"Insubordinación y valor", ¿nuevo lema de Celso Jaque?
El respaldo del gobernador a su equipo del Ministerio de Seguridad parece anticipar un cambio profundo en la relación entre el Gobierno provincial y la administración kirchnerista. Es que en el agasajo de la vendimia, el mandatario se jugó todas las fichas a que el polémico binomio Aguinaga-Rico consigan bajar, antes de junio, el delito en un 30%. Aunque el kirchnerismo nacional no los quiera.
"Insubordinación y valor, eso suena bien", decía uno de los aliados de Celso Jaque -cuyo nombre resguardamos porque la entrevista no era formal- cuando expiraba el agasajo vendimial en la bodega Escorihuela.
Los jaquistas deben estar pensando en esta deformada frase militar en este momento. Porque cuando el gobernador se plantó firme en defensa de sus funcionarios del Ministerio de Seguridad, algo daba señales de cambiar en la relación hasta ahora sumisa entre la Provincia y el superpoderoso Gobierno Nacional.
Así lo explicó una fuente del oficialismo: "Cuando el Gobierno Nacional impuso el nuevo huso horario, tendríamos que haber sido autónomos y no lo fuimos. Y nos fue mal. Hemos aprendido de eso". En otra palabras: si es cierto lo que afirma el entorno del gobernador, en los últimos días se reflexionó mucho hacia el interior del oficialismo sobre la conveniencia o no de respetar, como soldados, todos y cada uno de los mandatos del kirchnerismo.
La respuesta puede haber sido que en algunas ocasiones conviene resistir, aunque sea muy fuerte la presión, y dar muestras de autonomía provincial. El caso Rico parece ser la prueba: a esta altura es indudable que la presencia del comisario retirado de dudoso pasado en el Gobierno provincial no es una situación ideal para un gobierno "kirchnerista". Quizás tampoco que el propio demócrata Juan Carlos Aguinaga sea ministro de una administración ligada al oficialismo nacional. "Aunque hay tanta presión, los vamos a mantener, porque nos conviene y nos sirve al objetivo de mejorar la seguridad", fue, pasado en limpio, el mensaje de Jaque en su sorpresivo discurso vendimial.
No se recuerda en los últimos años un mensaje tan cargado de coyuntura y de peso político como el que dio el gobernador Jaque hoy. La prueba es que los viñateros,acostumbrados a escuchar respuestas sectoriales a problemas igualmente sectoriales, se quedaron rechiflando en la cava de la bodega Escorihuela.
¿Qué respuesta darán los miles de mendocinos que escucharon esta tarde a Jaque del otro lado del televisor o la radio, o los que lo revivieron a través de internet? Algunos habrán resaltado su pragmatismo, mientras otros se prepararán para enarbolar definitivamente banderas de guerra por la continuidad de funcionarios "del proceso" en su gestión.
Lo cierto es que Jaque, esta tarde, se distanció de todos ellos, y para bien o para mal, se jugó casi todas sus fichas políticas a que los conflictivos funcionarios del Ministerio de Seguridad consigan reducir ese famoso 30% de delitos, antes de junio. Como había prometido en la campaña electoral.
¿Qué respuesta darán los miles de mendocinos que escucharon esta tarde a Jaque del otro lado del televisor o la radio, o los que lo revivieron a través de internet? Algunos habrán resaltado su pragmatismo, mientras otros se prepararán para enarbolar definitivamente banderas de guerra por la continuidad de funcionarios "del proceso" en su gestión.
Lo cierto es que Jaque, esta tarde, se distanció de todos ellos, y para bien o para mal, se jugó casi todas sus fichas políticas a que los conflictivos funcionarios del Ministerio de Seguridad consigan reducir ese famoso 30% de delitos, antes de junio. Como había prometido en la campaña electoral.


