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Cobos fue Cobos otra vez

No sabe aún si será protagonista o actor de reparto en la película que empieza y en la que hay tantos actores para el cásting que su presencia alegra, pero a la vez incomoda.

Es un nuevo salto no calculado y sin red el del mendocino.

Se lo hizo a Roberto Iglesias en Mendoza y ahora se lo hizo a la dupla “K”. En ambas ocasiones, definió su rumbo según sus propias convicciones, más como un “tipo común” que como un político avezado o un estadista.

Como cuando arrancó su gestión en Mendoza, aumentándoles el sueldo a los empleados públicos y dando por tierra con “la marca” de austeridad de su antecesor y mentor político, El Mula Iglesias.

En aquellos momentos, se negaba a inventar un “cobismo” que le diera respaldo, sustento y continuidad, porque repetía a los cuatro vientos, con una ingenuidad que luego muchos creyeron picardía: “Yo sólo quiero ser el mejor gobernador de Mendoza; después, me vuelvo a la UTN”.

Cobos no volvió a su despacho en la Universidad Tecnológica sino que encabezó una aventura política de dimensiones trascendentes en la Argentina. Quemó todas las naves y se fue de la UCR –de donde además se sacaron la bronca expulsándolo- para sumar su apoyo a una “concertación plural” de partidos que tuvo como eje al peronismo.

Parecía la pieza clave de un nuevo momento histórico. Cobos, era quien daba aires de institucionalidad a un peronismo tentado a reinventarse permanentemente.

Y eso pasó. Antes que Cobos, hay que decirlo, Néstor Kirchner puso todas sus fichas en el viejo peronismo y dejó de lado su idea de construir un nuevo espacio de encuentro para los sectores progresistas, nacionalpopulares o como quiera calificárseles.

Se hizo nombrar presidente del Partido Justicialista y dejó en off side a gran parte de sus aliados, pero por sobre todo, a los seguidores de Cobos, quienes empezaron a desconfigurarse y resquebrajarse como núcleo político.

El peronismo se reinventó y Cobos también. Repitió la jugada mendocina. ¿Por qué no lo haría, si ese es el espíritu verdadero de Cobos?

Amigos y enemigos lo repiten ahora: “Otra vez Cobos”. Algunos con bronca y otros, con esperanza.

Nuevamente saltó hacia el vacío, pero aparentemente, a juzgar por los comentarios inmediatos a su decisión de matar el proyecto que desvelaba al Gobierno del que es parte, miles de brazos, diferentes, discordantes y hasta contradictorios, lo esperan para acogerlo.

Cobos es así. No lo calculó; ya verá dónde cae.

Cobos fue auténtico. En la sesión del Senado, al desempatar, fue nuevamente Cobos.