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El triunfo de Jaque en las elecciones más raras de la historia

Pocos lo esperaban, pero ganó. En el cuarto oscuro, decenas de boletas demasiado parecidas unas con otras, prometían colgar una multiplicidad de colores ideológicos de uno u otro candidato. Y lo hicieron. Municipios con sorpresas y una Legislatura ecléctica, cuya composición –aun hoy- es impredecible.

En las elecciones realizadas el 28 de octubre de 2007 la fórmula integrada por Celso Alejandro Jaque y Cristian Leonel Racconto se impuso, para gobernador y vice, respectivamente, con el voto de un total de 306.176 mendocinos.

Eso representó el 37,85 por ciento de los votos.

“No le hemos mentido y jamás le mentiremos a un mendocino. Lo que dijimos en la campaña es palabra sagrada y lo cumpliremos”, dijo triunfador, a la madrugada del 29 de octubre, desde el hotel en donde se proclamaba su victoria.

En la lista quedaron César Biffi y Enrique Thomas, con el 30,02%; Omar de Marchi y Juan Carlos Aguinaga (11,28%) y la fórmula compuesta por Roberto Iglesias y Ernesto Sanz (9,91%), entre otros candidatos.

Pero visto así, cualquier desprevenido podría analizarlo con simpleza: diversas ideas y perfiles de candidatos fueron sometidosa la consideración del electorado, compitieron y ganó el mejor.

Pero no fue tan sencillo.

Hay que recordar, primero, la complejidad de las alianzas que se realizaron, uniendo a radicales y peronistas, por ejemplo; a las divisiones del peronismo a nivel nacional y sus listas correlativas locales o la novedad de un sistema casi similar al de lemas, en el que decenas de listas estaban encabezadas por la misma fórmula, en una variopinta oferta ideológico-práctica que llevaba, finalmente, a un mismo “producto”.

Ganaron Cristina y Cobos. Ganó Jaque.

Pero, ¿cómo se constituyó el –para muchos, inesperado- triunfo del malargüino, electoralmente hablando?

La frialdad de los números sirvió para repartir, una vez en el poder, los cargos.

Del total de votos que obtuvo Jaque, 25,72% provinieron de la boleta oficial del Partido Justicialista, la del famoso número 2 en la que tanto hincapié hizo su campaña publicitaria.

“Les presentamos a los argentinos esta nueva corriente que partirá el mapa político en dos: Los que están a favor de la Potencia y los que están a favor de la Materia”, reza la presentación pública que hace de sí mismo uno de los partidos (el Potencialista) que integró el Frente que le aportó más votos en segundo lugar, a la fórmula ganadora: el Frejuvi, con el 4,67% de los sufragios.

Si bien el nombre con el que fue bautizada esta boleta remitía a los clásicos sobrenombres que adquirió el justicialismo a lo largo de la historia, realmente muy pocos mendocinos supieron de antemano que no era un nuevo “Frente Justicialista…”, sino que se trataba del Frente Juventud e Integración. Lo integraron el citado Partido Potencialista y la vieja agrupación que alguna vez creara Bordón, el PAIS, Políticas Abiertas para la Integridad Social.

El Polo Social de la Familia Guevara Escayola le sumó 2,87% de los votos y le aportó, luego, a una serie de funcionarios que, antes de cumplir 8 meses en el gobierno, rompieron la alianza.

El Partido Federal obtuvo para Jaque – Racconto el 2,73% de los votos, muy cerca del Polo Social y Propuestas para el Cambio de Mendoza arrimó el 1,86% restante. Aquella agrupación que fundara un mendocino a nivel nacional, Francisco Manrique y que fuera cofundadora de RECREAR, le aportó luego de los resultados de 2008 un asesor de Gabinete a Jaque: Adolfo Inocente, el titular del partido a nivel distrital.

Los municipios que impulsaron el cambio de gobierno

Son muchas las razones por las que Celso Jaque y no otros, ganó la gobernación. Ese es tema de análisis en otras notas.

Pero no hay dudas de que uno de los factores que ayudaron a inclinar la balanza a su favor fue el efecto tracción que realizaron algunos caciques históricos del PJ, sumado a otro efecto: el centrífugo, que llevó a la derrota a jefes comunales cobistas, potenciando el triunfo de quienes se les oponían con más tenacidad.

