La pelea por la sucesión llegó a las oficinas de la Legislatura
Lo que está ocurriendo hoy por hoy en la Legislatura provincial tiene más similitudes con los efectos de un tsunami, que con los suaves vientos de cambio con los que la gestión de Celso Jaque quiere asociar a la transición.
Esta vez, y aunque parezca una causa demasiado mezquina para ser cierta, la batalla campal es por determinar quien se queda con las oficinas.
Es que, al ya difícil panorama de los que entran, los que se van y los que quedan, se suma el conflictivo cambio de color político de muchos que pertenecieron a partidos tradicionales y se pasaron a las concertaciones, pero que al mismo tiempo, quieren seguir gozando de los privilegios que tenían antes de desertar, o concertar.
El caso testigo de la lucha cuerpo a cuerpo por marcar el territorio, es la que están librando radicales ortodoxos y cobistas por quedarse con los dominios del segundo piso del edificio legislativo.
La prueba fehaciente de ello es la faja de seguridad que Mauricio Suárez – quien acaba de renunciar a su cargo de presidente provisional del Senado, a favor de la pejotista Miriam Gallardo- ha hecho colocar en la puerta de blindex en el que se encuentran los despachos de la presidencia, secretaría y administración del bloque radical.
Según la versión del propio legislador, tomó la decisión hasta tanto no se resuelvan las cuestiones de espacio de las Cámaras. “No voy a aceptar la toma de lugares de hecho y con prepotencia, eso de vengo y me instalo. Tengo que preservar el espacio para mi bloque”, aclaró.
A lo que Suárez se refiere, en verdad, es a que históricamente, el segundo piso de la Legislatura fue “la bastilla” de la UCR. Sin embargo, actualmente, está ocupada en su mayor parte, por cobistas.
La mecha del explosivo recambio la encendió el ex senador radical y actual diputado concertador Sergio Bruni.
Según los dichos de Suárez, Bruni se mudó a una oficina en un sector “no conflictivo”. Entonces, decidió legar su ex despacho al concertador Aníbal Rodríguez. Pero cuando Rodríguez quiso instalarse en ese despacho, no fue bien recibido por los radicales ortodoxos. Y ahí comenzó la acumulación de roces entre unos y otros, que determinaron el cierre policial de las oficinas.
Sin embargo, la versión que surge desde la concertación, es diferente. Según los cobistas, el que en realidad no tiene destino aún es el propio Suárez, pues hasta hace pocos días, ocupaba el despacho de la Presidencia Provisional del Senado. Entonces, el bunker de Sergio Bruni, será ahora para él.
Hasta el momento, lo único cierto es que un sector del segundo piso está clausurado. Por tanto, hay legisladores que no pueden ingresar a su lugar de trabajo.
En el tercer piso, ocurre algo similar con los espacios, sólo que el tono de la discusión es un poco más suave.
En este caso es el diputado Luis Petri, quien renunció a su cargo de presidente del bloque de la Concertación, ahora ocupado por Andrés Marín, el que no encuentra aún “su lugar en el mundo”. Esta mañana, el cobista y sus colaboradores iban y venían con sus bártulos embalados, y sin destino.
La verdad es que, oficinas sobran, pero en otras dependencias legislativas – como las que se encuentran en el ex Banco de Mendoza – sin embargo, ningún legislador quiere alejarse del edificio de la calle Sarmiento y Patricias, “el lugar en el que todo pasa”.
En cambio, la pelea de los justicialistas, va mucho más allá de ver con qué despacho se queda cada uno. Esta mañana se escuchaba en los pasillos de la Legislatura que los partidarios de Jaque están más preocupados por ver quién se muda al Ejecutivo.