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Diez frases para entender lo que dijo Jaque


Fue un discurso largo y cargado de contenido político que se podría resumir en diez frases. Celso Jaque hizo ante la Asamblea Legislativa lo que había dicho que haría en diciembre y que después desestimó: hablar de la herencia recibida para lavar culpas.

El propio gobernador, en su discurso de asunción el 9 de diciembre de 2007, prometió una profunda auditoría para revelar en qué estado encontró la administración. Pero ese ataque nunca se concretó, por decisión del propio gobernador.

Por presión de su propio partido, de los intendentes del PJ  y como muleta para explicar varios de sus problemas de gestión, Jaque apostó con todo a echar responsabilidades sobre el pasado. 
 
Y lo hizo, a pesar de que eso signifique abrir una brecha aún más grande con el vicepresidente Julio Cobos.

En las dos horas que duró su mensaje, prefirió cambiar un "relanzamiento" de su gobierno por "el comienzo de una segunda etapa". Y si bien planteó una serie de proyectos, no habló de asuntos estratégicos como la minería, o la compra de acciones de Obras Sanitarias o las de YPF. Tampoco mencionó otras promesas electorales como encarar reformas de peso en el área política o comenzar a discutir la reforma de la Constitución.

En estas diez frases, el contenido del discurso del gobernador:

"La crisis no era sólo de seguridad. También estaba en crisis la salud, estaba en crisis la educación, estaba en crisis el sistema salarial con un importante retraso, la Justicia, etcétera".

Fue el primer golpe que le asesto a la gestión de Julio Cobos al hablar del momento que le tocó asumir. Los Concertadores, con Alfredo Cornejo y Juan Carlos Jaliff, hicieron cola para contestarle al gobernador. Cobos, desde Buenos Aires, mandó a pedir por teléfono que defiendan a su gobierno. Cornejo directamente le pidió a Jaque "que se deje de joder" con la herencia recibida y pidió que "no se gobierne sólo para una facción que es el Partido Justicialista". 
 

"No estábamos improvisando durante los primeros meses, como dijeron algunos. El desorden administrativo era mayor a lo imaginado".

  Rápidamente Jaque inició su mensaje hablando del tema de la inseguridad, uno de los mayores problemas de gestión y que ya le consumió a un ministro. Lo escucha en el recinto Alfredo Cornejo, quien luego de las palabras del gobernador (él fue el último ministro de Seguridad de Julio Cobos) se retiró del recinto y se fue a un bar ubicado en las inmediaciones de la Legislatura.


"Yo voy a cumplir cada uno de mis compromisos". Otra vez la inseguridad como eje. Esta referencia la hizo el mandatario al tratar de demostrar que llegará a cumplir su meta de campaña de bajar un 30 % el delito en los primeros seis meses de gestión. Ya le quedan sólo dos para cumplir lo prometido.



 

 

"Hoy quiero presos a los ladrones y a los delincuentes. La seguridad de los mendocinos no se negocia".

  Como hizo desde que asumió, buscó ponerse duro ante el tema más caliente. Carlos Ciurca, ministro de Seguridad, se quedó con el anuncio de Jaque de que se invertirá en equipamiento, en móviles y que se construirá una cárcel para 250 presos federales.


 

"No delegará ni cederé a otros, me ocuparé personalmente de la mejor manera posible de la educación".

No abundó demasiado en los planes que se dieron de baja en las últimas semanas  (como el de los libros gratuitos  para carenciados) ni en los problemas para ampliar la doble escolaridad en las escuelas en 2008. Pero prometió un plan de 80 escuelas nuevas y pidió una revisión general del sistema.



"Se acabó el tiempo de las palabras. Portezuelo lo voy a hacer".

Al hablar de los asuntos referidos a la infraestructura, prometió concretar una serie de obras estratégicas como Portezuelo del Viento, la línea Comahue Cuyo o  el gasoducto Bezley - La Dormida, entre otros. También dijo que concretará el ferrotranvía urbano y el que impulsará el tren a Buenos Aires, a pesar de que esta es una obra nacional. La mayoría de estos proyectos vienen de arrastre de la gestión anterior. Sobre este punto lanzó una de las promesas más ambiciosas: dijo que para 2010, junto a la Nación, pavimentará toda la ruta 40. En los próximos meses se sabrá si son reales las estimaciones que hablan de una fuerte retracción de la obra pública en la provincia como consecuencia de los arreglos salariales que se firmaron con los estatales y del acuerdo con los jueces.
 

"Yo no estoy relanzando el gobierno, estoy  pasando a una segunda etapa".

Con esta frase buscó salir al cruce de quienes sostienen que el gobierno está buscando, después de la visita del ex presidente Néstor Kirchner de la semana pasada, relanzar una gestión que viene en picada en las encuestas. En esta "segunda etapa" quedaría incluida, por ejemplo, una revisión del sistema de transporte.


 

"La gravedad de los problemas en el sistema sanitario de la provincia es más que evidente".

Jaque utilizó el marco institucional para insistir con la reforma del sistema sanitario que hasta hace poco era una declaración de emergencia del sistema de salud en la provincia. Como elementos políticos, pidió a la Legislatura que apruebe el acuerdo con los jueces a pesar de que no quiso especificar en público el monto del arreglo. No hubo menciones a la compra de acciones de Obras Sanitarias o a las de YP, otro de las movidas fuertes de la administración Justicialista.

 

"Quiero que los mendocinos sin casa propia y sin facilidades de acceder a los préstamos bancarios comunes, sepan con total claridad en qué alternativa pueden encuadrar sus posibilidades".

Era uno de los anuncios esperados: el plan de viviendas para la clase media. Jaque especificó el envío de un proyecto de ley para que el Estado intervenga y logre bajar la tasa de interés y que la gente pueda acceder a créditos más baratos y  con un plazo de "entre veinte y treinta años" de pago. No se dieron más precisiones sobre el plan.
 

"He comprobado en estos pocos días de gobierno cuánta sensatez, cuánta generosidad, cuánta paciencia y cuanto talento tiene nuestra gente en cada rincón de Mendoza".

Un pedido de tiempo, ante la presión política de propios y extraños para corregir varios aspectos del rumbo de esta gestión. Entre ellos, los propios intendentes del PJ que obligaron a jaque a cambiar de ministro de Seguridad hace sólo veinte días.