Policía Federal: las imputaciones contra la cúpula son gravísimas
La cúpula de la Policía Federal y la brigada de investigaciones recibieron una batería de cargos. El juez Walter Bento los imputó por asociación ilícita, falsedad ideológica, exacciones ilegales, extorsión y ocultamiento de pruebas. Por estas imputaciones, los efectivos podrían recibir más de 15 años de prisión y quedarían detenidos hasta el juicio oral.
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Frente a este panorama, la comisión de Asuntos Internos que vino a la provincia, dispuso separar de la fuerza a todos los involucrados y ya se están preparando los reemplazos, que llegarían hoy en calidad de interventores.
En el juzgado de Bento, esta mañana estuvieron estudiando cargos y pruebas, y junto con la fiscal Alejandro Obregón, se tomaron nuevas medidas (periciales y testimoniales) en la pesquisa. Esto desembocó en la detención del subcomisario Carlos Acosta, quien había quedado al frente de la Policía Federal en Mendoza.
A las 13.05, el magistrado les tomó declaración indagatoria a todos los detenidos. Ninguno quiso hablar, por lo cual de inmediato fueron notificados de las imputaciones en su contra. En las próximas horas podría haber más detenciones, según fuentes judiciales. Por el momento, los detenidos e imputados son: Daniel Ouviñas, Carlos Acosta, Juan Merlo, Marcelo Guerra, Fabián Mayorga, Marcelo Bajinay, Daniel Zurita, Sergio Merelle, Guillermo Pizarro, Cercelo Centola, Rubén Legrand y Marcelo Calderón.
Comedia
El escándalo en la delegación Mendoza de la Policía Federal tuvo esta mañana algunos ribetes de comedia. Ayer, en la fuerza fue designado un nuevo jefe interino, debido a la detención del actual (Daniel Ouviñas Salgueiro) en el marco de la causa por coimas que lleva adelante el juez Walter Bento. Pues bien: a primera hora de la mañana, desde la oficina de Prensa de la Policía Federal, en Buenos Aires, anunciaron que el subcomisario de la delegación provincial quedaría a cargo. Sólo dos horas más tarde, Carlos Acosta, el nuevo jefe, también quedó detenido por su posible vinculación con las irregularidades.
Antes de que a Acosta le pusieran las esposas, el comisario Juan Carlos Clenar, que ofició de vocero de la institución, había afirmado que "la fuerza está operativa y no se ha afectado su actividad, a pesar de las detenciones". También se había sugerido que el relevo de autoridades se iba a producir recién a fin de año.
Pero con la nueva detención ordenada por Bento, quedó claro que en la Federal hay más caos que tranquilidad. El subcomisario Acosta se convirtió en el efectivo número 12 de la Federal en quedar tras las rejas por sospechas de corrupción. Se trata de la brigada completa de Investigaciones.
La acefalía obligó al comisario Sergio Torres, de Asuntos Internos, a confirmar que la Delegación Mendoza había quedado intervenida y que los doce miembros pasados a pasiva serían reemplazados hoy mismo.
Escándalo
El caso es un verdadero escándalo. Los doce efectivos permanecen detenidos en la alcaidía de los tribunales federales y están a disposición del Juzgado Federal 1.
En tanto, Walter Bento, que se mostró reacio a dar declaraciones a los medios de Mendoza, sólo pidió que, por este hecho, no se juzgue a la Policía Federal como institución. Luego hizo una convocatoria para que todos aquellos que hayan sido víctimas de este grupo de policías, se acerque a su despacho a radicar la denuncia.
Los peritos de la Justicia Federal estuvieron en la tarde del martes en el edificio de la Policía Federal y secuestraron documentación del caso. Estas pericias habrían comprobado la sospecha de irregularidades y motivaron la detención de once efectivos.
En tribunales afirman que Bento ya tiene evidencias suficientes para imputar a los policías. Se trataría de filmaciones y grabaciones de audio que probarían irregularidades aún no precisadas por la Justicia.
También revelaron que el expediente se armó a partir de una investigación que hizo Gendarmería. Seguían una pista por tráfico de drogas y llegaron hasta un lugar donde, sin imaginarlo, se cruzaron con un dato en contra de la Brigada de la Federal. Profundizaron un poco sobre esa cuestión y descubrieron la situación que derivó en la denuncia, investigación y detención de los policías.
La evidencia
La prueba clave sería una escucha telefónica hecha en el marco de la pesquisa realizada por Gendarmería. Una voz indicó que debía juntarse con una persona a la que debía pagarle una importante suma de dinero para que no le allanaran su local de alquiler y ventas de videos y dvds. Las averiguaciones confirmaron que esa "persona "era un efectivo de la Brigada de Investigaciones de la Federal.
Asimismo, un testigo, que dijo ser dueño de tres videoclubes, declaró esta mañana que se juntó en un café con uno de los jefes de los detectives y le entregó 20 mil pesos para evitar que le secuestraran mercadería.
A estas pruebas se sumaron las actas que el juez Bento se llevó de la delegación policial. En esos documentos aparecen cantidades de mercadería secuestrada que no coincide con lo que realmente encontraron en los depósitos de calle Perú.