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Tanto apoyo de Kirchner, ¿servirá para que Jaque encuentre el rumbo?

Néstor Kirchner volvió a hablarle a los justicialistas mendocinos después de meses. Eyectado Carlos Rico del gobierno, el ex presidente vino a la provincia a decir que apoya a Jaque. El interrogante es saber si tamaño respaldo alcanzará para reorientar a una gestión que no encuentra su rumbo y para fortalecer a un gobernador que en menos de seis meses licuó su imagen ante la sociedad.

Vino papá y ahora sí estamos todos tranquilos: demostró que a los peronistas mendocinos los quiere mucho, a pesar de que no siempre le hagan caso.

Néstor Kirchner pasó fugazmente por Mendoza y la visita sirvió para recomponer una relación con el gobierno provincial, que el ex presidente se había encargado de ningunear estos últimos cuatro meses como consecuencia del empecinamiento de Jaque (visto en términos kirchneristas) de sostener a Carlos Rico como subsecretario de Seguridad.
 
Terminado Rico, Kirchner volvió a hablarle al PJ mendocino. El mismo que hasta hace  quince días, nada podía hacer ante los pataleos del ex ministro Juan Carlos Aguinaga que protestaba porque en Buenos Aires “nadie nos atendía los teléfonos” para que la Nación ayude a la provincia para combatir la inseguridad.

Celso Jaque estaba exultante. Los intendentes de su partido le llenaron Andes Talleres  y Kirchner lo apoyó con todas las letras: "Vengo a apoyar con todo mi sentir real la gestión del compañero Celso Jaque para que pueda hacer la mejor gestión de la historia de Mendoza".

También el ex presidente se hizo lugar para pedir a los dirigentes de la Concertación Plural que no le pongan palos en la rueda al mandatario. Pero después no pudo con su genio político. Kirchner se reunió con el intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, uno de los referentes de la Concertación y hombre de Julio Cobos.

Pero todos estos gestos ¿alcanzarán realmente para el otro objetivo que perseguía Jaque y que es relanzar su gestión? Si es que hay que relanzarla, es porque en algún lado se perdió.

¿Servirá la visita de K para que se definan cuál será finalmente la política de minería, para que se concrete el anunciado plan de viviendas para la clase media, para que se decida cuál va a ser el plan de contención social de esta administración, el proyecto educativo, o para que se sepa un programa de salud que no se acote únicamente a pedir la emergencia del sistema?

¿Kirchner podrá ayudar para que las cuentas públicas no se desmadren más de lo previsto en el Presupuesto 2008 como muchos temen? ¿Alcanzará que haya venido estas cuatro horas para que no se frene el ritmo de la obra pública provincial, como ya sucede producto de los arreglos salariales que Jaque hizo con los empleados públicos y con los jueces, entre otros?

La visita del nuevo conductor nacional del Justicialismo ¿iluminará al gobernador para saber qué hacer con la inseguridad?

Kirchner contó que Cristina le dijo: "Decíle a Celso que mi apoyo va a ser total e incondicional". Tanto apoyo y tanta incondicionalidad ¿serán finalmente los que liberen los meneados $40 millones que Jaque dice que tiene comprometidos desde hace ocho meses para ayudar a combatir el delito, que aún no llegan y que el propio ministro Ciurca reconoció que tardarán tres meses más en venir?

 

Al otro hijo tampoco le fue bien

A pesar de que está claro que papá nos quiere cuando le hacemos caso, es sólo hasta ahí.

Julio Cobos es el otro hijo dilecto de la familia presidencial, aunque la relación tampoco tuvo un arranque idílico. El ex gobernador llegó a vicepresidente, pero cuando comenzó, se atrevió a cuestionar la autoridad de Kirchner. Y le fue muy mal.

Durante seis meses el entonces mandatario ni lo atendió a un tímido Cleto, que se atrevió a defender los intereses de la provincia cuando Kirchner quiso reinstaurar los beneficios de la promoción industrial en las provincias vecinas.

Cobos terminó pidiendo disculpas, se convirtió en el referente máximos de los radicales K y  floreció una relación que hoy perdura. En esta visita, papá primero los  regaño a los concertadores por no apoyar a Jaque, pero después los visitó.

Los primos no pudieron evitar pelearse: Juan Marchena, el flamante presidente del PJ local, dijo a MDZ unas horas antes de que K pise suelo mendocino que "En una de esas, terminamos afiliando a Cobos al justicialismo".

El radicalsimo K, hizo cola para contestarle. Alfredo Cornejo, intendente de Godoy Cruz, directamente le dijo al ministro de Gobierno que "está pintado al óleo".  En esa visita , Jaque debió esperar en el pasillo mientras Kirchner y Cornejo se reunían.

Al amor aparente, el ex presidente no lo transformó jamás en plata para ninguno de los dos. Entre 2005, 2006, 2007 y 2008, Mendoza siempre estuvo ubicada de la mitad de tabla para abajo, en cuanto al ingreso per cápita de distribución de recursos nacionales.

El peor año fue el 2007, año que en Cobos fue electo como vice de Cristina, en donde se ubicó en el puesto 21 de las 24 jurisdicciones del país.


Si hay relanzamiento, partirá desde muy abajo

Si Jaque sale a relanzar ahora su gobierno, deberá partir de muy abajo. Y las encuestas son  un reflejo de la opinión alarmante que la gente tiene del gobernador.

Alberto Isuani, el encuestador de Julio Cobos, detectó en un estudio realizado a principios de este mes que un 78% está poco o nada conforme con la gestión justicialista y que el gobernador, que ganó las elecciones hace seis meses nada más, es el segundo político con imagen negativa de la provincia. 

Para este sondeo el que le gana en peor imagen, sorpresivamente es el ex ministro de Seguridad, Juan Carlos Aguinaga.  Jaque acumuló un 38% de opiniones desfavorables, el demócrata un 41%.

La encuesta -realizada entre el 11 y el 13 de abril sobre unos 440 casos en el Gran Mendoza- arrojó además dos datos muy significativos: a pesar de las promesas electorales y como consecuencia de la falta de un programa específico por parte de la administración del PJ, la seguridad continúa al frente de la jerarquización de los principales problemas de la provincia.

Un 58% votó que ese el tema que más le preocupa.

Este dato surgió incluso antes de la crisis desatada en esta área por la renuncia de Aguinaga.

Y el otro elemento, sirve para analizar el interés desesperado del malargüino por relanzarse.

Con el plazo que se le viene encima y que se vence el 9 de junio, el 92,5% de los consultados tiene “poco o nada de confianza” en que Jaque cumplirá la promesa electoral de bajar el delito un 30% en los primeros seis meses de gestión.

La misma mala sensación social para con el gobierno detectó otro encuestador local, más alejado del calor político del vicepresidente.

Enrique Bolatti realiza, desde hace más de un mes, sondeos semanales sobre la situación de la provincia y coincide con la visión de su colega.

“La imagen de Jaque, como la de Cristina, ha caído mucho y hay mucha disconformidad. Si tuviera que encontrar una palabra que define la situación es decepción”, describe el encuestador.

Según su análisis, la imagen positiva de Jaque ha caído a la mitad de la que tenía en diciembre, al momento de asumir.

Y lo analiza, con una figura ecuestre: “Cuando lo votaron, lo hicieron pensando en un tipo con voluntad fuerte y decisión. Y eso, con el transcurso de los meses, desapareció. La gente está decepcionada con Jaque. Para graficarlo, podría decir que esperaban un potro. Pero se les apareció un pony”.