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Cobos busca su propio 17 de octubre

Mientras más electroshock le aplica el kirchnerismo a Julio Cobos, su "Frankestein" cobra más vida. La búsqueda constante de la aclamación social y la ridícula relación entre presidenta y vice, que no puede continuar de esta forma.

No caben dudas de que aquel “voto no positivo” a la ley de retenciones a la renta agrícola por  parte del vicepresidente Julio Cobos fue una bisagra en la relación presidencial y en su vida política.

Desde entonces, el mendocino más encumbrado en la estructura política nacional vive de los réditos de aquel acto ocurrido en el lugar y en el momento justos: el de la desazón, el del quiebre del encanto kirchnerista y el de la ausencia de liderazgos políticos, corridos por la embestida del campo.

Ya nadie tiene dudas de que Cobos es parte de la oposición.

Pero, ¿en qué esquema encaja su figura? Y más aun: ¿en qué estructura cabe su nuevo partido, Consenso Federal (ConFe) el segundo que funda en dos años, nacido sin siquiera una declaración de principios y respaldado solamente sobre su imagen?

Según lo contó la semana pasada MDZ de fuentes fidedignas que luego tuvo que ratificar públicamente el propio ex presidente Néstor Kirchner, su esposa Cristina le reprocha todos los días que le haya puesto al mendocino de vicepresidente.

¿Alguien cree que esa frase preocupa a Cobos y al cobismo? En situaciones clásicas, probablemente debería, por lo menos, ocuparlo en tender puentes o bien, en derribarlos por completo.

Pero con Cobos eso no ocurre, porque Cobos “es así”.

Se mantiene, tensa la cuerda, espera, se lame las heridas, les chumba la posibilidad de que su permanencia en la vicepresidencia se dirima con un plebiscito. Espera.

Los medios porteños se encargaron el fin de semana de ponerlo del lado de los indecisos junto con Mauricio Macri, cuando analizaron cómo se está organizando la oposición.

Mientras Lilita Carrió se deshizo en tinta en la “entrevista larga” de Perfil, explicando que lo suyo no es sólo fama sino que tiene historia (tirando un palo para el lado de Cobos), éste trepó a las tapas de Clarín y, en consecuencia, de todos sus diarios subsidiarios con sólo provocar, amagar y sentarse a esperar la cachetada de parte de algún operador cercano a la Presidenta.

Es aquí, frente a este panorama, en donde empieza a cobrar valor una frase pronunciada por alguien del entorno cobista que, en su momento, no había generado una mayor atención: “el Julio está esperando su 17 de octubre”, dijo hace unos meses.

Traducido al presente, lo que quiso decir el informante es que el vicepresidente Julio Cobos sigue gozando de los beneficios de ser el “Patito feo” del gobierno nacional y por ello, aun sin definirse, suma más a la balanza opositora que cualquier otro posible candidato.

Por eso no resultará extraño que cada día escale más en su carrera provocadora: un día vuelve a ocupar su despacho en la Rosada, el otro recibe al hijo de Enrique “Coti” Nosiglia en “la casa” de Cristina, con su ama ausente. Ahora sale a plebiscitar su continuidad o no en el sillón del Senado.

Todo le viene bien: le sirven tan solo una frase, un gesto, un hecho, una visita o una foto con algún intendente opositor o con empleados de las AFJP que temen por su futuro laboral frente a la avanzada kirchnerista sobre el sistema previsional.

Desconcertado, el coro oficialista no ha calculado aun la dimensión del Frankestein que creó. Y mientras más electroshock le ofrecen, más vida le dan.

La gobernabilidad y una relación por lo menos, ridícula

Todo este juego parece muy lindo y entretiene bastante no sólo al oficialismo que se viene reagrupando por órdenes de Néstor Kirchner con el único fin de derrotar a Cobos hasta en Mendoza.

Y también para esa cierta oposición sin bandera que es aquella gente que podría llamarse “independiente”, identificable a simple vista por su espontáneo amor por el mendocino tras su voto en el Senado en contra de las retenciones.

Pero, lamentablemente, Cobos no es Obama, como tampoco lo es nadie más en el arco opositor.

Dejando en claro esto último, cabe preguntarse cuánto afecta este juego político a la gobernabilidad y al país.

Las razones por las cuales Cobos debería dar un paso al costado en su cargo de vicepresidente, ya no sólo son esgrimidas desde el entorno kirchnerista.

Es necesario esfumar la humareda que dejan las disputas políticas y oxigenar los análisis, pensando en la situación en que se sume el país en medio de estas disputas.

Por ello, dejamos algunas preguntas que esperamos sean completadas con respuestas de aquellos que se sientan con capacidad de hacerlo:

a) Julio César Cleto Cobos no comparte las acciones del gobierno y entonces no hay sinceridad en la dupla gobernante ¿Para qué puede querer un argentino un vicepresidente en esas condiciones?

b) ¿Cuál es el valor real de todo lo que esta haciendo a nivel político? Es la otra pregunta que surge, como también: ¿No tiene un toque de cinismo hacer como que no pasa nada cuando pasa de todo?, ¿Cuál es su rol después de la anulación de la Resolución 125?

c) Mirando al pasado, al momento en que se integró a una fórmula multipartidaria ayudando a fragmentar a la oposición, ¿no sabía quiénes eran Néstor, De Vido, Cristina, Capacciolli, Ulloa, etc.?

Aquí los elementos que constituyen la realidad política argentina, hoy.

Ahora, resta conocer si 2009 se constituirá en la versión electoral del “voto no positivo”, con Cobos como candidato, blanqueando su rebeldía light. O no.

Video: ¡Qué vice me pusiste, Néstor!