El cierre de una deslucida gira
Celso Jaque vino a México para participar de una misión de exploración comercial que tuvo resultados acotados, aunque dejó a la vista una pequeña punta del ovillo para el futuro de la relación de intercambio de la provincia con este país gigante.
La delegación provincial, que incluyó a tres ministros además del gobernador, venía en la previa con dos objetivos concretos: uno de ellos promover las exportaciones de algunos productos concretos. Y el otro, introducir en la discusión con el gobierno de Felipe Calderón una rebaja en los aranceles a las exportaciones e vino argentino, que hoy son la traba principal del ingreso de ese producto a un mercado potencial que se mide por millones.
Pero más allá de esto, la gira mejicana sirvió también para el relax del gobernador. Jaque dividió su tiempo casi en mitades entre las reuniones protocolares y el turismo, que incluirá un fin de semana en la península del Yucatán ya por fuera de las fechas previstas para la misión oficial que termina hoy 5 de junio.
Lo medular de la visita a México, se concentró en el primer día. En trazos gruesos, a la participación oficial del mandatario mendocino en tierra azteca, le sobrarán prácticamente cinco de los ocho días que los hará durar en total.
Las claves
La clave de la misión estuvo en la primera jornada, que fue el lunes. En dónde quedó en claro que la cuestión pasaba por la promoción y por la rebaja de aranceles.
En lo primero, algo se pudo hacer. En el aspecto de la promoción turística se logró que los principales operadores (que mueven unos U$S 600 millones por año) comenzaran a analizar incluir a Mendoza (y a la región Cuyana Andina) en sus paquetes y se trazaron algunas líneas de negocios con empresarios de la industria conservera para ampliar las ventas hacia México.
Pero de las rebajas de los aranceles, el gobierno mejicano no quiso ni hablar. Primero porque cortésmente les avisaron a los gobernadores de Mendoza, San Juan y La Rioja que este tema es asunto de los gobiernos de ambos países. Y segundo porque la presión de la industria vitivinícola mejicana es muy fuerte aún como para abrir la discusión de este tema.
Los vinos finos argentinos pagan en la actualidad un 8%, medidas restrictivas que se extienden también a las pasas de uva (16%), al mosto (16%) y a la uva de mesa (45%).
Quizás las primeras noticias sobre esta problemática puedan tenerse hacia finales de año, cuando el presidente Calderón visite Argentina y se firmen nuevos acuerdos bilaterales. Que los aranceles al vino se rebajen, no dependerá tanto de lo que Jaque hizo aquí, sino de la presión que ejerza de ahora en más sobre la Cancillería y el gobierno argentinos.
Quizás no se vino en un buen momento
Uno de las debilidades que Mendoza encontró en esta visita de una semana al Distrito Federal, fue que no alcanzó a diferenciarse del las otras dos provincias que participaron, San Juan y San Luis.
Quizás el defecto estuvo en el origen. El Consejo Federal de Inversiones (CFI) promotor de la gira, la planteó como una misión de promoción conjunta de la recientemente creada región Cuyo Andino. Y a decir verdad, a los agentes de viaje mejicanos o los empresarios dispuestos a invertir, no les debe haber quedado muy en claro que producto vendía cada uno de los gobernadores argentinos que les hablaban.
Pero también la gira pudo no haber sido planteada en el tiempo justo. México atraviesa una severa crisis alimentaria, está golpeada por una inflación del 5% (que para aquí es mucho) y tiene pocos ojos para América Latina: el 82% de sus exportaciones tienen como destino a los Estados Unidos.
El panorama se agrava con dos datos políticos: el primero es la fuerte oposición del PRI sobre el gobierno de Felipe Calderón, quien casi no tiene dominio del Congreso y de la mayoría de las gobernaciones estaduales. Y el segundo es el fuerte impacto que ha tenido la crisis en la sociedad mejicana.
El diario La Reforma, el más influyente del país, tituló en su edición de este jueves que la “confianza está en caída libre” y refleja la baja en las expectativas de consumo e inversión de los mejicanos. La sensación, es que la delegación cuyana aterrizó en un mal momento.
Además las noticias que llegaban de Argentina no eran muy alentadoras. La crisis entre el campo y el gobierno de Cristina Kirchner está siendo seguida muy de cerca en un país cómo este ávido de alimentos. Tanto es así, que el embajador nuestro en México, Jorge Yoma, debió salir a explicar varias veces ante los empresarios mejicanos los por qué y los alcances del conflicto.
Sin embargo, la misión encontró una pequeñísima puerta para entusiasmarse. En el último lustro la relación comercial entre Argentina y México creció fuerte y de $500 millones, pasó a $1.700 millones, con un déficit en esa balanza que perjudica a los mejicanos en más de $400 millones.
Mendoza participa poco y nada de esa relación y hoy sólo está comerciando vino (unos 5.3 millones de hectolitros en los últimos años), durazno enlatado y ajo.
Los temas que abrieron una puerta
En el trabajo realizado en las reuniones de trabajo por los ministros de Producción, Turismo, Guillermo MIgliozzi y Luis Bhöm, y las encabezadas por el titular del INV, Juan Carlos Jaliff, se destacaron en trazos gruesos un puñado de cuestiones.
Los funcionarios mendocinos dicen irse conformes de México porque han logrado que comience un cambio en la mentalidad de la Cancillería argentina, que sólo sale a vender en el exterior productos de la pampa húmeda.
Desde el punto de vista de la promoción turística, se logró empezar a hablar ante los grandes operadores de este país de una alternativa al tango, la carne, Mar del Plata o Bariloche como destinos turísticos nacionales. Aquí, como en otros aspectos de la gira, Mendoza quedó mezclada con la región Cuyo Andida que se pretendió mostrar y salió a promoción a Los Caminos del Vino como elemento diferenciador.
En el aspecto económico, la industria madre deberá presionar y mucho a las autoridades provinciales y nacionales para que logren cambiar el nivel de exigencias mejicanas para el ingreso de vinos y productos derivados.
El Estado de este país se ha mostrado fuertemente proteccionista de sus industriales y empresarios, más allá que , como en el caso de los bodegueros mejicanos no sean un sector de peso. Además juega en contra la excelente relación comercial de México con Chile, que juega en contra nuestra.
Como para intentar acercar posiciones, el INV les propuso a los empresarios vitivinícolas locales, un esquema de trabajo similar al que se viene desarrollando desde hace un tiempo con los también celosos bodegueros de Brasil. Esto es formalizar un acuerdo para desarrollar el consumo del vino en México, aumentar la demanda del mercado y así tener mayores expectativas de venta para todos.
Un punto a favor puede tener esta cruzada: las Cámaras de Comercio aztecas se mostraron my permeables a que el gobierno alivie la presión arancelaria y permita un mayor ingreso de vitivinicultores argentinos.

