El último descargo de un expolicía antes de suicidarse tras ser condenado de abuso sexual a una menor
La ciudad de Concordia se encuentra conmocionada tras el suicidio de Juan Martín Rebollo, un expolicía de Entre Ríos que se quitó la vida preso el pasado lunes.
Juan Martín Rebollo, un expolicía de 52 años que recientemente había sido declarado culpable por el abuso sexual de una menor, se suicidó en la Alcaidía de Concordia tras difundir un video en el que insistía en su inocencia. El hecho ocurrió el lunes por la noche, apenas unas horas antes de que se conociera la pena definitiva que debía cumplir.
El video: "No tengo salida"
Antes de suicidarse, Rebollo utilizó un celular para grabar un mensaje de poco más de un minuto que se viralizó en redes sociales y que ahora es pieza clave de la investigación. En el material, el exefectivo se mostraba desesperado: “No tengo salida, no hay salida, fui mal juzgado”, afirmó, calificando la situación como una “mochila muy pesada” que ya no podía cargar.
En su descargo, Rebollo hizo una mención especial al oficial a quien le sustrajo el arma reglamentaria, deslindándolo de cualquier culpa: “Forcé sacarle el arma a un oficial... no es responsabilidad de él, es mi responsabilidad, mi decisión”. También arremetió contra el proceso judicial, sosteniendo que "cualquiera puede caer por una denuncia".
El suicidio tuvo lugar en un sector de la dependencia destinado a integrantes de fuerzas de seguridad. Según relató el jefe departamental de Policía de Concordia, José María Rosatelli, Rebollo solicitó ir al baño y, en un descuido durante el trayecto de regreso, ingresó a una oficina y robó el arma de un oficial. Inmediatamente después, se encerró en su celda y trabó la puerta. Aunque el personal policial presente intentó dialogar con él para persuadirlo de que entregara el arma, los esfuerzos fueron en vano y minutos después se escuchó la detonación fatal.
El caso judicial de fondo
Rebollo permanecía detenido desde el 29 de mayo, luego de que un jurado popular lo encontrara culpable del delito de abuso sexual con acceso carnal, doblemente agravado por su función policial y el uso de arma. La denuncia original se remontaba a un hecho ocurrido en 2006 contra una menor de edad. Al momento de su muerte, el exoficial esperaba la audiencia de cesura, en la cual el fiscal Martín Núñez ya había solicitado una pena de 16 años de prisión efectiva.


