La representación ciudadana en crisis
Las cacerolas no sonaron el 25 de marzo en contra de Cristina. Los argentinos volvieron a la calle porque ni los políticos del oficialismo ni los de la oposición logran representarlos.
Luego de la irresuelta crisis del campo, Argentina parece retornar a un estado de conmoción política. En el fondo, y como causa principal de los problemas, vemos una vez más la ineficacia de nuestros líderes y la degradación de los partidos políticos y de la política en nuestro país. Hoy, la punta del iceberg es el agro, pero hay un debate central de la Argentina que no estamos dando: el agotamiento o no del modelo económico y la necesidad de su corrección a tiempo y no cuando la crisis haya explotado y condenado a los argentinos.
Ya nos ocurrió en los ‘80, cuando los partidos no pudieron dialogar y poner freno a la espiral inflacionaria. El gobierno justicialista entrante decidió dejar caer al precipicio de la hiperinflación al presidente constitucional. ¨Mientras peor, mejor¨ aconsejaba quien después sería el ministro de economía más poderoso de la Argentina.
A finales de los ’90, cuando ya era claro que más tarde o más temprano habría que salir de la convertibilidad, nuevamente la falta de ideas y la incapacidad de diálogo racional entre los dirigentes políticos, bloqueó las soluciones y llevó al país a una crisis económica y social sin precedentes.
Los argentinos no debemos repetir la historia. Estamos a tiempo. Es la política, sus dirigentes y sus partidos quienes deben terminar con los fracasos recurrentes.
Es por ello que vemos con enorme preocupación la ausencia de debates racionales, el tono crispado y confrontativo, la falta de participación de actores importantes como gobernadores intendentes y legisladores; la manipulación de masas, las frases hechas y los aprietes; las operaciones de prensa y el creciente centralismo económico y político.
Fortalecer la democracia
Estamos convencidos de que la política es una de las actividades más nobles que lleva adelante el género humano y los partidos políticos deben ser el reaseguro de la democracia.
Siendo la política el instrumento principal de las democracias modernas debemos abordar con realismo sus problemas para desde alli mejorar su funcionamiento.
Tomemos como ejemplo la forma como la política intenta resolver un problema tan caro a los argentinos como la inflación. La tan temida suba de precios está siendo combatida por funcionarios de ideas prehistóricas, que insisten en sus fracasos, usando recetas abandonadas en el mundo hace décadas. Para esconder sus errores no dudan en destruir instituciones que son esenciales para el funcionamiento de las economías modernas como el Indec. Esta incapacidad y tozudez no es más que el reflejo de la falta de ideas, conocimientos, responsabilidad y capacitación de muchos de los cuadros dirigenciales de los partidos políticos. Son los propios partidos quienes tienen la obligación de trabajar en la formación de dirigentes modernos que sepan lidiar con los complejos problemas del país en el siglo XXI.
Partidos responsables
Los partidos políticos también tienen el monopolio legal de la representación política. El único modo de convertirse en candidato es tener un partido atrás, promoviendo la designación. Si a esto le sumamos las listas sábana, pues rápidamente encontraremos la explicación de por qué tenemos a quienes tenemos. Los políticos, refugiados en sus partidos, saben que, aunque sean un desastre, la gente no tiene mayores alternativas que terminar eligiendo, en el mejor de los casos, al menos malo. Por eso, la reforma política es uno de los aspectos centrales que debemos encarar y resolver. Aunque algunos dirigentes prefieran hacer como que no pasa nada y seguir recibiendo del Estado dineros en efectivo y beneficios impositivos excepcionales.
Otro aspecto en que se han degradado los partidos es el financiamiento. Llegado el momento de las elecciones, los políticos obtienen grandes sumas de dinero en negro de empresas privadas. ¿Cuánto cuesta la campaña de un gobernador y cuánto la de un presidente? Aunque muchos lo saben, nadie parece tener a mano la respuesta. Somos conscientes de que se trata de decenas de millones de pesos. ¿Cuánto se declara? Quizás el diez por ciento de lo recibido. El financiamiento transparente de los partidos y las elecciones es entonces otro de los temas claves a mejorar.
