"La luna de miel que el gobernador no supo disfrutar"
En 2006, el senador nacional Celso Jaque analizaba la gestión de Cobos: "Esto no tiene muchos secretos: lo que no se hace en el primer año, no se hace más". Pues bien, ya se le fueron dos meses, pero aún le quedan otros diez, para evitar un divorcio.
El 2 de febrero pasado Celso Jaque vivió un episodio frustrante. Recién habían pasado cincuenta días desde que se había hecho cargo de la provincia y, en una de sus primeras apariciones ante el público masivo, recibió una sonora silbatina.
El gobernador vivió el mal momento cuando fue a disfrutar de la segunda jornada del Festival Nacional de la Tonada, en Tunuyán, y la cara que le quedó luego de los chiflidos no sólo le arruinaron el show que había ido a ver de "Los Nocheros", sino que también encendieron a él y a su gobierno la luz amarilla de que algo no iba bien.
Se supone que a tan poco de que fuera votado y a menos de dos meses de asumir, el romance entre el gobernador y su gente debía estar en la etapa de las cosquillas en el estómago. Sin embargo ya a esa altura, Jaque se había dado cuenta de que se le había escapado de las manos disfrutar de su luna de miel.
Es cierto que Tunuyán (un bastión de Julio Cobos) y en general el Valle de Uco (por la lucha popular contra la minería) son territorio políticamente hostiles, pero la extraña mufa social contra el novel gobernador se puede hacer extensiva al Gran Mendoza. Un referente del PJ de larga trayectoria política lo describió con pesadumbre, hace unos días nada más: “Si yo fuera un marciano, aterrizo en Mendoza y leo los diarios, parecería que este gobierno está en los últimos seis meses, no en los seis primeros”.
Quizás conciente de la oportunidad perdida, Jaque empezó la semana que pasó a dar los primeros golpes de timón. Y detrás de ese viraje apuntó a mejorar su política de comunicación con algunos cambios estratégicos como poner en manos del secretario General de la Gobernación, Alejandro Cazabán, el plan de cómo transmitir lo que se hace bien y cómo disimular lo que sale mal.
Cazabán fue quien apareció en los medios para salir a decir que “acá no hay crisis”, luego de los chisporroteos entre el ministro de Seguridad, Juan Carlos Aguinaga y los funcionarios encargados de la política de Derechos Humanos por el polémico subsecretario de Seguridad, Carlos Rico, que efectivamente pusieron en crisis a parte del gabinete.
Pero no todo fue culpa de la comunicación. El mismo interlocutor peronista soltó otra frase merecedora de destacarse: “Poner juntos en el mismo gobierno a gente derecha (por Aguinaga) y al Polo Social (por algunos funcionarios de Derechos Humanos) le puede salir bien a alguien con la capacidad política de Perón, no de Jaque”.
Las promesas que no se cumplen
Hubo dos elementos vitales que contribuyeron a que la imagen de Jaque se desdibujara muy pronto. Y los dos fueron lo ayudaron a ganar las elecciones.
Uno fue que el ex intendente de Malargüe se presentó ante la sociedad como que tenía un equipo y un plan. Ninguna de las dos cosas se alcanzaron a visualizar en días previos y en los posteriores a comenzar la gestión.
Jaque terminó de armar su gabinete a tan sólo un día de asumir y, como se presentía en aquel momento, casi ningún colaborador de primera línea tenía plan de gobierno propio para el ministerio que le había tocado.
Hubo una excepción y fue la designación de Aguinaga en Seguridad, pero en vez de darle solidez al arranque del gobierno, contribuyó a aumentar la imagen de que se estaba improvisando.
El plan tampoco se hizo ver, más allá de que se retocaron algunas estructuras de gobierno y se cambiaron de nombre un par de ministerios.
