El asesino a sangre fría, que se volvió abogado en prisión para defenderse a sí mismo, sumó un nuevo fracaso
Tras su perpetua en 2010 por matar a Leonardo Longo, Gabriel Torti se recibió de abogado, pero la Justicia frenó su intento de litigar desde la celda.
Gabriel Alejandro Torti, el asesino de Leonardo Darío José, se convirtió abogado desde prisión. El lugar donde ocurrió el homicido en 2010.
En octubre de 2010, la vida de Gabriel Alejandro Torti cambió rotundamente cuando asesinó de un disparo a corta distancia. Más de 16 años después, se volvió abogado dentro de la prisión, pero no logra mucho éxito en esta nueva etapa: este miércoles, la Justicia le propinó un duro revés al rechazar su pedido para ejercer la abogacía desde cautiverio.
La Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional puso límites a las pretensiones del interno, cuando el ente judicial declaró inadmisible un recurso con el que Torti buscaba acceder a las computadoras del Centro Universitario Ezeiza (CUE) durante las vacaciones de verano para ejercer su propia defensa y litigar en sus causas.
El fallo ratificó que las herramientas informáticas provistas por la Universidad de Buenos Aires (UBA) tienen un fin estrictamente educativo.
Este no es el primer enfrentamiento de Torti con la administración penitenciaria. Apenas meses atrás, en noviembre de 2025, había iniciado un habeas corpus para reclamar cuatro horas adicionales de estudio, llegando incluso a negarse a asistir a las audiencias judiciales porque "tenía clases que atender". Este fue el único momento que consiguió cierto éxito judicial: logró que su pedido no sea rechazado y aún debe llegar a una resolución.
Crimen pasional y homicidio: la historia detrás de la cadena perpetua
El hecho que selló el destino de Torti ocurrió la tarde del 12 de octubre de 2010 La víctima, Leonardo Darío José Longo, de 41 años, se encontraba en la puerta de un edificio, en el barrio porteño de Belgrano, esperando que su hijo de 9 años terminara una sesión de psicopedagogía.
Torti, quien conocía perfectamente los horarios de la víctima, planificó el ataque para actuar sobre seguro. Para evitar ser reconocido, el condenado vestía ropas oscuras, anteojos de sol y una gorra de la que sobresalía una larga melena postiza.
Según el expediente, Torti se acercó a Longo y, sin mediar palabra, le disparó a menos de 50 centímetros de distancia directamente al rostro. El proyectil ingresó por el ojo izquierdo, causándole la muerte horas después en el Hospital Pirovano.
El movil y la condena
Durante la investigación del caso se determinó que el asesinato no fue un hecho al azar, sino que escondía una trama que relacionaba a los dos y a una mujer. Torti era la pareja de la exesposa de Longo, quien era víctima de violencia de género a mano del homicida.
Por este motivo, el sujeto fue condenado por el delito de homicidio agravado por alevosía, destacando que el agresor se valió de un disfraz y del estado de total indefensión de la víctima para asegurar el resultado mortal sin correr riesgos.