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"El boxeo me salvó": está acusado de abuso sexual, pasó casi un año en la cárcel y contó su historia

El expugilista y entrenador de boxeo Fabián "Zurdo" Leiva estuvo cerca de un año preso por una denuncia de abuso sexual. Habló con MDZ luego de ser liberado.

Fabián Zurdo Leiva, cuando subía al ring de boxeo antes de ser detenido por una denuncia de abuso sexual. 

Fabián "Zurdo" Leiva, cuando subía al ring de boxeo antes de ser detenido por una denuncia de abuso sexual. 

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El exboxeador mendocino Fabián "Zurdo" Leiva (38) estuvo casi un año preso por un presunto abuso sexual ocurrido en Las Heras y asegura que la denuncia es falsa. Desde el encierro creó un método de entrenamiento y reactivó el gimnasio de un penal. Ahora, en libertad, contó que da clases de box y busca recuperar el vínculo con sus hijos.

Hace poco más de diez meses, Leiva pasó de combatir y entrenar en su gimnasio de Las Heras a estar encerrado en una celda en el Complejo Penitenciario N° 2 San Felipe. Sin embargo, la causa se estancó porque la denunciante aún no se encuentra en condiciones de declarar en Cámara Gesell, motivo por lo que el propio Ministerio Público Fiscal (MPF) solicitó el cese de la prisión preventiva.

La audiencia se celebró en la Sala 8 del Polo Judicial Penal, días antes de que iniciara la feria judicial de julio -que finaliza este miércoles-, y la jueza María Julieta Espínola hizo lugar al pedido formulado por la ayudante fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual María Alvarado, solicitud a la que adhirieron la defensa del imputado, a cargo de los abogados Paolo Costarelli y Pablo Guida, y también de la asesora Niñas, Niños y Adolescentes que interviene en el proceso para proteger los derechos de la denunciante, ya que se trata de una menor de edad, quien tenía entre 6 y 7 años al momento en que habrían ocurrido los hechos.

Así, Leiva quedó en libertad, pero la magistrada del Juzgado Penal Colegiado N°2 le impuso una serie de condiciones para mantenerse fuera de prisión, entre ellas la prohibición de contacto y acercamiento a la víctima.

En diálogo con MDZ, el exboxeador contó que durante el tiempo tras las rejas diseñó un método de entrenamiento, denominado 12 Rounds HIIT, no solo para trabajar en el aspecto deportivo, sino también en la salud mental. De esa forma, consiguió que se reabriera el gimnasio de la cárcel en la que estuvo alojado y tuvo buena respuesta por parte de los internos.

La denuncia de abuso que lo llevó a la cárcel

Leiva fue detenido el 14 de septiembre del año pasado, luego de ser denunciado por el supuesto ataque sexual a una sobrina, hija de su excuñada, hermana de su expareja. "Resulta que un día recibo a la Policía en mi gimnasio, con sorpresa, y me llevan detenido", contó. Sin embargo, el entrenador de boxeo aseguró que la Justicia “ni siquiera contaba con un relato creíble en Cámara Gesell".

También indicó que la madre de sus hijos "nunca avaló la denuncia", y agregó: "Ella declaró sobre lo que soy como padre y como persona. No me complicó en nada”, agregando que tiene una buena relación con ella.

Por su parte, respecto de la denunciante, el imputado manifestó que "nunca tuvo una relación de tío y sobrina con ella, pero es la madre quien me denuncia supuestamente por un abuso contra su hija, es decir, mi sobrinita. Fue algo muy raro. La nena era muy chiquita y con el correr del tiempo se cayó la causa". Sin embargo, la instrucción sigue en plena investigación y fuentes judiciales allegadas al expediente indicaron que Leiva aún no está en condiciones de ser sobreseído.

En tanto, también hubo una campaña en su contra con cartelería callejera: "Me enteré de que había folletos míos pegados en el colegio de mis niños, en el barrio donde yo vivía, que ya no voy hace 7 u 8 años. Yo nunca los pude ver, pero estaban pegados también en las paradas de colectivo".

"Me aferré al deporte y a la religión"

Lejos del ring y de sus alumnos, Leiva se aferró al boxeo y a la fe para afrontar el proceso: "Estas cosas te golpean y más cuando pasa de un día para otro. Uno no está preparado", dijo. Y añadió: "Yo me aferré al deporte, que es un deporte duro, de transformación, de disciplina y de carácter. Y a la religión. Es duro, porque son procesos, y más por esta causa, donde no estás muy bien visto".

Embed - Zurdo Leiva San Felipe

Además, comentó que en la cárcel "hay que ser un señor". En este sentido, el exdeportista sostuvo que "así como uno se entrena para una pelea, tiene que tener esa disciplina también fuera. Eso me ayudó mucho. Pero sí me golpeó en lo psicológico. De hecho, tengo pesadillas hasta el día de hoy". Y aseguró que "los mismos policías te dicen que no digas nada, porque te va a pasar esto y lo otro. No hace falta entrar en detalle, pero uno sabe lo que te puede pasar cuando se enteran por qué caíste ahí adentro".