Un elemento para conocer qué piensa un gobernador es ver qué hace con el Presupuesto. Jaque incluyó pocas medidas con su impronta en la pauta de gastos para 2008 y sólo apuntó a manejar la emergencia destinando $50 millones para que los municipios, con obras o compra de equipamiento, puedan mejorar su combate contra el delito.
Es cierto que tiempo no tuvo para armar su propia ley de Presupuesto, pero los que lo precedieron al menos colaron medidas con su sello en los meses de la transición.
Roberto Iglesias impuso en 2000 la creación del Vale Más (el programa de ayuda social que años más tarde terminó en escándalo) y Julio Cobos consiguió que la Legislatura le aprobara en 2003 un fuerte aumento de fondos para obras públicas, reforzar partidas para Vialidad, la compra de dos helicópteros y la adquisición de los famosos y controvertidos colectivos que fueron a parar a manos del Estado. Ideas propias, pocas, pero al menos propias.
Jaque propuso a la Legislatura las mismas obras públicas que el anterior, los mismos planes sociales y el mismo mecanismo de pago de la deuda, entre otras decisiones estratégicas.
Pero por sobre todos estos hechos, hubo uno que melló la credibilidad como ningún otro elemento: no tenía 20 días como mandatario y ya había empezado a retroceder sobre sus pasos de la promesa hecha de que en seis meses caerían un 30% los índices del delito. Ese compromiso, según reconoció el propio gobernador la noche misma que ganó la elección, fue el gran impulsor de su candidatura. Hoy nadie duda que esa promesa no se cumplirá.
La relación con Cristina
El debut del gobernador con la presidenta Cristina Fernández tampoco dio señales alentadoras de que esa relación vaya a terminar favoreciendo a la provincia.
Antes de asumir, Jaque respaldó sin cuestionamientos la decisión nacional de prorrogar las retenciones a las exportaciones de hidrocarburos, que a Mendoza le significarán este año no menos de $300 millones de caída de ingresos por regalías petroleras.
Y todavía no logra que le envíen los ¿prometidos? $40 millones que Cristina le habría dicho en la campaña electoral a Mendoza, que estaban disponibles para amentar los recursos del ministerio de Seguridad.
Esa plata se prometió en octubre, Jaque dijo en diciembre que había sido incluida en el Presupuesto nacional 2008, en enero aclaró que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, la tenía lista luego de una reasignación de partidas y en febrero la propia Cristina develó el misterio. Visitó la provincia y firmó un convenio en donde la Nación “se compromete a analizar” el envío de esos fondos. Esto y decir que los fondos no están, es lo mismo.
Los que más cerca están del entorno gubernamental, dicen que se sobreestimó un guiño de la actual presidenta en relación a esa plata. Los que están de la vereda de enfrente, como el caso del mismo vicepresidente Cobos, dicen que esos fondos “siempre fueron una mentira”.
Este domingo llegó desde Buenos Aires un dato fulminante de que las cosas entre Jaque y Cristina no son del color que las pinta el mendocino.
El diario Página/12 publicó en su tapa una nota de Horacio Verbistsky,reveladora de las vinculaciones de Carlos Rico con el ex carapintada Mohamed Alí Seineldín.
El PJ local no puede decir que no sabía lo que se venía. Desde hace más de un mes era un secreto a voces manejado por dirigentes del partido, que Verbistsky estaba no sólo detrás de Rico, sino que también estuvo investigando a la actual Directora General de Escuelas, Iris Lima, por su supuesta vinculación con la derecha católica del sur provincial.
El golpe hacia Rico no es menor. Página y Verbistsky, muy cercanos en los últimos años al kirchnerismo, jamás hubieran publicado esa información sin un guiño de la Casa Rosada. Sin embargo ninguna de estas cuestiones llegó a la gente de a pie. Pero hubo una que sí. Y mucho.
Jaque (y la mayoría de los legisladores nacionales por Mendoza) respaldaron a ojos cerrados el plan nacional de ahorro energético que llevaba, entre otras medidas, el cambio de huso horario.
