Presenta:

Cobos votó por el no

El vicepresidente se tomó media hora para intentar dar una posibilidad más de diálogo en el Senado. Al no conseguirlo, justificó su voto y por momentos llegó a quebrarse. "Que la historia me juzgue. Voto en contra", dijo. Ahora con la iniciativa rechazada, se presume la derogación de la Resolución 125.
Julio Cobos, el vicepresidente que torció el rumbo oficial. Foto: Télam
Julio Cobos, el vicepresidente que torció el rumbo oficial. Foto: Télam
Julio Cobos tomó el camino más complejo. El de la búsqueda del consenso y la solución de un conflicto absurdo, como ha sido el derivado de la resolución 125. 

En la justificación de su voto, habló de lo difícil de la hora, del “país partido” y de la institucionalidad mendocina. Habló de su historia personal e intentó ponerse como ejemplo de superación y esfuerzo. Aún así, lo asumió como “el día más difícil de su vida”. Tal vez por eso habló de esa situación que le generó “contradicciones”.

Con espíritu docente, rememoró los días del 2001 cuando la gente –dijo- le pedía a los dirigentes políticos “unidad”. Recuperó el gobierno de Néstor Kirchner como aquel que hizo posible volver a “la esperanza”.  Y no dudó en desgranar las grandezas del país que ha permitido que cualquier hijo o nieto de inmigrante pueda alcanzar las más altas responsabilidades.

Con tono mesurado, mencionó que a “este país le cuesta ponerse de acuerdo”. Y a raíz de eso, trajo a colación la experiencia de la Concertación, como instancia superadora de las diferencias partidarias, que expresó, le había “costado mucho en lo personal”, en alusión a su expulsión de la Unión Cívica Radical.

Más adelante, indicó que lo que la ciudadanía estaba esperando es que “de aquí salga una solución consensuada”, en la que el rol del vicepresidente tras la derivación del asunto al Congreso, se tornó definitoria.

En esa circunstancias, Cobos  quien además no se privó de mencionar la historia institucional de la provinica, dijo que la pluralidad le permite disentir en algunos aspectos, por más que se reconociera como parte del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. 

“La ciudadanía no está esperando que desempate el presidente del Senado, sino que desde acá salga algo consensuado…” dijo intentando interpretar el espíritu mayoritario de los argentinos. En esa dirección, se quejó de las posturas extremas asumidas desde uno y otro sector. Desde ese lugar, le propuso a los senadores la realización de un cuarto intermedio. 

El presidente del bloque del Frente para la Victoria, Miguel Ángel Pichetto, negó tal posibilidad y le dijo que debía votarse inmediatamente. El senador mendocino, Ernesto Sanz, también ratificó la postura oficial y pidió por “la seguridad de los señores senadores”. 

Tras otras intervenciones, se pasó a la segunda votación que resultó exactamente igual que la primera: 36 votos a favor y 36 en contra. Ante esta situación, y tras marcar que le cabía “una responsabilidad histórica”, Cobos –visiblemente nervioso- se inclinó por rechazar el proyecto oficial. Aunque aclaró que no ello no significaba poner en riesgo el país, ni la institucionalidad. Dijo que no perseguía “ningún interés” y que quería seguir siendo el compañero de fórmula de Cristina Kirchner hasta el 2011, pero que "no podía votar una ley que no iba a contribuir a solucionar este conflicto".

Finalmente, dijo que no sabía cómo iba a ser juzgado por la historia, pero agregó que “esto se entienda”. Dijo que lo hacía en base a sus convicciones y que eso no significaba “ninguna traición”. 

Su frase “no puedo acompañar el proyecto”, a la que agregó un pedido de perdón si se equivocaba, fueron sus últimas palabras antes de emitir su voto negativo al proyecto del gobierno lo que implica el rechazo de la iniciativa. En ese sentido, algunos dirigentes como el presidente de la UCR y senador Gerardo Morales, hablaron directamente de la "derogación de la resolución 125".