La renuncia de Julio y las bondiolitas con mostaza
El tema en el quincho del gordo fue si Cobos se tiene que ir o no, el impuesto al cheque, las 'macanas' de la semana, y un datito de oro para los que saben leer entre líneas.
Qué viernes en lo del gordo… Los muchachos habían estado preparando la semana con todo. Imaginate, desde la Ley del Cheque para acá pasando por las bengalas truchas de Migliozzi, había de todo… Ya mientras picaba los salamines, el gordo Julián se veía venir la nochecita.
Los asados en lo del gordo son un rito de los viernes por la noche. Nadie puede faltar sin justificación firmada por autoridad competente. Y hay de todo… Encabeza el gordo Julián, un peronista de esos de raza (ortodoxo, para que quede claro) pragmático, dueño de casa y asador viejo, anfitrión incomparable e insufrible a la hora de las opiniones, experto en hacer calentar a los conservadores, tanto como en calmarlos con las costillas arqueadas que sólo les consigue otro gordo, el Omar, un radical-radical-radical (para diferenciar un poco del resto) que trafica influencias para conseguir el mejor asado de Mendoza. También concurre el Charly, un juez derecho y amigo; sigue la ronda con Ludovico, un ganso recalcitrante pero simpático, el “Chito” Paredes, un empresario picante que hubiese puesto colorados a Dantón, Robespierre y Marat en 1789, y algún que otro invitado especial que caía según la ocasión.
El viernes, mientras el gordo sacaba las empanadas del hornito a leña que acomodó al costado de la parrilla (un previsor, el hombre); el tema era si Cobos tiene que irse a su casa, armar otro partido, volver al radicalismo, o aguantarse a Cristina y al Néstor, motivo por el cual le tendrán que dar el premio a la paciencia si es que el julito llega a 2011.
Y el gordo, un provocador profesional, empezó a calentar la noche mientras le echaba la salmuera a las costillas. Como es un especialista, la prepara con agua mineral tibia, dientes de ajo del mejor que hay en el Este (total, con la crisis quedó un montón acá nomás…) algo de sal entrefina, y unas hierbas que afana en el campito que está detrás de La Guanaca, en la Panamericana.
-Tiene que renunciar- arrancó el gordo mientras trasegaba unas empanadas con el especialísimo Malbec “Nono Coletto”, que el “ruso” Enrique suele traer desde Tupungato. –Se tiene que ir- insistió- y legitimarse en las urnas, en Mendoza. Tiene que ser candidato a senador con el Ernesto, y armar después desde el Senado- arremetió. Y subió la apuesta… -Y si va por Buenos Aires, mejor… ¡Eso sí que sería bien peronista!- se entusiasmó, recordando las multitudes militantes del ’73 que agitaban al ritmo de “Perón vuelve”.
Para qué habrá hablado… el “Chito” se puso loco… -¡No señor… no tiene que renunciar… hay que respetar la institucionalidad… Es el vicepresidente de la Nación y tiene un contrato con el pueblo. La gente votó una Concertación y tanto él como la Cristina y el Néstor se la tienen que aguantar!- sentenció, explicando a borbotones este menage-a-trois que tiene a maltraer a los argentinos. –¡Primero las instituciones, la Constitución, y lo que corresponde!- zapateó con ganas, tratando de embocar las rodajitas de cebolla desflemada en una placa, para asarlas con unas gotas de caramelo.
Mientras el gordo y el Chito se daban con todo, el negro Daniel –un cobista de la primera hora- pensaba en silencio, y con la puntita del cuchillo le sacaba filetes a las aceitunas, para prepararlas con endivias y oliva en la procesadora que le incautan todos los viernes a la mujer de Julián. –El Julio no renuncia ni al Tute, aunque no sabe jugar… No se va ni muerto… ¿No leyeron lo que le dijo a Morales Solá? Él va a volver a la UCR, ¿no viste que hasta el ‘Mula’ lo aceptó a regañadientes? Se los contó a Vicchi y a Cicchitti esta tarde en la Peatonal- juró el Negro, como si supiera de lo que hablaba. El tema es que en este berenjenal ahora irrumpió Duhalde, que quiere tener en el mismo espacio a Cobos, Felipe, y De Narváez. ¿Alguien entiende algo?
