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A escena los viejos caudillos del PJ
La crisis del campo pone nuevamente en escena a figuras que estaban alejadas de los teatros políticos actuales e incluso se han puesto en carrera para las próximas elecciones.
Uno de los efectos políticos que disparó el conflicto entre el Gobierno y el campo es la reaparición en la escena pública de algunos de los dirigentes históricos del peronismo, que ya han iniciado conversaciones entre ellos con la mira puesta, en algunos casos, en las legislativas de 2009.
Se trata de los caudillos provinciales que alguna vez formaron la llamada "liga de los gobernadores", que tuvo mucha influencia política en la última etapa del Gobierno de Carlos Menem y en los dos años que duró la administración de Fernando de la Rúa.
Todos ellos están distanciados por razones políticas y hasta personales del actual titular del PJ, Néstor Kirchner: integran la lista Eduardo Duhalde (Buenos Aires), Carlos Reutemann (Santa Fe), José Manuel de la Sota (Córdoba), Jorge Busti (Entre Ríos) y los hermanos Rodríguez Saá (San Luis), entre otros.
Coinciden, además, en una postura crítica del Gobierno en la actual crisis del campo y tienen contactos mucho más fluidos de lo que trasciende públicamente.
A estos dirigentes, que además piensan que en caso de que el declive del kirchnerismo se profundice "la salida política para la Argentina va a seguir pasando por el peronismo", se suman referentes de la nueva camada como el gobernador de Chubut, Mario Das Neves, y el diputado bonaerense Francisco De Narváez.
Otro gobernador en ejercicio, el cordobés Juan Schiaretti, también tiene contactos fluidos con estos dirigentes, a quienes consulta, especialmente a su mentor De la Sota.
Según pudo saber Noticias Argentinas, los movimientos de los viejos y nuevos referentes del PJ no kirchnerista son seguidos con mucha atención por el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, quien luce convencido de que tiene que gestar un armado nacional para las elecciones legislativas de 2009.
Son públicas, en este sentido, las incursiones del vicepresidente primero de la Legislatura porteña, Diego Santilli, junto al ex presidente Duhalde en una cena de índole política y hasta en la cancha de Banfield, más distendido, para ver la consagración de su equipo, River Plate.
Son menos públicas, en cambio, las conversaciones entre el chubutense Das Neves, el jefe de Gobierno Macri y el diputado De Narváez, a quien muchos ya perfilan como una punta de lanza del peronismo no kirchnerista en la provincia de Buenos Aires.
También tendría contactos con estos dirigentes el ex ministro y ex candidato presidencial Roberto Lavagna, luego de su frustrado ingreso a la mesa de conducción del PJ de la mano de Kirchner.
“Pasado este conflicto vamos a ver cómo se reacomodan los tantos en el justicialismo nacional", dijo esta semana el mandatario cordobés Schiaretti, quien además reconoció contactos con los ex gobernadores Busti y Reutemann a raíz de que tienen "una mirada común sobre la crisis".
A todos estos dirigentes los unen, además, dos definiciones políticas: la primera de ellas es que no consideran posible que se integre el ex presidente Carlos Menem; y la segunda es que todos defienden un "sesgo productivo" del peronismo que a su criterio no tiene la conducción de Kirchner.
"No es casualidad que Kirchner y Menem provengan ambos de provincias improductivas", suele repetir Duhalde entre sus interlocutores de estos días.
Otro gobernador en ejercicio, el cordobés Juan Schiaretti, también tiene contactos fluidos con estos dirigentes, a quienes consulta, especialmente a su mentor De la Sota.
Según pudo saber Noticias Argentinas, los movimientos de los viejos y nuevos referentes del PJ no kirchnerista son seguidos con mucha atención por el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, quien luce convencido de que tiene que gestar un armado nacional para las elecciones legislativas de 2009.
Son públicas, en este sentido, las incursiones del vicepresidente primero de la Legislatura porteña, Diego Santilli, junto al ex presidente Duhalde en una cena de índole política y hasta en la cancha de Banfield, más distendido, para ver la consagración de su equipo, River Plate.
Son menos públicas, en cambio, las conversaciones entre el chubutense Das Neves, el jefe de Gobierno Macri y el diputado De Narváez, a quien muchos ya perfilan como una punta de lanza del peronismo no kirchnerista en la provincia de Buenos Aires.
También tendría contactos con estos dirigentes el ex ministro y ex candidato presidencial Roberto Lavagna, luego de su frustrado ingreso a la mesa de conducción del PJ de la mano de Kirchner.
“Pasado este conflicto vamos a ver cómo se reacomodan los tantos en el justicialismo nacional", dijo esta semana el mandatario cordobés Schiaretti, quien además reconoció contactos con los ex gobernadores Busti y Reutemann a raíz de que tienen "una mirada común sobre la crisis".
A todos estos dirigentes los unen, además, dos definiciones políticas: la primera de ellas es que no consideran posible que se integre el ex presidente Carlos Menem; y la segunda es que todos defienden un "sesgo productivo" del peronismo que a su criterio no tiene la conducción de Kirchner.
"No es casualidad que Kirchner y Menem provengan ambos de provincias improductivas", suele repetir Duhalde entre sus interlocutores de estos días.