Fundación que impulsó a Jaque lo abandona por los intendentes
La Fundación Contemporánea, que lo acompaña desde su etapa como legislador nacional, está en desacuerdo con la gestión del malargüino. Y apoya a los intendentes que abrieron un frente interno en el PJ. Además, aseguran que uno de los funcionarios de mayor confianza del malargüino ya no trabaja con ellos.
La Fundación Contemporánea, la ONG que le aportó toda la plataforma política a Celso Jaque durante su época como senador nacional, no sólo está alejada del gobernador mendocino, sino que sus hombres decidieron apoyar e impulsar un proyecto nuevo dentro del PJ. Se trata de un grupo que busca ganar posiciones dentro del partido, ser una oposición interna al jaquismo y que está encabezado por los intendentes Rubén Miranda (Las Heras), Alejandro Abraham (Guaymallén) y Omar Félix (San Rafael).
“Las ideas de Jaque no son nuestras ideas. O nuestro proyecto ya no es el de Jaque”, sentenció Simón Bestani, presidente honorario y uno de los fundadores de la Contemporánea.
Para este equipo de dirigentes, Jaque se apartó por completo de la ideología que ellos promueven y que intentaron, en algún momento, poner en práctica dentro del gobierno mendocino. Puertas hacia afuera, declaran que el gobernador, como tal, tiene la autoridad para elegir a sus funcionarios, y que ellos tienen un profundo respeto por lo institucional. Hacia adentro, la crítica dirigida al malargüino es fuerte: sostienen que, precisamente, ese poder que logró al ganar las elecciones, en vez de darle la oportunidad de comandar un proyecto que busque el bien común, lo convirtió en una persona que, cada vez que puede, sólo ostenta su autoridad.
Según Bestani, la relación entre Jaque y la Contemporánea tiene dos etapas claramente marcadas. “La primera, durante su etapa en el Congreso de la Nación, fue la más fuerte, porque nosotros aportamos ideas y gente para sus proyectos. En esta segunda, como gobernador, sólo colaboramos con funcionarios de segunda y tercera línea”, aseguró.
Esta afirmación hace alusión también al papel que el subsecretario de Gestión Pública, Diego Bossio, tiene en el gobierno. Por la cercanía y por la confianza que Jaque le tiene, Bossio bien podría estar incluido en una primera línea de funcionarios. Y Bestani lo reconoce, y aclara: “Por eso lo digo, porque Bossio ya no está más con nosotros”, e indirectamente dejó en claro que, en la ambición de poder, Bossio no sólo decidió cerrar filas con el gobernador, sino que se convirtió en uno los soldados del secretario General de la Gobernación, Alejandro Cazabán.
El punto de quiebre en esta relación fue la expulsión de Lautaro Vicario del círculo de confianza de Jaque. Primero lo confinaron al tercer piso de Casa Gobierno –cuando todos esperaban que sea el hombre fuerte de la comunicación oficial- y luego, directamente, lo desplazaron de la Coordinación de Comunicación Social, a pesar de la lealtad que había mostrado para con el gobernador.
“De todos modos, nosotros siempre vamos a aportar al proyecto peronista, sin importar quién lo encabece”, advierten en la Contemporánea.
Esta aclaración tiene su explicación. Para la Fundación, las nuevas caras del peronismo son las de Miranda, Abraham y Félix, y, en un segundo escalón, aparecen los intendentes Adolfo Bermejo (Maipú) y Jorge Jiménez (San Martín), quienes todavía no decidieron en qué vereda del justicialismo estarán el año que viene cuando se armen las listas legislativas.
“Abraham, Miranda y Félix están en un proceso incipiente para la creación de un espacio. Son el peronismo emergente”, señaló Bestani durante la cena de la Federación Económica de Mendoza, aunque se negó a especificar si el término “emergente” lo usó porque percibe que el PJ local está sumergido, e hizo lo mismo cuando se le preguntó qué puntaje le pondría al gobierno de Jaque: “Eso no lo voy a contestar”, dijo entre risas.
Esta es la primera vez que se oficializa la trilogía compuesta por los tres jefes comunales, aunque la primera acción concreta se manifestó el día que Carlos Ciurca fue elegido ministro de Seguridad, luego de la presión que, desde el Partido Justicialista, sintió Jaque para desplazar al demócrata Juan Carlos Aguinaga de ese cargo. Y pone al desnudo el cimbronazo interno que tiene el gobernador, quien, además de intentar repartir su gestión entre la presión de los azules y de Cazabán y su gente, debe lidiar con este nuevo frente interno.
El punto de quiebre en esta relación fue la expulsión de Lautaro Vicario del círculo de confianza de Jaque. Primero lo confinaron al tercer piso de Casa Gobierno –cuando todos esperaban que sea el hombre fuerte de la comunicación oficial- y luego, directamente, lo desplazaron de la Coordinación de Comunicación Social, a pesar de la lealtad que había mostrado para con el gobernador.
“De todos modos, nosotros siempre vamos a aportar al proyecto peronista, sin importar quién lo encabece”, advierten en la Contemporánea.
Esta aclaración tiene su explicación. Para la Fundación, las nuevas caras del peronismo son las de Miranda, Abraham y Félix, y, en un segundo escalón, aparecen los intendentes Adolfo Bermejo (Maipú) y Jorge Jiménez (San Martín), quienes todavía no decidieron en qué vereda del justicialismo estarán el año que viene cuando se armen las listas legislativas.
“Abraham, Miranda y Félix están en un proceso incipiente para la creación de un espacio. Son el peronismo emergente”, señaló Bestani durante la cena de la Federación Económica de Mendoza, aunque se negó a especificar si el término “emergente” lo usó porque percibe que el PJ local está sumergido, e hizo lo mismo cuando se le preguntó qué puntaje le pondría al gobierno de Jaque: “Eso no lo voy a contestar”, dijo entre risas.
Esta es la primera vez que se oficializa la trilogía compuesta por los tres jefes comunales, aunque la primera acción concreta se manifestó el día que Carlos Ciurca fue elegido ministro de Seguridad, luego de la presión que, desde el Partido Justicialista, sintió Jaque para desplazar al demócrata Juan Carlos Aguinaga de ese cargo. Y pone al desnudo el cimbronazo interno que tiene el gobernador, quien, además de intentar repartir su gestión entre la presión de los azules y de Cazabán y su gente, debe lidiar con este nuevo frente interno.


