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El ministerio de Seguridad ignoró una grave denuncia

El subsecretario de Relaciones con la Comunidad, Sergio Miranda, evitó responderle al Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos, que había acusado a la cartera de Seguridad de ser una "mafia" en la que "se usa el aparato del Estado para intimidar".
El subsecretario de Relaciones con la Comunidad prefirió el silencio. Foto: Marcelo Ruiz / MDZ
El subsecretario de Relaciones con la Comunidad prefirió el silencio. Foto: Marcelo Ruiz / MDZ
El Ministerio de Seguridad decidió no responder a la grave denuncia pública hecha hoy por el Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos (Medh), que responsabilizó a la cartera que conduce Juan Carlos Aguinaga por un robo extraño sufrido en su casa por la abogada del organismo Viviana Beigel.

El subsecretario de Relaciones con la Comunidad, Sergio Miranda, dijo a través de terceros, que “no va a manifestarse sobre el tema porque su tarea es atender a las víctimas". Por otra parte, manifestó que "sí está a disposición de la señora Viviana Beigel, que es una víctima”.

Los voceros oficiales del ministerio agregaron que el funcionario se encontraba en una reunión, pero que no podía atender el llamado y se desligó del tema.

Viviana Beigel es la abogada del Movimiento Ecuménico de derechos humanos (MEDH), y patrocinante de la denuncia presentada ante la Justicia Federal el 8 de febrero pasado contra el subsecretario de Seguridad, Carlos Rico, donde se lo acusa de haber participado del secuestro y tortura de personas durante la dictadura, denuncia a la que se le sumaron declaraciones y pruebas.

Anoche, la abogada del organismo encontró al volver a su casa en Bermejo, los cajones revueltos y objetos de valor que no fueron robados sobre la cama. Es la segunda vez que le ocurren este tipo de incidentes en su hogar.

Ante esto, el MEDH emitió un durísimo comunicado, en el que consideró que la cartera comandada por Aguinaga “se ha convertido en un grupo de mafiosos que, lejos de garantizar la seguridad de la población en general, usan el aparato del Estado para intimidar, queriendo quebrar la voluntad de lucha por la verdad y la justicia”.

La respuesta oficial a esto fue, como se dijo, silencio de radio.