Cristina baila el Jazz como ninguna
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Tus ojos son oscuros como el olvido,
tus labios apretados como el rencor,
tus manos dos palomas que sienten frío,
tus venas tienen sangre de bandoneón.
Tus tangos son criaturas abandonadas
que cruzan sobre el barro del callejón,
cuando todas las puertas están cerradas
y ladran los fantasmas de la canción.
Malena canta el tango con voz quebrada,
Malena tiene pena de bandoneón.
…
Homero Manzi
En su columna de este miércoles, el analista político Joaquín Morales Solá cuenta detalles de cómo se le ocurrió a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner bautizar, durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York, como “efecto Jazz” a la crisis financiera estadounidense que está provocando fuertes contradicciones en el centro nervioso del capitalismo.
“Dicen que aquella definición de la crisis internacional por parte de la Presidenta –comenta Morales Solá- surgió de una conversación de café, en Nueva York, con su esposo y algunos miembros de la comitiva. Hubo cierto regodeo, aseguran, en el análisis de una crisis que ellos consideraban encerrada en la primera economía del mundo. La anécdota describe con precisión los prejuicios ideológicos de los gobernantes argentinos frente a los Estados Unidos. Con todo, hay una conclusión más grave aún: retrata también la incapacidad argentina para entender un mundo globalizado. ¿Es posible una enorme crisis financiera en Wall Street sin contagiar hasta el último rincón del planeta? Imposible”, agregó.
La cuestión que queda en danza es que aquel “regodeo” inicial más pronto que tarde se transformó en preocupación para el gobierno argentino. Concentrado en las disputas de fondo ideológico y en una de las clásicas y virulentas crisis del peronismo en estado preelectoral, el gobierno, según coinciden varios analistas, sólo tenía al alcance de su mano un puñado de críticas a los Estados Unidos y una gran dosis de sorna, pero pocas medidas.
La ocurrencia de denominar “Jazz” a la crisis para acertarle un golpe a la nación del Norte puede haber sido oportuna y festejada por muchos; pero en la alegría del momento Cristina no pensó que, como producto de aquella música, más que bailando jazz podría terminar susurrando los lamentos de un tango.
Martín Caparrós, desde su columna en Crítica, se atajó: “Con el jazz no se meta”, tituló. Escribió allí: “¿Qué es ese invento del ´efecto Jazz´, señora mandataria, para bautizar la crisis de la economía más central y dominante del planeta? No subrayemos que ahora usted dice que la crisis de Wall Street ´se expande desde el centro hacia el resto del mundo´ cuando, hace unos días, todavía entre nosotros, decía que esa crisis no nos iba a tocar”.
La agenda oficial: ¿el país o el PJ?
Algunas de las decisiones previstas para ir “armando banda” con la mirada puesta en las elecciones del año próximo, pasaron rápidamente de la situación de revisión a la suplantación lisa y llana.
Entre ellas, los aumentos salariales con los que lograban traccionar en apoyo del gobierno al camionero Hugo Moyano y su CGT. Pero hay una cuestión que condicionará –con música de Jazz de fondo- aun más el armado político del kirchnerismo: la distribución de fondos al Conurbano bonaerense y a los aliados que aun le quedan dentro del Multiradicalismo.
Los periodistas Daniel Capalbo y Andrés Fidanza, de Crítica, explicaron este miércoles cómo el kirchnerismo se prepara para el 2009 “ante una pésima combinación de factores”. “En 2009 –escribieron- la situación fiscal pasará de ser floreciente a levemente deficitaria si se tiene en cuenta que, por el conflicto con el campo, sin miras de resolución, y por la caída del precio de las commodities como la soja y el trigo en todos los mercados del mundo, la recaudación se reducirá necesariamente”.
El mismo informe, recoge la opinión de analistas y encuestadores. Graciela Römer consideró allí que “el enfriamiento de la economía y una eventual aceleración del desempleo generará una gran pérdida de apoyo popular”, en un gobierno “que no se recuperó desde el conflicto rural”.
Mientras que el sociólogo Ricardo Sidícaro recurrió en Crítica a un ejemplo histórico: la segunda presidencia de Perón. “Ante una disminución de los recursos económicos, Perón movilizó recursos simbólicos para buscar adhesión. Este gobierno, claro, tiene “mayores dificultades para apelar a esos mismos recursos”.
Sobre la situación del definitorio cordón que rodea a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuya satisfacción o insatisfacción puede hacer cambiar de humor (y hasta de gobierno) al país, el economista Carlos Melconían dijo que, “afectará la coparticipación con las provincias; y achicará la transferencia a nivel municipal, que se complementará con aumentos impositivos. En varias comunas, Chascomús y Junín, Esteban Echeverría y Quilmes, en el conurbano bonaerense y en el interior se desatarán sin duda crisis políticas”.
¿Importa tanto la organización del PJ? Importa tanto como la estabilidad del país, ya que sus crisis repercuten –se quiera o no- en la administración de lo público. Vale repasar las portadas de los diarios: lo que importa, lo que se dice y comenta, lo que la gente utiliza como insumo de análisis tiene más condimento político que de gestión.
Nuevamente la labor de gobernar queda entre paréntesis. Morales Solá entre ironía y repaso de la situación, golpea: “La Argentina necesita, además, de un ministro de Economía que sea confiable para la sociedad”, escribió en La Nación.
Y agrega: “al país le pasa lo que al mundo: carece de liderazgos políticos, económicos y conceptuales capaces de provocar confianza en la gente común. El sistema que reconoce a Néstor Kirchner como jefe de facto de un equipo económico integrado por Julio De Vido, Guillermo Moreno y Carlos Fernández parece haberse agotado. La magnitud de la crisis internacional y sus seguras repercusiones en el país están necesitando algo más que lo que aporta esa cuadrilla. El jazz es una música que no la baila cualquiera”.