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Julio Cobos, los seis meses de un "hombre común" en la vicepresidencia

Durante el primer semestre como número dos en el gobierno argentino, Julio Cobos debió encontrar su estilo para poder ubicarse en las ligas mayores de la política nacional y demostrar que es una parte importante de la Concertación.
Julio Cobos.
Julio Cobos.

Fue el primer mendocino en llegar a ser el vicepresidente a través de una elección tradicional, y hoy cumple sus primeros seis meses acompañando a Cristina Fernández de Kirchner. Julio César Cleto Cobos hizo historia el 10 de diciembre al jurar como el número 2 de la Nación, aunque relegado a la sombra del matrimonio presidencial, su presencia en el gran escenario político nacional ha pasado casi desapercibida.

Sin embargo, algunos gestos le sirvieron para despegarse de la política kirchnerista y ganar cierto protagonismo.

Llegó a Buenos Aires debilitado políticamente tras la sorpresiva derrota en Mendoza, que sufrió ese experimento que es la Concertación ante el PJ de Celso Jaque. Además, le costó, y aún le cuesta, acomodarse en un Congreso habitado por legisladores que lo miran con desconfianza.

Los senadores justicialistas lo ven como un radical que se mete en donde no debería y así se lo hicieron saber incluso antes de asumir. Los radicales lo consideran un traidor por acercarse al kirchnerismo. Y el resto de la oposición no lo tiene demasiado en cuenta, ya que prefiere lanzar sus dardos directamente contra los Kirchner.

Incluso desde su entorno reconocen que Cobos no tiene mucha llegada al centro de poder kirchnerista, donde hay espacio para muy pocos. “Lo escuchan, pero no le dan mucha bola”, reconoció uno de los tantos funcionarios que se llevó el vice a Buenos Aires.

La lista de mendocinos que lo acompaña a Cobos en su aventura nacional es larga. Patricia Gutiérrez, Juan Montilla, Juan Manuel Antequera, Julio Paz, Jorge Tieppo, Pedro Marabini, los hermanos Videla, Gustavo Morgani, Francisco Morandini, Alejandro Rodríguez, Mario de Casas, Sergio Marinelli, Ricardo Mansur, entre otros, son algunos de los tantos funcionarios provinciales durante la gestión cobista que ahora se fueron con su jefe a Buenos Aires.

Protagonismo

¿Cuánto protagonismo le “cedieron” los Kirchner a Cobos? Prácticamente nada. Su función como presidente del Senado no es relevante, ya que la mayoría del oficialismo le permite a la Casa Rosada manejar casi a su antojo al Congreso. Por eso, desde la oposición consideran al mendocino sólo como el encargado de hacer sonar la campanita para llamar a las sesiones en la Cámara Alta.

Otra de las funciones que tiene Cobos es meramente protocolar, ya que se encarga de recibir a funcionarios extranjeros que visitan el país. Su primera audiencia como vicepresidente, un día después de asumir, fue con el ministro de Ciencia y Tecnología de China. Luego, por su despacho desfilaron políticos y embajadores de Arabia, Rusia, Guinea Ecuatorial, Brasil, Estados Unidos, Brasil, Ecuador, Paraguay, Chile, Indonesia y Gran Bretaña.

En el ámbito político, la influencia cobista en el gobierno nacional se hace fuerte básicamente en dos áreas. En el Ministerio de Ciencia y Tecnología, y en energía, donde desembarcaron Alejandro Rodríguez (Subsecretaría de Combustibles) y Mario de Casas (titular de Ente Nacional Regulador Eléctrico).

Problemas

El primer obstáculo para Cobos fue la aparición de denuncias en Mendoza contra Jorge Tieppo, ex titular del Fondo para la Transformación y el Crecimiento, y actual secretario Administrativo del Senado.

Tras los cuestionamientos por supuestas irregularidades en el otorgamiento de créditos, el vicepresidente impulsó la renuncia de Tieppo. Pero luego le hicieron saber que si dejaba ese lugar libre, el PJ lo ocuparía.