El mal humor social que causó tal aval, que trastocó los hábitos de casi toda la población, se dirigió hacia Jaque quien desoyó las recomendaciones de los científicos locales sólo para no contradecir a la presidenta en una de las primeras medidas de peso que esta tomó luego del 10 de diciembre.
En los términos prácticos, la provincia no puede decir que contribuyó al ahorro energético nacional. En enero, la demanda de energía cayó un 1,5% en Mendoza, pero los especialistas del mercado energético coinciden en que es muy aventurado atribuir esa leve caída al cambio de huso que obligó a la gente a cenar de día.
La sobreactuación de la herencia recibida
En su discurso de asunción ante la Asamblea Legislativa, Jaque hizo una apuesta fuerte: anunció que iba a revelar luego de un análisis detallado, en qué condiciones recibió el gobierno e iba a denunciar la herencia recibida.
Pasaron más de dos meses de esa explosiva denuncia y jamás se concretó. La frialdad de los números no terminó de acompañar las presunciones justicialistas.
Finalmente el ejercicio 2007 cerrará muy ajustado aunque sin déficit y, según reconoció el ministro de Hacienda, Adrián Cerroni, todo va a depender de cómo se impute contablemente el pago de unos $60 millones que la provincia deberá hacerle a los tenedores del bono Aconcagua que no entraron en la renegociación de la deuda con Mendoza en el 2004.
En otras palabras: los números de las cuentas públicas del año pasado- que se conocerán a fines de marzo- cerrarán apretados. Pero lejos del panorama alarmante que planteó el gobernador en diciembre. Es más: algunas estimaciones indican que el Presupuesto 2007 podría tener un superávit mínimo que rondaría los $10 millones.
Lo que sí es cierto, y juega a favor de la preocupación del oficialismo, es que la nueva administración recibió un paquete de cuestiones que Cobos no supo o no quiso resolver.
Entre las más pesadas están la situación terminal del sistema de salud pública, la licitación del sistema de transporte de media distancia y los contratos con los empresarios de micros del Gran Mendoza.
El corset presupuestario también juega. El déficit pautado para 2008 se explica en su mayoría por los acuerdos salariales que la antigua gestión acordó para sacarse de encima los paros de los gremios estatales en un año de elecciones. Cobos subió los sueldos y que se hiciera cargo quien lo sucediera.
El problema más delicado a definir es sin dudas la concesión de las áreas secundarias de petróleo que está pendiente.
Allí convergen el futuro de las reservas de crudo provinciales, los negocios privados y las presiones de empresarios locales y de otros vinculados fuertemente al kirchnerismo para sacar su tajada.
Estos temas marcaron el ritmo de los ministros entre enero y febrero. A decir verdad, debieron ocupar la mitad de su tiempo en solucionar los problemas que Cobos les dejó y la otra mitad en ver cómo salen para adelante en las cuestiones que el radical K no resolvió.
Pero ese dato de la realidad no puede servir de excusa. Los problemas quizás se hubieran solucionado de manera más expeditiva si se hubiera designado funcionarios más empapados y que no tuvieran, como los casos de Producción u Obras Públicas, severos inconvenientes hasta para saber cómo se confecciona un expediente.
La falta de plata tampoco debería ser motivo para explicar las dificultades de gestión. Si bien es cierto que Jaque se moverá este año con mucha menos libertad de mover fondos, como sí la tuvo Cobos en 2006 y 2007, el nivel de “caja” de uno y otro será similar.
Según el Presupuesto 2008, Jaque destinará $150 millones al fondo anticíclico fijado en la Ley de Responsabilidad Fiscal, invertirá $80 millones en obras como el tren urbano y el dique Las Tunas, comprará troles a Canadá, dispondrá de unos $50 millones para destinar al Fondo para la Transformación y el Crecimiento y para hacer casas a través del IPV y tendrá unos $120 millones en el Fondo de Infraestructura Provincial (FIP). Nada muy distinto a lo que se gastó en 2007.
