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Otra vez en guerra con el cobismo

Los radicales mendocinos que asisten a la Convención en Mina Clavero tienen la misión de neutralizar cualquier intento de traer al vicepresidente y a sus aliados de vuelta a la UCR. Pero tienen enfrente a un grupo de dirigentes porteños deslumbrados con el vice anti K que corre maratones. Ernesto Sanz, en el centro de la escena.

Una guardia del radicalismo ortodoxo mendocino se instaló en la tarde de este jueves en Mina Clavero, Córdoba, con un lema pintado en la frente: “ni Cobos ni los cobistas volverán al partido”.

Los guerreros de la UCR local llevan a flor de piel las heridas de una guerra doméstica, cercana en el tiempo, que dejó huellas profundas. Quizás, incurables. La interna Cobos-Iglesias. A pesar de que el escenario político nacional haya cambiado considerablemente desde que Julio Cobos derrumbó las retenciones al campo en el Senado.

El giro en la relación del vicepresidente con el matrimonio Kirchner no ha marcado a la delegación local, aparentemente numerosa, que viajó a la Convención radical que desde este viernes se realiza en la localidad cordobesa con la clara misión de neutralizar cualquier intento ajeno de acercamiento con el cobismo. Basta con decir que, al frente y en una posición de liderazgo, los soldados mendocinos responden casi unánimemente a Roberto Iglesias, el gran enemigo de Cobos.

Las palabras de algunos hacen retroceder violentamente los relojes a 2006 y 2007, los años más duros de la interna radical en Mendoza. “No hay que considerar ninguna vuelta si ellos (por los cobistas) no lo piden por escrito con una fuerte autocrítica. Porque ellos, cuando llega el momento de los bifes, hacen lo que quieren”, afirmó un iglesista desde Mina Clavero, con el rencor a flor de piel y el arma cargada para disparar.

Desde el otro bando, la respuesta fue igualmente dura. “Las autocríticas se piden a partir de la autocrítica que hace uno mismo”, sostuvo un cobista de la primera hora, quien admitió tener esperanza cero en que la Convención radical les abra las puertas para volver al partido de Alem.

El cuadro, entonces, permanece inmóvil. ¿O no?

La armada bonaerense

Si Cobos y los cobistas guardan alguna esperanza de amnistía, esa luz no proviene de la UCR local, sino de otros distritos, principalmente el porteño.

Es allá donde los radicales más se han encandilado con el estilo Cobos, que deslumbra a muchos tras la madrugada en la que se plantó ante los K con el voto "no positivo" a la resolución de las retenciones, a pura maratón y reuniones con líderes opositores que desesperan al matrimonio presidencial.

El deslumbramiento porteño se nota por estos días en las declaraciones de sus dirigentes radicales. Con la clara intención de generar tendencia, algunos referentes empezaron a intentar marcar un camino desde la previa de la Convención en las sierras cordobesas: “Nosotros, la mayoría de los convencionales de Capital, y todos los de la provincia de Buenos Aires, así como muchos de todo el país, sostenemos que la Convención debe recuperar las facultades sancionatorias delegadas en el Comité Nacional, una especie de superpoderes. A partir de ahí, planteamos que se levanten las intervenciones a los distritos y que se llame a elecciones para su normalización”, expresó este jueves el ex presidente de la Cámara de Diputados, Rafael Pascual, al sitio impulsobaires.com.

Y siguió: “el radicalismo está en condiciones de competir en las elecciones del año que viene porque la figura de Julio Cobos es determinante. Cobos está definitivamente instalado en el electorado argentino. De modo que como Cobos va a contar con el radicalismo en 2009 y 2011, la UCR va a hacer grandes elecciones”. Imposible ser más claro en la postura aperturista, la cual, según la fuente de información mencionada, tendría más votos que la contraria.

Pero el vicepresidente, como dijimos, no cuenta en este bando con los radicales de Mendoza, donde la crítica hacia el neocobismo instalado en la UCR porteña es ácida y cruel. “Es cierto, hay un grupo que quiere ser el nexo con Cobos. Pero son esos amigos que nunca sacan la cabeza, que se bajan a la hora de ser candidatos a gobernadores, y que ahora han visto que pueden arrimar algunos votos con Cobos. Permitir que entre todo el cobismo sin discusión ni autocrítica sería usar a la UCR como el partido de los tontos”, responden desde la trinchera iglesista.

Ernesto Sanz, figura central

Los aprestos de la Convención de la UCR, una de las reuniones del partido de Alem más importantes de la última década, también pusieron en el centro de la escena nacional a un mendocino hasta aquí no mencionado: el senador nacional Ernesto Sanz.

Hasta hace poco, Sanz asomaba como un dirigente interesado en reconciliar al cobismo con el radicalismo ortodoxo. Hoy, por la razón que sea, ya no lo es: el iglesismo lo eleva como figura central, a la par de Roberto Iglesias, mientras que los de Cobos no creen que tome partido por ellos.

El tironeo del iglesismo viene de la mano de loas interminables hacia el sanrafaelino. Ven en él a un potencial nuevo líder. Incluso, quizás un más que potable candidato a presidente de la Nación en 2011, si logran torcerle el brazo al radicalismo porteño. La guerra entre la UCR mendocina y la de Buenos Aires amaga así con reinstalarse con fuerza, como en los tiempos en que Roberto Iglesias logró colocarse al frente del Comité Nacional.

Los iglesistas incluso tienen su propia versión de la historia reciente. Para ellos, Cobos no es el verdadero héroe de la noche del 17 de julio en el Senado Nacional. “Lo realmente difícil fue juntar 36 senadores para que votaran contra las retenciones, el voto no positivo de Cobos vino después”, sostienen por estas horas desde Mina Clavero.

¿Hasta donde puede llegar el senador mendocino en este escenario?. Muy lejos, según la mirada de sus admiradores locales.

Es que parte de lo que se discute desde este viernes en Córdoba es una profunda modernización partidaria que sirva para poner a un radical firmemente en carrera para 2011. La “reforma” consistiría en abrir las puertas a un proceso electoral para elegir al nuevo presidente de la UCR y los miembros de la mesa directiva.

“En vez de seleccionar delegados, hay que elegir un presidente del partido en elección abierta, que pise y que conozca. Un presidente fuerte”, dicen los iglesistas. En ese traje parece caber bien Sanz. Ese mismo traje podría ser el del próximo candidato a presidente de la Nación de la UCR, si el plan se concreta.

Por lo pronto, a decir de los mendocinos que están en Mina Clavero, lo que sobra en la Convención es optimismo y “mística radical”. “No quedan hoteles libres acá por nuestra reunión”, ilustran los presentes en la localidad de la Sierra.

Es quizás natural que los radicales sientan que pueden renacer en el contexto político del país. “¿Quién iba a pensar que los Kirchner se iban a caer en sólo ocho meses”, se esperanzan ante la oportunidad los iglesistas. “Acá se viene una gran frente político que va a encarar una batalla frontal contra el oficialismo nacional”, completan.

Lo paradójico del caso es que Cobos, lejos de la Convención de Mina Clavero, todavía odiado por el iglesismo y aún desterrado de la UCR, da muestras de vislumbrar el panorama político del país de una manera muy parecida.