Un buen ejemplo de cada caso lo representan la familia Bermejo, de Maipú, que consolidó el liderazgo peronista de ese municipio jamás perdido en 25 años de democracia y el de Juan Manuel García en Guaymallén, quien salió tercero, aun detrás del cobista peronista Jorge Pardal, tras realizar una de las peores gestiones comunales que recuerde la historia del departamento.

Ambas comunas, tienen un gran peso electoral por su cantidad de habitantes. Y el triunfo de un candidato como Alejandro Abraham en Guaymallén, por el que nadie se jugaba la cabeza frente a la “madre de las batallas” que representaba la vuelta de Pardal contra el gobernante García, le llevó más alegría de la esperada al comando de Jaque.

Otras novedades para el público fueron el triunfo demócrata en San Carlos, de la mano de Jorge Difonso y la vuelta de Víctor Fayad a la Capital, 20 años después de su primer triunfo para la intendencia y derrotando al delfín -máximo crédito- cobista, Juan Carlos Jaliff.

A nivel político, sin embargo, las lecturas se hacen de otro modo. Los “Territoriales” cobistas celebraron su confirmación en las urnas, con Mario Abed en Junín, Gerardo del Río en Rivadavia y Gustavo Pinto en La Paz.

Omar Félix celebró la independencia que le dio ganar por sobre cobistas puros y por encima del jaquismo.

Mientras que los resultados de Eduardo Giner en Tunuyán alegraron intermitentemente a unos y otros radicales. Primero, a los clásicos. Luego, a los cobistas, que lo tuvieron brevemente en sus filas. Y ahora, nuevamente la ortodoxia radical lo tiene en su seno

Una Legislatura ecléctica

La variedad de listas se reflejó luego en una Legislatura provincial que, si bien tenía una mayoría kirchnerista, no lo era para Jaque. Con peronistas a favor y en contra y con radicales divididos. Una división que también alcanzó a los demócratas, cuando aceptaron pasar una temporada en el poder, aunque –como el que invitaba cambió de opinión- tuvieron que volver a su reducto legislativo antes de lo soñado.

De todos modos, la que alguien llamó “las elecciones más raras de la historia” no causaron una única y definitiva consecuencia en la Casa de las Leyes.

La mutación de bancas y posturas sigue viva y se mueve de acuerdo a la tendencia de los apoyos o rechazos a cuestiones muy puntuales a nivel local o nacional. Se mueve más por pragmatismo que por convicción.

Y eso hace que Celso Jaque, sin contar con mayoría propia, pueda estar más tranquilo que preocupado.

Poder repartido, y ajeno

La Legislatura mendocina exhibe hoy una fragmentación que es la muestra clara del panorama político que existía en las elecciones de 2007. El peronismo está quebrado en dos (es mayoría en ambas cámaras el ortodoxo, que es el que acompañó a Celso Jaque, pero también hay "peronistas concertadores", que están separados de los primeros), al igual que la UCR (dividida en los bloques de la Concertación y la UCR ortodoxa).

En este escenario, la votación de casi todas las leyes es impredecible, ya que el oficialismo está lejos de ser mayoría y la oposición tiene el mismo problema. Por eso son entendibles los rápidos movimientos políticos que realizó Jaque apenas se convirtió en gobernador. Por un lado, buscó amigarse con el intendente de San Rafael, Omar Félix, para sumar algunos votos en las cámaras, a través de los senadores y diputados que responden a este cacique comunal. Por el otro, trató de seducir a la UCR con cargos legislativos y otros beneficios, para contar con estos bloques llegado el momento.

De reunificarse unos y otros (peronistas y radicales), la paridad de fuerzas sería extrema en la Legislatura y esto reordenaría todos los debates. Además, el PD, hoy reducido en legisladores, volvería a pesar, porque se convertiría en el auténtico árbitro de las discusiones. Pero esto es hacer futurología.

Lo que sí está claro hoy es que el esquema de autoridades legislativas es un reflejo de aquellos dirigentes en que se apoya firmemente el gobernador. Por un lado, el intendente de Maipú, Adolfo Bermejo, a quienes responden el jefe del bloque de diputados, Carlos Bianchinelli; y la presidenta provisional del Senado, Miriam Gallardo. Por el otro, el intendente de San Martín, Jorge Omar Giménez, a quien reporta el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús.

Aunque en los bloques legislativos también hay un número importante de legisladores díscolos del peronismo, molestos por estar "fuera" del poder. Quizás la máxima expresión de este grupo es Daniel Cassia, referente de una postura que siempre es una preocupación para los intereses del Gobierno.