Para el cierre de esta parte del análisis una paradoja política que se suma al desconcierto que a veces se genera sobre la figura del gobernador.
En medio de la campaña Jaque fue acusado por los radicales que acompañaban la candidatura de César Biffi, de recibir aportes financieros de empresas mineras.
Defensor de la actividad minera desde sus épocas de intendente de Malargüe, decidió mantener el freno legal a la explotación de minerales metalíferos a cielo abierto que había respaldado Cobos. Ninguno de los dos, pudo escapar al ruido de los piquetes en General Alvear y San Carlos que comenzaron en 2006 y se repitieron en enero pasado.
Todavía está a tiempo
En medio de este panorama, varios movimientos de Celso Jaque dejaron ver que sobra tiempo para corregir el rumbo errático inicial.
El gobierno anunció que está detrás de reformas de importancia para la provincia, que fueron prometidas por años pero que jamás se concretaron.
Una es la reforma política y otra la reforma de la Constitución, cambios que el Ejecutivo aspira a comenzar a discutir en marzo.
Otra reforma por venir es la tributaria, que ningún gobernador anterior se animó a plantear. Hacienda ya comenzó con la formación de una comisión que evaluará la conveniencia de eliminar las exenciones impositivas sobre el impuesto a los Ingresos Brutos, que sirve para promocionar varias actividades económicas como la industria vitivinícola. Pero que generan enormes desigualdades cuando se habla de otros rubros como, por ejemplo, la construcción.
El impacto positivo en la recaudación por eliminar estos beneficios es alto: $300 millones anuales.
El gobernador ha repetido una costumbre saludable que Cobos asumió, pero que luego abandonó rápidamente. En menos de tres meses el gobierno en pleno ya visitó General Alvear, San Martin, Uspallata e irá en estos días a Malargüe, como señal de que está cerca de los problemas de los departamentos.
Con poco margen para gastar plata, Cerroni impuso un freno para el ritmo del gasto a pesar de que para algunos economistas esa es una medida intrascendente y sostienen que, por más resoluciones que existan, los ministros terminaran gastando lo mismo que tienen previsto en el Presupuesto. También encaró una auditoría para pasar el sedazo sobre los empleados públicos, sobre todo, el personal contratado.
Lo que viene es bravo con este sector. Hace unos días comenzaron las paritarias que determinarán los incrementos salariales para este año y por ahora el ministerio de Gobierno se mantiene duro: no ceder ante el reclamo de los estatales que impulsan sueldos mínimos de $3.000.
Los cálculos oficiales, hablan de que si los incrementos pautados rondan el 15% la situación financiera de la provincia estará bajo control. Más que eso, nadie sabe.
Jaque se impuso gastar poco, para poder llegar a cumplir (se descarta que con más endeudamiento) con algunos de los compromisos que fue soltando este verano y que causaron alto impacto.
La compra de acciones de YPF y la re estatización de Obras Sanitaras están a la cabeza de esas promesas. Pero hay más anuncios que suenan alentadores y que, como los anteriores nadie sabe ni cómo ni cuándo se llevarán a cabo. El último de ellos, fue la construcción de una ciudad judicial.
En octubre de 2006 (cuando Jaque no era siquiera candidato oficializado) en una charla con este periodista, el entonces senador nacional analizaba los derroteros de Julio Cobos al frente del gobierno. El y todo el radicalismo, estaban perdidos en ese momento en la pelea interna de la UCR.
“Esto no tiene muchos secretos: lo que no se hace en el primer año de gobierno, no se hace más”, sentenciaba el aspirante a la gobernación.
Ya se le escaparon dos meses y se perdió la posibilidad de disfrutar la luna de miel con la gente. Pero tiene a su favor que aún le quedan diez más, para evitar un divorcio.