El gordo dio vuelta el asado de tira y metió otro “palo” –Che… vieron los diputados cómo nos caminaron con la ley del cheque… y encima se lo garpan al Celso con dos palos que no alcanzan para nada… Explicame la cuenta… Cómo es eso que con monedas compensás un millón de pesos por día- disparó, mirando a los ojos del Armando, un intendente peronista asiduo de los viernes, que se hacía el distraído cortando la rúcula con un cuchillito de cerámica que le había regalado el Christian Racconto en la última Navidad, en un gesto de delicadeza. -A nosotros no nos digas nada… se defendió el Armando- mirá que no sabemos cómo vamos a hacer para ‘ningunearlo’ al Celso… ¿Te imaginás la campaña del año que viene? Vamos a tener que parecer el enemigo para ganar. Igual el Néstor ya nos dijo que nos va a ayudar… viene plata para los municipios y obras que ‘bajan’ directamente de la chequera de De Vido- se ilusionó, con ganas de animarse a ser senador nacional en 2009 y candidato a gobernador en 2011, lo que sueñan casi todos los intendentes peronistas con excepción de uno cuyas ‘iniciales’ son “Alejandro” y “Abraham” por si queda alguna duda.
Mientras este debate se acomodaba alrededor de la mesa, el que levantaba temperatura era el Chito. Se había bajado de Internet un diccionario de adjetivos calificativos y –después de practicarlos algunas horas de corrido- se despachó con todo… “Pero mirá… estos nos llevan a cualquier lado… Son unos impresentables, no tienen ni la más mínima idea de nada… Nos van a estrellar contra el paredón… no hacen una bien ni por equivocación” copeteó, y pasó lista a los temas de la semana: “Impuesto al cheque, para atriki; moratoria para favorecer a los bandidos que no pagaron y pararles los juicios a los amigos, para atriki; lucha antigranizo, para atriki; chalecos antibala del Policiurca, para atriki; con los robos y asaltos, para atriki” se amargó mientras buscaba en la mesa agua sin sodio para pasar el mal trago. Y tiró una primicia… “Vamos a ver qué pasa el martes, cuando se junten todos los empresarios a encontrarle una vuelta a todo esto” dijo misterioso. Después, con una tostadita saturada de oliva y orégano a medio camino, abundó: el arrime de los hombres de negocios será el inicio de una confederación empresaria mendocina, que arranca el martes con cena pero sin baile en una bodega top. La idea es ir buscando puntas para salir del pozo.
La cena se fue acomodando, mientras todos consumían “el mismo tipo de producto” llamado vino, algo que por suerte por aquí se da bastante según la particular definición del Adolfo, el único post-liberal del grupo, y encargado del chimichurri. Prepara uno con partes proporcionales de aceite y vinagre, bastante ají molido, sal y perejil fresco, que es una delicia. Para cerrar, mientras el Charly levantaba los platos –es un viernes cada uno porque la señora de Julián quiere que le dejen el quincho impecable- hicieron una “polla” de cincuenta mangos per cápita, a ver quién acierta cuándo vuelven a abrir la boca los diputados nacionales que nos escamotearon 330 palos al impedir la coparticipación del impuesto al cheque… “Mientras sea para saludar” intentó contemporizar uno.
No quieran saber lo que le contestaron… Después, acordaron para el viernes que viene, día de bondiolitas asadas con mostaza.
Para qué habrá hablado… el “Chito” se puso loco… -¡No señor… no tiene que renunciar… hay que respetar la institucionalidad… Es el vicepresidente de la Nación y tiene un contrato con el pueblo. La gente votó una Concertación y tanto él como la Cristina y el Néstor se la tienen que aguantar!- sentenció, explicando a borbotones este menage-a-trois que tiene a maltraer a los argentinos. –¡Primero las instituciones, la Constitución, y lo que corresponde!- zapateó con ganas, tratando de embocar las rodajitas de cebolla desflemada en una placa, para asarlas con unas gotas de caramelo.