Otra forma de financiamiento de la política es la inversión en publicidad oficial, también valuada en decenas de millones de pesos. A través de la publicidad los gobiernos reparten premios y castigos a los medios, en algunos casos inclusive con retornos destinados a financiar la política. Intentar que se transparente el gasto en publicidad oficial ha sido hasta ahora una tarea imposible. Por insólito que parezca, así son las cosas en los inicios del siglo XXI.
Una vez en el poder, los partidos y sus políticos comienzan a devolver favores a través del otorgamiento de cargos claves para algunos y a través de empleos masivos para todos sus militantes. Que haya concursos abiertos para el empleo público debería ser otro de los emblemas de una reforma de la vida democrática del país.
Una suculenta fuente para financiar la actividad política es la caja sindical. Como se sabe, los sindicatos son los dueños de las obras sociales y disponen de una enorme cantidad de recursos que destinan a actividades partidarias. El uso de estos recursos es uno de los varios mapas ocultos de la corrupción nacional. Naturalmente, desatar esta compleja trama de intereses políticos y económicos es una de las grandes tareas a realizar para esclarecer quienes son los dueños del poder real en el país.
Ser verdaderos representantes del pueblo
Día a día comprobamos que gobernadores y legisladores nacionales se ocupan más de defender los intereses del gobierno nacional que los de sus provincias. Es un hecho que los grandes partidos nacionales, ricos en historia y pobres en presente, están despreciando el federalismo. Una organización y representación genuinamente federal de los partidos deberá ser entonces otra de las políticas fundamentales para la modernización del país.
Desde MDZ, a través de este especial que ofrecemos a nuestros lectores, queremos volver a hablar de política, porque la política es una maravillosa herramienta humana. Queremos decirles lo que pensamos y escuchar y leer lo que piensan otros actores. Lejos estamos de contar con verdades absolutas, pero creemos en la generación de consensos, en la construcción de ciudadanía y en la vida democrática.
Por ello, ofrecemos nuestro aporte con la intención de que podamos debatir el presente y el futuro de Mendoza y la Argentina.
Nos interesa la política. Queremos revalorizarla, aprender de ella, gozar de su servicio. Pretendemos un país y una provincia orgullosa de sus partidos políticos. Soñamos con organizaciones abiertas, democráticas, financiadas con transparencia, que atraigan a los jóvenes y sean protagonistas de los debates centrales de la sociedad civil a la cual se deben. Alentamos la aparición de un modelo de político moderno, capacitado, honesto y conciente de las necesidades de la gente. Con ideologías y convicciones firmes; que no cambie de opinión por intereses personales y que se prepare para mejorar la vida de sus conciudadanos, solucionando los problemas concretos.
Aquí, en este informe especial, nuestras visiones y la invitación a pensar y a soñar juntos por una provincia y un país mejor.
Fortalecer la democracia
Estamos convencidos de que la política es una de las actividades más nobles que lleva adelante el género humano y los partidos políticos deben ser el reaseguro de la democracia.
Siendo la política el instrumento principal de las democracias modernas debemos abordar con realismo sus problemas para desde alli mejorar su funcionamiento.
Tomemos como ejemplo la forma como la política intenta resolver un problema tan caro a los argentinos como la inflación. La tan temida suba de precios está siendo combatida por funcionarios de ideas prehistóricas, que insisten en sus fracasos, usando recetas abandonadas en el mundo hace décadas. Para esconder sus errores no dudan en destruir instituciones que son esenciales para el funcionamiento de las economías modernas como el Indec. Esta incapacidad y tozudez no es más que el reflejo de la falta de ideas, conocimientos, responsabilidad y capacitación de muchos de los cuadros dirigenciales de los partidos políticos. Son los propios partidos quienes tienen la obligación de trabajar en la formación de dirigentes modernos que sepan lidiar con los complejos problemas del país en el siglo XXI.
