|
El gobernador Celso Jaque recorrió el barrio Campo Papa
Fiel a su propio estilo, el gobernador se acercó hasta el barrio en dónde se ahogó el pequeño Lucas Gutiérrez, hace más de 40 días. Casi como en campaña, saludó a los chicos, escuchó las quejas de los vecinos y prometió soluciones urgentes.
Casi como en campaña, Celso Jaque recorrió la villa Campo Papa, una de las mas extensas del Gran Mendoza, y compartió las quejas y los pedidos de la gente.
Acompañado por el superintendente interino del Departamento General de Irrigación, José Luis López, el gobernador se acercó hasta canal, porque quería que los vecinos se enteraran de su propia boca que comenzarían la tan esperada obra.
“En un principio, entubaremos 940 metros, pero iremos a Buenos Aires en busca de más financiamiento. La idea es cubrir los 7.000 metros de extensión del canal” aseguró el flamante gobernador.
Fiel a su propio estilo, caminó por los barrios, y se hizo cargo de las penurias de los vecinos, casi en forma personal.
“Al menos, es el primer candidato que gana y vuelve” reconoció Orlando Arias, un habitante del Campo Papa, que entre saludos, besos y abrazos, se hizo lugar para la queja.
“Es muy duro vivir acá, yo tengo 52 años y vivo en esta villa desde los 17. Desde el año 69’ que nos vienen prometiendo el entubamiento del canal, y nadie hace nada” se lamentó, al tiempo que recordó que ya han sido 9 las personas que se han ahogado en el canal.
La seguridad, otro de los reclamos
Así como reconoció que las necesidades de la gente son extremas en este paraje vedado a las condiciones de vivienda digna y relegado al más extremo asistencialismo, Jaque escuchó también el pedido de seguridad de los habitantes de otros barrios de la zona, como el Fusch.
Allí, una de las vecinas manifestó su temor por los delincuentes que se esconden entre los yuyos que bordean al canal. Ante el reclamo de la mujer, Jaque sacó el celular y la comunicó directamente con el ministro de Seguridad, Juan Carlos Aguinaga, quien le prometió, sin intermediarios, que enviaría móviles policiales a custodiar el lugar.
Realismo mágico
Entre la prédica y los resabios de campaña, el gobernador hizo, al menos, cinco paradas en su trayecto. En cada una de ellas se montaba a su alrededor una especie de paisaje del más puro realismo mágico: inmensas camionetas y autos cero kilómetro se detenían dejando a su paso una nube de tierra que hacía arder los ojos.
El polvo dejaba al descubierto las quejas de las mujeres “queremos que pase la regadora dos veces por día”, decían algunas, mientras otras se referían a la precariedad de los contenedores que rebozaban de basura.
Inmediatamente después, comenzaban a salir de las casas que hervían al rayo del sol, cientos de niños, ancianos, mujeres embarazadas, y algunos hombres, que se acercaban hasta la figura de Jaque, como pidiéndole una bendición. Muchos se peleaban por retratarse con él y todos le rogaban que no se olvidara de ellos.
“Vamos a volver con la gente de Desarrollo Humano, en otra oportunidad y más tranquilos” les aseguraba.
Una vez cumplido el ritual del beso y la promesa, el hombre que aseguró que bajaría el 30% del delito en 6 meses, regresaba a la Casa de Gobierno, “para seguir trabajando”, según declaró en varias oportunidades durante el trayecto. Mientras, los pobladores sumaban una foto más a su celular y la esperanza de que esta vez, la solución a sus problemas no fuese otra ilusión de campaña.
“Al menos, es el primer candidato que gana y vuelve” reconoció Orlando Arias, un habitante del Campo Papa, que entre saludos, besos y abrazos, se hizo lugar para la queja.
“Es muy duro vivir acá, yo tengo 52 años y vivo en esta villa desde los 17. Desde el año 69’ que nos vienen prometiendo el entubamiento del canal, y nadie hace nada” se lamentó, al tiempo que recordó que ya han sido 9 las personas que se han ahogado en el canal.
Así como reconoció que las necesidades de la gente son extremas en este paraje vedado a las condiciones de vivienda digna y relegado al más extremo asistencialismo, Jaque escuchó también el pedido de seguridad de los habitantes de otros barrios de la zona, como el Fusch.
Allí, una de las vecinas manifestó su temor por los delincuentes que se esconden entre los yuyos que bordean al canal. Ante el reclamo de la mujer, Jaque sacó el celular y la comunicó directamente con el ministro de Seguridad, Juan Carlos Aguinaga, quien le prometió, sin intermediarios, que enviaría móviles policiales a custodiar el lugar.
Realismo mágico
Entre la prédica y los resabios de campaña, el gobernador hizo, al menos, cinco paradas en su trayecto. En cada una de ellas se montaba a su alrededor una especie de paisaje del más puro realismo mágico: inmensas camionetas y autos cero kilómetro se detenían dejando a su paso una nube de tierra que hacía arder los ojos.
El polvo dejaba al descubierto las quejas de las mujeres “queremos que pase la regadora dos veces por día”, decían algunas, mientras otras se referían a la precariedad de los contenedores que rebozaban de basura.
Inmediatamente después, comenzaban a salir de las casas que hervían al rayo del sol, cientos de niños, ancianos, mujeres embarazadas, y algunos hombres, que se acercaban hasta la figura de Jaque, como pidiéndole una bendición. Muchos se peleaban por retratarse con él y todos le rogaban que no se olvidara de ellos.
Una vez cumplido el ritual del beso y la promesa, el hombre que aseguró que bajaría el 30% del delito en 6 meses, regresaba a la Casa de Gobierno, “para seguir trabajando”, según declaró en varias oportunidades durante el trayecto. Mientras, los pobladores sumaban una foto más a su celular y la esperanza de que esta vez, la solución a sus problemas no fuese otra ilusión de campaña.