Otra de las emociones con la que se debe convivir dentro del penal es el miedo, reveló Leiva: "Siempre lo tuve. Es mentira el que te dice que no, porque lo vas a sentir. Ante todo el respeto es lo que te ayuda a sobrevivir. Respetar a los demás y hacerte respetar también, porque en el momento en que vos bajás la cabeza 'sos un pichón', como se dice allá adentro".

Un método de entrenamiento que surgió en el encierro

En su etapa intramuros, Leiva se aferró a lo que mejor sabe hacer, enseñar boxeo: "Ahí entendí lo que eran realmente la ansiedad y los ataques de pánico. Y los enfrenté entrenando". Así, surgió 12 Rounds HIIT, un circuito que combina el entrenamiento con el trabajo mental y respiratorio. Explicó que cada round tiene un propósito específico, como por ejemplo, uno para liberar tensiones, otro para calmar la mente, el siguiente para fortalecer el carácter, y así sucesivamente.

Al respecto, cuenta que el proyecto tomó forma cuando se cruzó con un exalumno que resultó ser el director de Deportes en el penal: "Me reconoció y me dio las llaves del gimnasio. Estaba cerrado hacía meses. Desde entonces, una vez por semana sacaba a los internos a entrenar".

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Ahora que regresó a las calles, el Zurdo recuperó sus clases en el gimnasio Torreón Boxing, ubicado en calles Irigoyen y Villanueva de Luzuriaga, en Maipú. Sobre esto, cuenta que el gimnasio "sigue en pie, con los mismos valores. Y ahora también con el método que nació en el encierro. Algunos alumnos dejaron de entrenar durante mi detención, pero de a poco están volviendo".

El vínculo con sus hijos

El exboxeador, que fue liberado el 11 de julio y ahora trata de recuperar el tiempo perdido con sus hijos. Sin embargo, tampoco es fácil retomar la relación y destacó el reencuentro con sus pupilos: “Ahora estoy volviendo al ruedo, a trabajar, a socializar. Volví a entrenar a mi gente, que me esperó todo este tiempo. Pensé que me iban a soltar la mano, pero acá están”, cuenta.

Respecto de su objetivo más importante, que es recuperar el vínculo con sus hijos de 17, 14 y 11 años, manifestó que "el reencuentro fue hermoso, porque con ellos estuvimos distanciados por todo este tema".

Asimismo, confesó: "Mi nene, que le gusta el boxeo, está muy pegado a mí, pero con la nena, que es la más chiquita, me está costando un poquito más". Y aclaró: "La madre no le habla mal de mí, pero bueno, al saber que el papá estuvo preso por esta causa supongo que le hace algo de ruido".

Su situación con la Justicia y el sueño de un libro

Aunque sigue imputado en la causa, Leiva cuenta que está libre prácticamente sin restricciones: "No tengo tobillera ni ningún tipo de impedimentos. No hay una sola prueba en mi contra". Pese a eso, desde la Justicia confirmaron a este diario que el exboxeador no puede acercarse ni contactarse con la sobrina que lo denunció.

Por otro lado, destacó que otros detenidos se encuentran en situaciones similares: "Hay muchos ahí dentro sin condena y sin defensa", y remarcó: "Yo salí porque pude pagar un abogado, pero no todos tienen esa posibilidad".

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Fabián

Fabián "Zurdo" Leiva.

De todas formas, dejó en claro todo lo que sacrificó para defenderse en la causa: “Perdí mi casa, mi auto. Todo lo que tenía lo usé para pagar abogados". Aunque aclaró que lo más fuerte fue lo emocional y dice que aún tiene pesadillas, insomnio y que perdió la confianza en mucha gente: "Estoy haciendo terapia, eso me ayuda”, concluyó.

En tanto, sostuvo que "la causa está abierta todavía por si la otra parte quiere aportar algo, por si hay alguna prueba o algo, pero hasta el día de hoy no hay nada, ni una mínima prueba, ni siquiera un relato creíble, no pudieron aportar nada".

Sobre su vida actual, Leiva contó que está otra vez en pareja y que vive con ella en una casa en Las Heras, donde en una etapa cumplió con el régimen de detención domiciliaria. A su vez, descartó la posibilidad de volver al boxeo profesional, aunque admitió que "siempre están las ganas, pero prefiero conservar mi salud".

Finalmente, el Zurdo quiere dejar su historia plasmada en un libro: "Es una mezcla de vivencias, de frases motivacionales y de todo lo que me enseñó el deporte, con testimonios de personas que pude ayudar, gente con adicciones, con ansiedad, con obesidad. Todo eso quiero dejarlo plasmado. Estoy esperando unos testimonios más para cerrarlo y editarlo", sentenció.