Entonces volvió sobre sus pasos y ratificó al funcionario en la Secretaría Administrativa, lugar desde donde se maneja todo el presupuesto del Senado nacional (más de 200 millones de pesos anuales) y permite habilitar las designaciones de la dotación de asesores y empleados de 72 senadores, lo que lo convierte en un sector muy ambicionado por las fuerzas políticas.

También generaron revuelo sus declaraciones sobre el Indec y, sobre todo, la frase “la inflación es una sensación, igual que la inseguridad”. Hay que recordar que, mientras fue gobernador, mantuvo la independencia provincial respecto a las polémicas mediciones del organismo nacional.

Aunque el gran problema para Cobos es mantener a los radicales K en una Concertación golpeada. El primero en dar el portazo fue el gobernador de Catamarca, Ricardo Brizuela del Moral. Pero parece que no será el único.

El conflicto entre la Casa Rosada y el campo mostró a varios intendentes y legisladores de la UCR concertadora junto a los ruralistas. Cobos quedó en el medio de esa pelea que ya lleva 90 días, y fue uno de los funcionarios del Ejecutivo que, con un tono conciliador, pidió la vuelta al diálogo.

También quedó en la mira kirchnerista por criticar algunos aspectos de la estrategia oficial para enfrentar la crisis del campo. Cuestionó al piquetero Luis D’Elía, quien mediante la violencia desalojó la Plaza de Mayo de los cacerolazos. “Lo que hizo no favoreció al Gobierno, puede ir a expresarse a favor o en contra, pero no puede agredir verbal ni físicamente”, afirmó.

Jaque

Otro de los hitos en la política mendocina durante estos seis meses fueron los constantes cortocircuitos entre Cobos y Jaque. Una transición que no existió, críticas por la herencia recibida y habituales cruces en la Legislatura enfrentaron al vicepresidente y al gobernador.

En su discurso del 1º de mayo ante la Asamblea Legislativa, Jaque pegó duro contra la gestión anterior. "Recibimos una provincia envuelta en una serie de conflictos cuya resolución demandaba urgencias. Mendoza estaba peor de lo que pensé”, dijo el Gobernador, desatando la inmediata respuesta cobista.

Mientras Jaque daba su discurso, Cobos le enviaba a los suyos un mensaje de texto con la frase "Defiendan su gobierno. Feliz día". Luego, a través de una carta, respondió directamente al malargüino. "No se puede faltar a la verdad, ni convertir al pasado en un límite al presente o en una permanente excusa que nos exima de la responsabilidad para la cual el Pueblo nos eligió", dice el escrito.

Este fue el capítulo más violento de una historia que incluyó convocatorias a debates y “competencias” entre Jaque y Cobos por ver quien anunciaba más obras en un acto.

Partido

Una y otra vez, Cobos pidió la normalización de la UCR mendocina y amenazó con buscar el poder en el partido a nivel nacional. Pero las puertas se le cerraron al vicepresidente, que fue expulsado de por vida del partido.

Entonces, sin posibilidades en el radicalismo, el vice tuvo que buscar otras alternativas. Y hace pocos días firmó la ficha de afiliación de la Concertación Ciudadana. Junto a él se fueron varios dirigentes, como Juan Carlos Jaliff. Pero otros, como el diputado Daniel Vilches, prefirieron dejar a Cobos en vez de abandonar a la UCR.

Desafío

A Cobos le quedan tres años y medio para demostrar que Cleto, aquel "hombre común" que lo hizo famoso en Mendoza, puede trascender a nivel nacional. Para ello tendrá que pelear por un protagonismo que el kirchnerismo no parece dispuesto a cederle fácilmente.

También deberá mostrarse como la cara más cordial de un gobierno acostumbrado a imponer en lugar de consensuar.

Además, su llegada a la Nación había generado expectativas en la provincia, que históricamente ha sido relegada en el reparto de fondos. Pero Mendoza todavía no conoce los beneficios de tener un vicepresidente mendocino.