Partidos responsables
Los partidos políticos también tienen el monopolio legal de la representación política. El único modo de convertirse en candidato es tener un partido atrás, promoviendo la designación. Si a esto le sumamos las listas sábana, pues rápidamente encontraremos la explicación de por qué tenemos a quienes tenemos. Los políticos, refugiados en sus partidos, saben que, aunque sean un desastre, la gente no tiene mayores alternativas que terminar eligiendo, en el mejor de los casos, al menos malo. Por eso, la reforma política es uno de los aspectos centrales que debemos encarar y resolver. Aunque algunos dirigentes prefieran hacer como que no pasa nada y seguir recibiendo del Estado dineros en efectivo y beneficios impositivos excepcionales.
Otro aspecto en que se han degradado los partidos es el financiamiento. Llegado el momento de las elecciones, los políticos obtienen grandes sumas de dinero en negro de empresas privadas. ¿Cuánto cuesta la campaña de un gobernador y cuánto la de un presidente? Aunque muchos lo saben, nadie parece tener a mano la respuesta. Somos conscientes de que se trata de decenas de millones de pesos. ¿Cuánto se declara? Quizás el diez por ciento de lo recibido. El financiamiento transparente de los partidos y las elecciones es entonces otro de los temas claves a mejorar.
Otra forma de financiamiento de la política es la inversión en publicidad oficial, también valuada en decenas de millones de pesos. A través de la publicidad los gobiernos reparten premios y castigos a los medios, en algunos casos inclusive con retornos destinados a financiar la política. Intentar que se transparente el gasto en publicidad oficial ha sido hasta ahora una tarea imposible. Por insólito que parezca, así son las cosas en los inicios del siglo XXI.
Una vez en el poder, los partidos y sus políticos comienzan a devolver favores a través del otorgamiento de cargos claves para algunos y a través de empleos masivos para todos sus militantes. Que haya concursos abiertos para el empleo público debería ser otro de los emblemas de una reforma de la vida democrática del país.
Una suculenta fuente para financiar la actividad política es la caja sindical. Como se sabe, los sindicatos son los dueños de las obras sociales y disponen de una enorme cantidad de recursos que destinan a actividades partidarias. El uso de estos recursos es uno de los varios mapas ocultos de la corrupción nacional. Naturalmente, desatar esta compleja trama de intereses políticos y económicos es una de las grandes tareas a realizar para esclarecer quienes son los dueños del poder real en el país.
Ser verdaderos representantes del pueblo
Día a día comprobamos que gobernadores y legisladores nacionales se ocupan más de defender los intereses del gobierno nacional que los de sus provincias. Es un hecho que los grandes partidos nacionales, ricos en historia y pobres en presente, están despreciando el federalismo. Una organización y representación genuinamente federal de los partidos deberá ser entonces otra de las políticas fundamentales para la modernización del país.
Desde MDZ, a través de este especial que ofrecemos a nuestros lectores, queremos volver a hablar de política, porque la política es una maravillosa herramienta humana. Queremos decirles lo que pensamos y escuchar y leer lo que piensan otros actores. Lejos estamos de contar con verdades absolutas, pero creemos en la generación de consensos, en la construcción de ciudadanía y en la vida democrática.
Por ello, ofrecemos nuestro aporte con la intención de que podamos debatir el presente y el futuro de Mendoza y la Argentina.
Nos interesa la política. Queremos revalorizarla, aprender de ella, gozar de su servicio. Pretendemos un país y una provincia orgullosa de sus partidos políticos. Soñamos con organizaciones abiertas, democráticas, financiadas con transparencia, que atraigan a los jóvenes y sean protagonistas de los debates centrales de la sociedad civil a la cual se deben. Alentamos la aparición de un modelo de político moderno, capacitado, honesto y conciente de las necesidades de la gente. Con ideologías y convicciones firmes; que no cambie de opinión por intereses personales y que se prepare para mejorar la vida de sus conciudadanos, solucionando los problemas concretos.
Aquí, en este informe especial, nuestras visiones y la invitación a pensar y a soñar juntos por una provincia y un país mejor.

