La ardua tarea para esclarecer el asesinato en Villa Hipódromo
Con los principales sospechosos ya detenidos e imputados, los detectives avanzan en la reconstrucción del tiroteo y asesinato ocurrido en Villa Hipódromo, Godoy Cruz.
Joaquín Isaías Morales Contreras, el joven de 17 asesinado en Villa Hipódromo.
Desde la madrugada del miércoles 21 de enero, fecha en la que Joaquín Morales Contreras (17) fue asesinado a balazos en Villa Hipódromo de Godoy Cruz, la investigación dio rápidamente con la aprehensión de los únicos sospechosos por el crimen. No obstante, para conocer todos los detalles de cómo fue el ataque, aún hacen falta dos pruebas claves.
El mismo día que ocurrió el crimen, una madre y su hijo —menor de edad al igual que la víctima fatal— fueron detenidos e imputados por la fiscal de Homicidios Andrea Lazo al día siguiente por el delito de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego en concurso real con homicidio simple en grado de tentativa y todo agravado por la participación de un menor. Esta acusación incluye también el delito cometido en contra de los otros dos heridos de bala en el tiroteo que se desató en esta zona de Godoy Cruz.
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Para poder presentar la acusación formal a ambos, los sabuesos del Ministerio Público Fiscal (MPF) se basaron en las evidencias recolectadas en el teatro del crimen y en algunos testimonios presentados por algunos de los presentes esa noche.
Sin embargo, por el contexto en el que ocurrió el homicidio —perpetrado durante una fiesta de cumpleaños en una plaza de la barriada— hay más de 20 personas que serán entrevistadas para que den su versión de cómo fue el hecho. Además de estos testimonios, fuentes judiciales indicaron que también es de vital importancia contar con el registro fílmico de las calles donde ocurrió el asesinato.
Con estos datos, los detectives esperan esclarecer detalles del hecho de sangre y avanzar con el proceso judicial en contra de los imputados.
La situación de madre e hijo imputados
Luego del trabajo de los pesquisas, los acusados fueron detenidos el mismo día donde tuvo lugar el hecho de sangre en su domicilio de Ville Hipódromo, a metros de donde se halló a otro menor de edad baleado por el mismo conflicto.
Desde ese momento, madre e hijo (se reservan sus identidades para resguardar al sospechoso menor de edad) quedaron apuntados por el crimen de Morales Contreras, quien murió momentos después de llegar al Hospital Lencinas, a raíz de una herida de bala en el hemitórax derecho.
Sin embargo, las condiciones de cada uno significaron que fueran separados. Mientras la madre tiene como destino una reclusión en la cárcel de mujeres que funciona en el Complejo Almafuerte II, el adolescente sindicado va a quedar alojado en la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil (DRPJ), ex COSE.
Tiroteo y asesinato en Godoy Cruz
Durante la madrugada de este miércoles, el llamado de un familiar del fallecido a la línea de emergencias 911 alertó a las autoridades de la riña vecinal que terminó en el homicidio del menor.
Al llegar a la zona, los efectivos de la Comisaría 34° se encontraron, a pocas cuadras, con el joven de 16 años tendido sobre el asfalto con heridas de bala, quien fue atendido en el lugar por personal del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC), donde diagnosticaron un impacto de bala con entrada por el tórax izquierdo y salida en dorsal izquierdo, por lo que se lo derivó al Hospital Central.
Sin embargo, por este mismo hecho llegaron al Hospital Lencinas, un sujeto de 22 años —vecino de la zona donde ocurrió el ataque— y Morales Contreras, ambos con heridas de arma de fuego. Mientras la vida del mayor de edad se logró preservar, el joven de 17 años no tuvo la misma suerte y se constató su muerte poco después de ingresar al nosocomio.
Profesionales de la salud de este establecimiento informaron que el fallecido presentó una herida de arma de fuego en el hemitórax derecho, la que terminó con su vida.
El lugar donde los efectivos hallaron al joven de 16 en estado crítico fue el cruce de las calles 1 de Mayo y Amengual, a pocas casas de la residencia de los sospechosos de perpetrar el ataque. En la llamada al 911, se describió a la policía que las víctimas ya habían tenido problemas previos con estos vecinos.


