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Monstruos cercanos: Ricardo Caputo, el camaleónico asesino mendocino que cambió de vida para matar en Estados Unidos

Luego de una vida para el olvido en su provincia, Ricardo Caputo viajó a Estados Unidos para terminar siendo uno de los asesinos seriales más interesantes de la historia de ese país. Su mente criminal y modus operandi, en esta nota de MDZ.


Para los años setenta, Estados Unidos ubicaba su economía en una zona bastante inferior a lo que se esperaba; sin embargo, siempre fue la luz al final del túnel para muchas personas, incluídas los latinoamericanos donde se encontraba Ricardo Silvio Caputo. Nacido en Mendoza, Argentina, esperaba un futuro brillante en el país del norte global, pero su vida le deparaba otro muy diferente: ser el asesino enamorado de muchas mujeres que cambió hasta de nombre para huir de la Justicia a toda costa.

El mendocino cambió de apariencia e identidad al menos 17 veces.

Ricardo Caputo era conocido en Mendoza como "Caíto", además de ser definido por sus vecinos cercanos como un niño "simpático", "entrador" e incluso "galán". Estas características propias de su personalidad lo llevaron lejos y pudo así conformar una vida muy particular en Estados Unidos, país donde fue buscado por el FBI durante 20 años por ser un femicida serial. Aquí su historia.

Conocido como Lady Killer: la lista de asesinatos a mujeres de Caputo

Caputo decidió viajar a Estados Unidos en búsqueda de oportunidades, sin embargo las obsesiones y el amor fueron más fuertes que cualquier otro plan que haya tenido para ese momento. Tras pasar un año en el país del norte, el joven se vería frente a la primera de sus víctimas Natalie Brown.

Natalie Brown fue la primera víctima de Lady Killer.

Con Brown mantuvo una relación de algunos meses que le sirvieron para creer que sería el amor de su vida por lo que le propuso casamiento, pero ella no se mostró nada convencida. Algunas semanas después todo estalló por los aires cuando Caputo pasó una noche con la joven, quien se negó a mantener relaciones sexuales con el y provocó su ira mortal. Caíto la persiguió por toda la casa, apuñaló y estranguló hasta dejar su cuerpo sin vida.

A diferencia de lo que se esperaba, el asesino no escapó sino que llamó a la policía y se entregó. Las investigaciones psicológicas le diagnosticaron esquizofrenia por lo que fue internado durante dos años en un hospital psiquiátrico donde conoció a su segunda víctima: la psicóloga Judith Becker,

Imagen mejorada con IA de Caputo con Judith Becker, su segunda víctima.

Esta segunda relación comenzó como profesional, pero la personalidad de Caputo era tan fuerte que logró enamorar por completo a la psicóloga. Primero amantes, luego la joven lo presentó a sus padres como un amigo y allí comenzó nuevamente la ira del mendocino; un día cualquiera llegó al departamento de la joven y, tras una escandalosa discusión, la estranguló con una media de nylon y la abandonó boca arriba sobre la cama. Esta vez, Caíto escapó.

Desde 1971 que ocurrió el primer crimen, solamente habían pasado cuatro años para que Ricardo Caputo llegara a coleccionar 3 muertes para 1975. Barbara Taylor fue la tercera víctima, una joven con la que mantuvo una relación corta porque ella se cansó de sus límites y presiones. Una vez más, la ira gritó en la mente criminal del hombre y la asesinó a patadas con las botas texanas que ella le había regalado.

Caputo asesinó a Taylor con las botas texanas que ella le había regalado.

Este tercer crimen ya posicionaba al mendocino como uno de los asesinos seriales más importantes de toda la historia de Estados Unidos, por lo que innumerables investigadores lo buscaban en cada rincón del país. Esto obligó al criminal a cambiar su identidad y llegar a México como Ricardo Martínez Díaz, donde conoció a Laura Gómez, su nuevo blanco criminal.

Gómez le otorgó un puesto muy importante en la empresa familiar que su padre manejaba, pero no fue suficiente para mantener tranquilo al gran monstruo con el que tenía una relación. Pocos meses después, Caputo se enteró que ella estaba embarazada y quería casarse, detalle que daría a conocer su verdadera identidad ¿Qué solución encontró? La asesinó a golpes con una barra de hierro.

Laura Gómez fue la última víctima confirmada por el argentino.

Con el nombre de Ricardo Domínguez, el mendocino pudo vivir libre durante 17 años en Estados Unidos porque ninguna pista lo ponía en peligro. Durante este tiempo, tuvo dos hijos con Felicia, una mujer que desapareció por completo y para siempre en el año 1984. Algún tiempo después, volvió a casarse y vivió algunos años en tranquilidad.

Susana Elizondo fue su verdadero amor, con ella tuvo cuatro hijos y compartió algunos años de su vida hasta que la ira volvió en 1994. Para ese año, el asesino quiso volver a su hogar en Mendoza donde finalmente le revelaría a su madre los crimenes de los que fue autor. Ricardo Caputo volvió a Estados Unidos, se entregó en televisión y fue imputado a 25 años de prisión; sin embargo, vivió tras las rejas solamente cuatro años de su vida porque murió de un ataque al corazón a sus 48 años.

Ricardo Caputo también era conocido en Mendoza como "Caíto".

Qué pasa por la mente de un criminal semejante

Como comentamos en un principio, vecinos que conocieron a Ricardo Caputo aseguraron que era una persona muy simpática y un hombre que podía ser calificado como "galán" o "entrador". Estas líneas de personalidad fueron estudiadas por Patricia Barrios, psicóloga forense, quien asegura que pueden identificarse como un Trastorno de la Personalidad Antisocial, con rasgos psicopáticos y narcisistas.

El perfil psicológico de Ricardo Caputo era muy especial.

Esto significa que a Caputo no le importaba romper la ley, mentir, engañar o lastimar a otros para conseguir lo que quería, algo que mostró claramente en todos los casos de asesinatos que propició. Asimismo, los rasgos psicopáticos hacen referencia a que tenía la capacidad de mostrarse simpático y encantador como una máscara frente a las personas, pero realmente fue manipulador, frío y calculador.

Por último, el narcisismo es clave en la personalidad del conocido LadyKiller porque muestra un ego grande pero frágil. Esto significa que siente la necesidad de atención, admiración y aprobación por los demás, cuando esto no sucede puede reaccionar con mucha rabia y enojo, precisamente lo que ocurrió en Estados Unidos con el mendocino.