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La muerte de un niño hipoacúsico, la acusación a su madre por abandono de persona y una duda: ¿es imputable?

Laureano Lillo murió durante un incendio en su casa de Godoy Cruz en 2018. Su madre fue acusada por abandono de persona y se acerca la definición de la causa.

Laureano Josué Lillo, el niño de 9 años que murió durante un incendio en su casa de Godoy Cruz, en octubre de 2018. 
Laureano Josué Lillo, el niño de 9 años que murió durante un incendio en su casa de Godoy Cruz, en octubre de 2018. 

Hace casi 8 años, un incendio fatal sacudió a la comunidad del barrio Los Peregrinos, en Godoy Cruz. Laureano Josué Lillo, un niño hipoacúsico de sólo 9 años, había fallecido entre las llamas que azotaron su casa. Ahora, su madre enfrenta una acusación por abandono de persona y la Justicia busca establecer si la mujer es imputable.

La mujer, identificada como Graciela Eugenia Herrera Zabala, tiene 48 años, y desde 2018 había quedado con pedido de captura tras la intervención en la causa del entonces fiscal de Delitos No Especializados Jorge Calle (actualmente fiscal de Ejecución). El representante del Ministerio Público Fiscal (MPF) entendía que la madre del niño fallecido debía ser imputada por abandono de persona agravado por el vínculo y por el resultado de muerte.

Poco menos de una década después, fue puesta a disposición de las autoridades judiciales, ya con la fiscal Virginia Rumbo a cargo del expediente, quien analizó la prueba e imputó a la mujer por abandono de persona agravado por el vínculo, descartando así el agravante de la muerte.

Más allá de eso, se logró en poco tiempo llegar a un acuerdo con la defensa para definir la causa mediante un juicio abreviado inicial, el cual fue programado para comienzos de abril. No obstante, cuando se desarrolló la audiencia, Herrera Zabala se mostró desorientada con respecto al proceso judicial.

Sentencia postergada y la pregunta clave: ¿Es imputable o no?

Por ese motivo, la jueza Dolores Ramón decidió, previo a homologar el acuerdo y dictar la sentencia condenatoria, que el Cuerpo Médico Forense (CMF) amplíe el informe psíquico-psiquiátrico previamente realizado a la mujer. Esto porque presenta problemas de salud mental, pero había sido declarada imputable en un estudio anterior, es decir, era capaz de dirigir sus acciones y se ubicaba en tiempo y espacio, explicaron fuentes judiciales consultadas.

PORTADA Graciela Herrera Zabala
Graciela Eugenia Herrera Zabala, madre del niño, estuvo a punto de ser condenada por abandono de persona.

Graciela Eugenia Herrera Zabala, madre del niño, estuvo a punto de ser condenada por abandono de persona.

Asimismo, se iba a tener en cuenta la historia clínica de la mujer, quien había tenido una internación en el Hospital Escuela de Salud Mental Dr. Carlos Pereira de la Ciudad de Mendoza, agrega la información a la que accedió MDZ.

Teniendo todo eso en cuenta, la magistrada del Juzgado Penal Colegiado N°1 decidió pasar a un cuarto intermedio hasta contar con el resultado de los análisis y, de esa manera, puso en pausa lo que parecía una inminente condena contra la madre del niño que murió hace casi ocho años.

El trágico incendio en Godoy Cruz

La reconstrucción del trágico episodio sostiene que el 8 de octubre de 2018, Herrera Zabala salió de su casa del barrio Los Peregrinos para ir a comprar a un negocio de la zona. Al hacerlo, dejó a su hijo encerrado de una habitación de la propiedad, surge del expediente.

Eran cerca de las 15 cuando un incendio se produjo de manera accidental en el interior de la vivienda donde se encontraba el menor de edad, sin escapatoria. El fuego arrasó con la habitación del chico, quien logró ser rescatado por su padre, que llegó hasta la escena alertado por los vecinos, pero tenía el cuerpo afectado casi por completo por las llamas.

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Tras la muerte se produjeron disturbios y la hubo intervención policial en el barrio Los Peregrinos.

Tras la muerte se produjeron disturbios y la hubo intervención policial en el barrio Los Peregrinos.

De acuerdo con el diagnostico de los médicos del Hospital Notti, Laureano Lillo resultó con el 95 por ciento del cuerpo quemado. Su estado fue tan grave, que nunca logró recomponerse y agonizó durante 6 días y terminó perdiendo la vida el 14 de octubre de ese mismo año.

Tras el dramático final, su madre quedó en la mira por haberlo dejado encerrado y salir de la propiedad. Por eso, teniendo en cuenta su edad y que se trataba de un niño que requería de cuidados especiales, se solicitó su captura y años después terminó imputada por abandono de persona.

Ahora, casi ocho más tarde, la Justicia define si la mujer se encuentra en condiciones mentales óptimas como para encarar el proceso judicial en su contra.