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Ciurca no tiene experiencia en seguridad, pero es peronista y superkirchnerista

El flamante ministro de Seguridad tiene un experiencia nula en la materia, salvo un paso fugaz por una bicameral legislativa. Pero saca chapa en dos cuestiones fundamentales, que no le permitieron sostenerse a Juan Carlos Aguinaga. Es un peronista clásico y ostenta el galardón de ser el único amigo personal de Néstor Kirchner de todo el PJ mendocino. Las causas judiciales que podrían salir a la luz.
Carlos Ciurca, en la Legislatura. Foto: Nacho Gaffuri/archivo
Carlos Ciurca, en la Legislatura. Foto: Nacho Gaffuri/archivo
Carlos Ciurca, flamante ministro de Seguridad, tuvo un ingreso a toda orquesta a la política grande de Mendoza.

Era abril de 2002,y de la mano de su entonces jefe político Guillermo Amstutz, el día que se hizo diputado provincial copó la Legislatura y las zonas aledañas con una ruidosa movilización de militantes del PJ que lo terminaron alzando en hombros y nos regalaron a todos los periodistas que allí estábamos una foto para el recuerdo: Ciurca terminó todo desarropado entre la multitud y tocando el clásico bombo.

Años más tarde, con el ascenso de Néstor Kirchner al poder, el joven diputado se encargaría de darnos otras fotos que se fueron convirtiendo con el tiempo en todo un dato político.

"El Carlitos" Ciurca, siempre fue el único destinatario genuino del afecto kirchnerista, consecuencia de largas jornadas y asados compartidos con el entorno pingüino en Santa Cruz.

El hermano de Ciurca, Julio, fue secretario de Gobierno en el sur durante la época de K como gobernador de la provincia patagónica. 

Entre 2003 y 2007, en cada visita presidencial a Mendoza, "El Carlitos" fue uno de los pocos (por no decir el único) de los dirigentes de todo el PJ mendocino que Kirchner trataba con afecto. Al resto, en público siempre los ninguneó. Y en privado directamente los despreciaba.

Entre ambos manejaban un código cada vez que Kirchner pisaba tierra cuyana. "¿Qué hacés culiado?, le decía secretamente Ciurca al oído presidencial.

Kirchner le palmeaba la cara y cariñosamente le respondía: "¡Qué hacés hijo de puta?"

Las dos anécdotas sirven para explicar, quizás, dos de los argumentos que tuvo Celso Jaque para designarlo en la cartera más difícil de su gobierno.
 
Ciurca tuvo poco y nada de experiencia tiene en el tema seguridad pública, salvo un paso fugaz por la presidencia de la Bicameral de Seguridad. Su trabajo legislativo tuvo que ver con cuestiones más vinculadas al aspecto social y a políticas de la niñez.

Tampoco su actividad legislativa fue destacada y se vio involucrado en un puñado de escandaletes judiciales como el caso de las coimas del transporte en el arranque de la gestión de Julio Cobos.

Incluso ya hay algunos  dispuestos a desenpolvar otras causas penales del ahora ministro, generadas en sus años mozos de correrías por Las Heras.

Una de ellas, revelan con malicia, tiene que ver con una persecusión por más de diez cuadras que le hizo la policía, que ahora él mismo va a controlar desde el lunes, y que terminó con el jóven Ciurca (tenía entonces 22 años) huyendo en contramo por una calle y a toda velocidad. 

Uno de sus exabruptos más recordados fue cuando, en medio de una fuerte controversia con la directora de General de Escuelas de la gestión Cobos, Emma Cunietti, llamó "pucherito" a la funcionaria que estaba cursando el octavo mes de embarazo.

Pero más allá de esto, el lasherino ostenta ese par de "virtudes" que no tuvo Juan Carlos Aguinaga para sostenerse más de cinco meses en el gobierno: es un peronista hecho y derecho y además es íntimo de Kirchner.

Una característica, esta última, muy escasa en el justicialismo nuestro. Ciurca tiene la cucarda de ser el primer kircnerista de Mendoza, cuando fundó "La Corriente peronista" a fines de los años '90, como primer desembarco K en la provincia.

Por aquellos años, también militaba junto a Juan Carlos Mazzón, hoy único y principal sostén político de Jaque a nivel nacional y verdadero cerebro de dónde salen todas las decisiones que luego procesa la cabeza del gobernador.

Aguinaga se fue pataleando porque la Nación lo boicoteó, no le atendían los teléfonos y, según su argumento para dar el portazo, no le aportaban los famosos $40 milones para la lucha contra el delito. Por sostener a Carlos Rico en su gabinete, se ganó enemigos internos en la Casa Rosada y dentro mismo del gabinete provincial.

Ciurca asume con el respaldo de los funcionarios de Jaque vinculados a los Derechos Humanos. Y tiene línea directa con Puerto Madero, allí mismo dónde, para mal de la provincia, parece haberse decidido el futuro de la seguridad en Mendoza.

¿Podrá él sí traer la plata?. Veremos si lo apoya su amigo.