Mientras el gordo y el Chito se daban con todo, el negro Daniel –un cobista de la primera hora- pensaba en silencio, y con la puntita del cuchillo le sacaba filetes a las aceitunas, para prepararlas con endivias y oliva en la procesadora que le incautan todos los viernes a la mujer de Julián. –El Julio no renuncia ni al Tute, aunque no sabe jugar… No se va ni muerto… ¿No leyeron lo que le dijo a Morales Solá? Él va a volver a la UCR, ¿no viste que hasta el ‘Mula’ lo aceptó a regañadientes? Se los contó a Vicchi y a Cicchitti esta tarde en la Peatonal- juró el Negro, como si supiera de lo que hablaba. El tema es que en este berenjenal ahora irrumpió Duhalde, que quiere tener en el mismo espacio a Cobos, Felipe, y De Narváez. ¿Alguien entiende algo?
El gordo dio vuelta el asado de tira y metió otro “palo” –Che… vieron los diputados cómo nos caminaron con la ley del cheque… y encima se lo garpan al Celso con dos palos que no alcanzan para nada… Explicame la cuenta… Cómo es eso que con monedas compensás un millón de pesos por día- disparó, mirando a los ojos del Armando, un intendente peronista asiduo de los viernes, que se hacía el distraído cortando la rúcula con un cuchillito de cerámica que le había regalado el Christian Racconto en la última Navidad, en un gesto de delicadeza. -A nosotros no nos digas nada… se defendió el Armando- mirá que no sabemos cómo vamos a hacer para ‘ningunearlo’ al Celso… ¿Te imaginás la campaña del año que viene? Vamos a tener que parecer el enemigo para ganar. Igual el Néstor ya nos dijo que nos va a ayudar… viene plata para los municipios y obras que ‘bajan’ directamente de la chequera de De Vido- se ilusionó, con ganas de animarse a ser senador nacional en 2009 y candidato a gobernador en 2011, lo que sueñan casi todos los intendentes peronistas con excepción de uno cuyas ‘iniciales’ son “Alejandro” y “Abraham” por si queda alguna duda.
Mientras este debate se acomodaba alrededor de la mesa, el que levantaba temperatura era el Chito. Se había bajado de Internet un diccionario de adjetivos calificativos y –después de practicarlos algunas horas de corrido- se despachó con todo… “Pero mirá… estos nos llevan a cualquier lado… Son unos impresentables, no tienen ni la más mínima idea de nada… Nos van a estrellar contra el paredón… no hacen una bien ni por equivocación” copeteó, y pasó lista a los temas de la semana: “Impuesto al cheque, para atriki; moratoria para favorecer a los bandidos que no pagaron y pararles los juicios a los amigos, para atriki; lucha antigranizo, para atriki; chalecos antibala del Policiurca, para atriki; con los robos y asaltos, para atriki” se amargó mientras buscaba en la mesa agua sin sodio para pasar el mal trago. Y tiró una primicia… “Vamos a ver qué pasa el martes, cuando se junten todos los empresarios a encontrarle una vuelta a todo esto” dijo misterioso. Después, con una tostadita saturada de oliva y orégano a medio camino, abundó: el arrime de los hombres de negocios será el inicio de una confederación empresaria mendocina, que arranca el martes con cena pero sin baile en una bodega top. La idea es ir buscando puntas para salir del pozo.
La cena se fue acomodando, mientras todos consumían “el mismo tipo de producto” llamado vino, algo que por suerte por aquí se da bastante según la particular definición del Adolfo, el único post-liberal del grupo, y encargado del chimichurri. Prepara uno con partes proporcionales de aceite y vinagre, bastante ají molido, sal y perejil fresco, que es una delicia. Para cerrar, mientras el Charly levantaba los platos –es un viernes cada uno porque la señora de Julián quiere que le dejen el quincho impecable- hicieron una “polla” de cincuenta mangos per cápita, a ver quién acierta cuándo vuelven a abrir la boca los diputados nacionales que nos escamotearon 330 palos al impedir la coparticipación del impuesto al cheque… “Mientras sea para saludar” intentó contemporizar uno.
No quieran saber lo que le contestaron… Después, acordaron para el viernes que viene, día de bondiolitas asadas con mostaza.

