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Tormentosa sucesión política en la Capital

El intendente saliente, Eduardo Cicchitti, está peleado con su sucesor, Víctor Fayad, y casi no han hablado de la transición. Fayad contaría con poco apoyo del Concejo Deliberante, donde responderán a él sólo cuatro de sus 12 integrantes. Fuerte movida en su contra de los radicales K del cuerpo.El polémico Guillermo Yazlli se encamina a ser nombrado mañana como el nuevo presidente del Concejo.
El municipio más importante de Mendoza se encamina hacia una sucesión política muy tensa. Por primera vez en los últimos años, el cambio de manos del poder en este eterno bastión radical será ríspido. No va a ser un trámite: sigue el radicalismo, pero el jefe que se va y el que viene están distanciados y hasta hay señales de temor por la gobernabilidad en la nueva gestión.

El distanciamiento entre Eduardo Cichitti, el intendente saliente, y Víctor Fayad, el mandatario entrante, es el punto más preocupante. Aunque Cicchitti es discípulo del Viti, la relación entre estos caudillos radicales se resquebrajó y su suerte no es ajena a la situación general del partido de Alem.

El silencio que impera entre ambos sorprende a más de un dirigente. Afirman algunas fuentes que Cicchitti y Fayad no han discutido nada acerca de la transición, para la que falta muy pocos días ¿La razón? Dicen los que conocen a los protagonistas que la feroz campaña electoral de Fayad nunca pudo ser digerida por el radical que se va. Consignas como “vuelve la limpieza” o “vuelve la eficiencia”, diseminadas en cientos de carteles con la cara de Fayad, desencantaron profundamente a Cicchitti.

Nadie duda que la basura de la Capital fue un rival imponente para el mandatario actual, pero eso no significa que Cicchitti haya conseguido tolerar la violencia publicitaria de quien fuera, hace una década, su mentor político.

Se puede sumar a esto el conflicto del ex intendente con Roberto Iglesias por las alianzas electorales de uno y otro en la inminencia del comicio. Algo lógico, quizás, ya que Cicchitti llegó a la comuna de la mano de Iglesias y le tiene mucha estima. Pero los conocedores dicen que esto no influyó tanto e insisten una y otra vez con los carteles hirientes de Fayad.

El distanciamiento podría derivar en algún desplante protocolar a la hora de que las llaves de la Ciudad cambien de manos. Sin embargo, por otro lado, asoma un inconveniente mayor: la gobernabilidad.

Además de asumir la continuidad de la gestión sin demasiada información, por la falta de diálogo con la actual administración, la dispersión política del Concejo Deliberante podría darle otro dolor de cabeza al flamante intendente.

Lejos de la supremacía que exhibió en otras épocas, ahora Fayad deberá apoyarse para gobernar en un radicalismo dividido y disminuido en números. En efecto, en el nuevo Concejo Deliberante, sólo habrá cuatro concejales radicales, al que se sumaría el representante de la Coalición Cívica, fuerza que apoyó a Fayad en las elecciones.

En la vereda de enfrente estará la oposición conformada por un representante del ARI, dos justicialistas y dos demócratas. Más la oposición “interna”: los dos concejales de la Coalición Ciudadana, o sea, los radicales K.

Los nuevos concejales asumen mañana y, en la víspera, hubo más de una convulsión: los radicales K estuvieron a punto de tejer un interbloque con un radical puro (Mumi Ortega), lo que habría disminuido más la tropa que apoyará a Fayad. La movida fracasó, pero fue un mal síntoma del estado de las cosas.

Para completar este panorama, Fayad tendrá que despositar el manejo del Deliberante en un radical díscolo y polémico, poco previsible en sus reacciones. Guillermo Yazlli, un concejal que se hizo famoso por rebelarse contra el propio intendente de su partido (ocurrió en la era de Raúl Vicchi), es el hombre.

Más cerca en el tiempo, a Yazlli lo investigaron por un polémico acuerdo de espacios de publicidad a cambio de papeleros con personalidades del kirchnerismo, causa que sigue esperando su destino en la Justicia.

Pero Yazlli, también, es el hombre que todos señalan como el nuevo presidente del Concejo Deliberante por el consenso que ha logrado acumular.

Y sería fiel al extremo con su jefe político Fayad, algo que no es poca cosa para un intendente que asume en medio de una gran soledad y en un clima de discordia.