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La presión de la Nación y las operaciones del PJ que asfixiaron a los demócratas

Un importante funcionario del Ejecutivo se sintió realizado cuando supo que Aguinaga se iba. Fue parte de una estrategia armada desde el kirchnerismo para desgastar al ministro Juan Carlos Aguinaga. Desde el PD sintieron que con el respaldo de Celso Jaque no alcanzaba porque el peso político del gobernador era escaso.

Dicen que la orden llegó directamente desde Puerto Madero. El kirchnerimo se cansó de lidiar con Celso Jaque por el nombramiento de Carlos Rico como subsecretario de Seguridad y metió presión al operativo tenazas para asfixiar al ministerio conducido por Juan Carlos Aguinaga.

Sin recursos económicos provenientes de la Nación, con cuestionamientos permantenes, con el famoso "hostigamiento" del que habló Omar De Marchi y con todos los caminos cerrados para acceder a una pequeña porción de la torta de la política de seguridad nacional, en el Partido Demócrata comprendieron que de nada valía contar con el apoyo político de Jaque; principalmente, porque la espalda política del gobernador, a cuatro meses de asumir el mandato, está doblada y no encuentra fuerza ni en su propio partido.

Jaque apostó fuerte a mantener a Aguinaga y a Rico en sus cargos, pero fue el único que lo hizo. Mientras huía despavorido cuando le hacían preguntas que podían comprometer a sus funcionarios de Seguridad, por atrás una importante lista de justicialistas -alentados desde la Nación- decidió armar entre las sombras un operativo para socavar el poder de los demócratas y terminar de desgastar la relación interpartidaria.

"No somos jaquistas. Somos peronistas. Y la cabeza visible del partido es Néstor Kirchner. Por eso no íbamos a soportar que De Marchi anduviera por todos lados criticando a la presidenta", afimaron quienes, hoy, con la renuncia de Aguinaga lista para ser fimada, muestran un esbozo de sonrisa y satisfacción. En Casa de Gobierno, un muy importante funcionario llamó a sus amigos y les dijo: "vieron que yo dije que se iba hoy".

Todos pensaron que esas eran las palabras de Diego Lavado o Pablo Salinas, las caras de la Subsecretaría de Justicia y Derechos Humanos. Sin embargo, ese organismo funciona en el tercer piso, y el comentario se escuchó en el cuarto.

En el PD están algo más tranquilos. Saben que si la corta gestión de Aguinaga fue un fracaso, el costo político más alto lo pagará Jaque, por no tener un equipo de seguridad y haber recurrido a un acuerdo con ellos para salir de ese brete. Entienden que, en todo caso, también fueron traicionados por el gobernador, que no cumplió con algunas de las promesas hechas luego de ganar las elecciones.

"Todavía estamos esperando que Jaque arme el gabiente de crisis que prometió cuando ganó, y que iba a estar integrado por jueces, ong's, funcionarios de distintas áreas y no sé cuántas cosas más. No hizo nada de eso. Nos mintió", reconoció un funcionario saliente de Seguridad mientras sacaba sus pertenencias de un despacho que ya no será suyo y mientras hablaba por un celular que también dejará de ser suyo. Aclaró que "así no se podía seguir más. Desde la Nación nos presionaron demasiado. Ante cualquier cosa, la respuesta era 'a ustedes no'".

Pero más allá de las críticas hacia el PJ, existió un punto de reflexión en el PD. Saben que si el 'caso Rico' no hubiese saltado, la realidad sería diferente. Sin embargo, niegan haber sido ellos quienes más defendieron al ex comisario. Aseguraron que era mentira que si se iba Rico también se iba a Aguinaga. Y dijeron que, en algún momento, Jaque pareció estar más convencido de tenerlo como subsecretario que los propios demócratas.