo volvió a hacer

Con Cristina y Néstor enfrente, apeló a un método que sabe que es implacable: Cleto siempre se pone del lado de la gente. Lo he visto utilizarlo cuando fue gobernador y demolió a Roberto Iglesias. Con asombro ví como medio país el jueves lo trató como un héroe. Se metió a la gente en el bolsillo como hizo acá. Lo hizo otra vez, ojalá que ahora lo haga mejor.

Ernesto Sanz confirmó cerca de la medianoche del martes que la oposición ya había juntado los senadores para empatar en 36 la votación por las retenciones. Y no supo cómo reaccionar. La opción era alegrarse por el logro obtenido hasta allí o preocuparse porque el que definiría en última instancia sería el vicepresidente Julio Cobos. Optó por la segunda.

De allí en más se pasó dos horas hablando por teléfono con los allegados del vice, mandando mensajes de texto a todo celular que sonara cerca de Cobos en ese momento e intentando incluso tener un cara a cara con su coterráneo para persuadirlo de que votara en contra. Desahuciado por la falta de respuesta, se le ocurrió una última salida: marcó en su teléfono el número de Roberto Iglesias para pedirle ayuda. Desde Mendoza, el ex gobernador y mentor de Cobos en la política seguía el debate por televisión.

-Roberto aconsejame qué puedo hacer para convencerlo, suplicó Sanz desde el Congreso.
Desde el living de su casa en el barrio Dalvian, Iglesias sonaba tranquilo.
- ¿Cómo le dan las encuestas entre la gente?, preguntó el radical.
- Dicen que setenta por ciento a favor, respondió desconcertado Sanz.
-Entonces despreocupate, no hagas nada. Va a votar en contra, sentenció. 

En ese instante faltaban más de dos horas para que Cobos lanzara “la historia me juzgará” y dejara su frase escrita en el mármol.

Iglesias hablaba desde el conocimiento y, porqué no, desde el resentimiento también. El fue el primero en sufrir los desplantes políticos de Cobos hace tres años, luego de haberlo convertido en su delfín. Y también tiene el honor de haber sido el primero que no supo cómo tratarlo. Cleto estaba cambiando la historia, Iglesias lo seguía por TV.

En la madrugada trascendental del 17 de julio, Cobos volvió a ser Cobos: ese bicho raro, desconcertante e indómito para la fauna política de carrera. Aquél que es capaz de tomar decisiones del peso gigante como la que tomó casi al borde del desmayo, sólo porque el sentido común lo marca. Ese mismo que, en el pico de tensión máximo y tras haber votado en contra del gobierno, se largó a llorar en su despacho acompañado por su mujer y su hijo. O aquél que eligió volver en auto desde la Capital Federal, “porque mi hijo tenía que pasar a buscar algunas cosas por San Luis”. El mismo, que mientras el viernes al mediodía era requerido por todos los medios del país en la puerta de su casa en la Sexta, la mujer le reprochaba que se le estaba enfriando la comida.

He seguido a Cobos durante los cuatro años que fue gobernador de la provincia y entendí con el tiempo que siempre apela a una estrategia demoledora: ponerse del lado de la gente.
Un compañero del diario me pasó un video que encontró en You Tube, subido por alguna persona de Chivilcoy, que registró el momento en que Cleto hacia su paso triunfal por ese pueblo. Lo que ví, me dejó impactado.



Era el mismo Cobos que había visto en decenas de oportunidades en Mendoza entre 2003 y 2008, salvo que todo pasaba en la provincia de Buenos Aires y a casi 900 kilómetros de distancia. Pasó en Rufino (Santa Fé), en Junín, en Laboulaye (Córdoba), en San Luis.

Lo primero que pensé fue: “Lo hizo otra vez”. Como pasó en Mendoza, Cobos se metió a la gente en el bolsillo. Salvo que ahora la dimensión era otra. Era medio país el que lo trató como un héroe. Enfrente estaba Cristina, está Néstor…

Su forma de manejarse en el mundo de la política, le permitió usar el apoyo popular como escudo de los ataques de los aparatos de los partidos. Esto bien lo saben los radicales mendocinos. Y debería tenerlo en cuenta el Frente para la Victoria.
Iglesias, desde su living, debe estar recordando otra lección. Al Cobos que se muestra como la gente cuanto más lo atacan, más lo fortalecen. Celso Jaque o algún otro Justicialista de los nuestros, debería levantar el teléfono y advertirle a la presidenta, a su marido, a Pichetto o a Luis D´Elía de esto si quieren hacerlos acertar con la estrategia.

El “Cobos de la gente” es capaz de generar hechos históricos como el de esta semana. Pero también defecciona, como el que tuvimos en Mendoza.

Durante los cuatro años en  que gobernó la provincia, su buena imagen le sirvió para tapar una gestión que no pasó de regular. Y que legó mucho de los problemas que hoy Jaque (para nuestra mala suerte) está profundizando.

Cobos lo volvió hacer. Espero que ahora que está en juego el destino del país, lo haga un poco mejor.