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Una idea poco original: decir que se revirtió la tendencia del alza en los delitos


Además de pedir perdón, Celso Jaque apeló a un recurso bastante conocido a la hora de justificar el por qué no consiguió bajar los índices de delito tal cual prometió en la campaña electoral.

El gobernador habló de que, si bien fracasó en su compromiso de llevar esa disminución a un 30% en seis meses, hizo “historia” al revertir la “tendencia” ascendente que se venía registrando en los últimos tiempos en relación a esos mismos índices.

No dio una sola cifra justificar tal afirmación, porque según su propio argumento “la inseguridad no es cuestión de números”. Pero la salida que encontró para excusarse sonó más conocida.

Tanto lo dos gobernadores que lo precedieron, Roberto Iglesias y Julio Cobos, como la larga lista de ministros de Seguridad que fueron cayendo uno tras otro durante los últimos ocho años, siempre salieron con el mismo último recurso: al no poder hablar de que lograron bajar los índices de delito, se defendían con la “desaceleración” o el “amesetamiento” de esas cifras.

Una simple visita al archivo sirve para recordar como todos justificaron casi del mismo modo que Jaque su poca efectividad en el combate contra la delincuencia.


Uno de los primeros en hablar de esto fue Leopoldo Orquín, ministro de Seguridad entre 2000 y 2003. Durante una entrevista con el recordado periodista José Domínguez Palazzini en Canal 7, en plena crisis del año 2002, Orquín anunció que finalmente había logrado desacelerarse el crecimiento del delito”. “Si bien no baja, se ha amesetado y confiamos en que las tareas encaradas permitan sostener este alivio”, dijo en ese entonces. Luego la crisis fue peor.


 

En el año 2004, el arranque del gobierno de Julio Cobos, el sucesor de Orquín, Roberto Grillo,  salía a defenderse de las críticas que caían sobre él y sobre los índices delictuales. Y lo hacía, también con una demostración de “desaceleramiento”.

Para Grillo, “de acuerdo con una estadística plurianual, el delito experimentó una brusca desaceleración desde que el poder político tomó el control de las fuerzas de seguridad. Así lo refleja un escueto cuadro comparativo que el ministro Roberto Grillo floreó en un programa televisivo y que, ayer, dejó en manos de la Comisión Bicameral de Seguridad, durante una reunión informativa que se realizó en la Legislatura. El cuadro elaborado por la Dirección de Planeamiento Estratégico señala que de 1993 a 1998 (etapa prerreforma), el delito aumentó el 84%. En cambio, en el quinquenio 1998–2003 (ciclo posreforma), el crecimiento fue de sólo 10%”, relata una crónica del diario UNO publicada en el mes de abril de hace cuatro años.
 

El inefable Osvaldo Tello, tercer ministro de Cobos que duró sólo algunos meses de 2006, apeló a lo mismo. “No hay inseguridad creciente, no es preocupante porque estamos dentro de los números normales de todos los años de este tipo de hechos delictivos. Es más, está decreciendo: en enero hubo 26 asesinatos y en septiembre se registraron 5. Además, hay hechos que no hay forma de preverlos como los ajustes de cuenta o los motivados por problemas pasionales”, decía Tello en una nota al diario Los Andes.


 

Miguel Bondino, ministro durante medio 2006 y medio 2007, fue uno de los encargados del combate contra la inseguridad al que peor le fue durante su gestión. Sin embargo, se las rebuscaba para disfrazar esa derrota.

Como los índices siempre le daban mal, buscaba desvíos: Ante un reclamo concreto por el recrudecimiento de delitos violentos, Bondino hablaba en agosto de 2006 de que en el primer cuatrimestre de ese año “que los asaltos a mano armada en el primer cuatrimestre de este año bajaron con respecto a igual periodo de 2005, según los datos oficiales publicados en la página electrónica del Gobierno”.

Ayer nomás, en noviembre de 2007, Alfredo Cornejo, hablaba el mismo idioma que sus antecesores y sucesores. El 15 de noviembre de 2007, durante una conferencia ofrecida en la Universidad del Aconcagua, anunció “que durante el gobierno de Cobos (2003-2007) bajó el índice de homicidios 88%. Mientras, dijo que el total de denuncias policiales (aun habiéndose abierto nuevas comisarías y destacamentos para recibir denuncias) cayó 8%”. No solo hablaba de desaceleración, sino que al igual de Bondino, anunciaba una baja de los índices directamente. Algo que Jaque ahora dice que jamás existió y que el sí, el sí está revirtiendo.

 

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