Aguinaga contestará esta tarde si acepta ser ministro de Seguridad
Por estas horas anda de reunión en reunión con dirigentes del PJ y del PD. Antes de dar una respuesta definitiva, quiere saber qué respaldo político tendrá y qué consecuencias puede tener su decisión en el Partido Demócrata. No es la primera vez que su nombre suena para ser el encargado del área más conflictiva de la provincia.
Por estas horas, Juan Carlos Aguinaga es el protagonista absoluto de una serie de reuniones que se dan en el seno del Partido Justicialista y del Partido Demócrata. En el primer caso, las conversaciones giran en torno a la respuesta que el actual integrante de la Inspección General de Seguridad le dará a Celso Jaque luego del ofrecimiento para que se haga cargo del área más conflictiva del gobierno: Seguridad. En el PD, en tanto, tratan de conciliar esta oferta con la postura que adoptaron luego de las elecciones del 28 de octubre, cuando afirmaron que el rol del partido durante los próximos cuatro años estaría del lado opositor.
El “sí” o “no” de Aguinaga se conocería esta tarde a última hora. El margen de especulación es escaso. Porque si rechaza la propuesta, dejará a Jaque en la posición incómoda de salir a buscar un nuevo postulante a tres días del anuncio de gabinete. De todas maneras, si hay algo que seduce a Aguinaga es la posibilidad de demostrar que es una de las personas que más sabe de seguridad en la provincia; esta vez, desde un rol netamente ejecutivo.
Juan Carlos Aguinaga fue uno de los ideólogos del nuevo Código Procesal Penal de Mendoza, junto con Ernesto Nieto y Leopoldo Orquín. En realidad, para algunos, no fue más que una versión local del sistema penal cordobés, que siempre fue usado como modelo a imitar en nuestra provincia.
Por eso la tentación es grande. No es la primera vez que su nombre aparece como posible candidato a ese ministerio: hace cuatro años, cuando Julio Cobos estaba por comenzar su mandato, parecía una fija dentro del nuevo gabinete. Sin embargo, desde el radicalismo complotaron para evitar que un demócrata llegara a ese lugar. Hasta trascendió un caso de escuchas telefónicas ilegales que le hicieron a Cobos para poder ir siempre un paso adelante suyo y operar en función a sus proyectos. Entonces Aguinaga tuvo que resignarse y ver cómo Roberto Grillo juraba como ministro.
Eran otros tiempos también para el PD. Ahora, el panorama cambió. Eso lo sabe Aguinaga, y por eso demora su respuesta. Porque saben que en su partido, donde su apellido es histórico, no verán con agrado que uno de sus referentes se cambie de vereda. Tal vez no lo sientan como una traición, pero saben que será un golpe duro a nivel institucional. Además, saben que existe un alto riesgo de fracaso por la crisis de seguridad en que está inmersa la provincia. Y si eso sucede, desde el PJ tendrán la excusa perfecta para desligarse de culpas.
“Nosotros queremos lo mejor para Mendoza. Y la gente nos votó para que hagamos esos desde la oposición”, opinó un alto dirigente del PD, donde por el momento no quieren hacer declaraciones oficiales apresuradas. Y aclaró: “no se puede decir que estemos molestos con esta situación, pero está claro que tampoco estamos contentos”.
“Nosotros queremos lo mejor para Mendoza. Y la gente nos votó para que hagamos esos desde la oposición”, opinó un alto dirigente del PD, donde por el momento no quieren hacer declaraciones oficiales apresuradas. Y aclaró: “no se puede decir que estemos molestos con esta situación, pero está claro que tampoco estamos contentos”.


