Denuncian el robo de fentanilo en el Hospital Municipal de Bahía Blanca en pleno escándalo por las "Propofest"
El Hospital Municipal de Bahía Blanca denunció el robo de 25 ampollas de fentanilo del quirófano central en medio del escándalo por las presuntas “Propo fest”.
Las alarmas se encendieron en Bahía Blanca cuando el Hospital Municipal denunció el faltante de 25 ampollas de fentanilo.
En medio del escándalo que sacude a la comunidad médica por el presunto uso recreativo de anestésicos en fiestas privadas, el Hospital Municipal de Bahía Blanca denunció el robo de unas 25 ampollas de fentanilo del sector del quirófano central.
Según informaron fuentes del caso, la faltante fue detectada en el área donde se almacenan estos medicamentos para distintos procedimientos médicos. La sospecha de robo surgió luego de que se encontraran signos de que el ingreso al sector, al que solo pueden acceder profesionales autorizados, habría sido forzado.
Tras advertir la irregularidad, las autoridades del hospital radicaron la denuncia correspondiente ante la Justicia. La causa quedó en manos de la UFIJ N°19 especializada en estupefacientes, a cargo del fiscal Mauricio del Cero, quien ya dispuso diversas medidas para intentar esclarecer lo ocurrido, entre ellas la toma de testimonios a empleados del establecimiento.
En paralelo, el centro médico inició una investigación interna y no descartan que el hecho haya sido cometido por personal del hospital.
El contexto: el escándalo de las “Propo fest”
La denuncia se produce en un contexto de fuerte conmoción en el ámbito sanitario tras la muerte de Alejandro Zalazar, un residente del Hospital Rivadavia que fue encontrado sin vida en febrero a causa de una sobredosis de propofol y fentanilo.
El parte policial señaló que la escena presentaba signos de intervención médica: una vía conectada en el pie derecho, marcas de catéter y descartables para inyecciones alrededor del cuerpo. La autopsia confirmó congestión y edema pulmonar y meningoencefálico.
La investigación y las fiestas privadas
Tras el fallecimiento, el Hospital Italiano denunció el faltante de anestésicos y se abrió una investigación judicial. Luego de varios allanamientos, se confirmó que los fármacos hallados en el domicilio de Zalazar provenían de ese centro de salud.
En paralelo, comenzó a circular un audio de WhatsApp que hablaba de fiestas privadas bautizadas como “Propo fest”, en las que un grupo reducido de médicos consumía anestésicos con fines recreativos y sexuales. Según ese testimonio, quienes pagaban podían experimentar lo que llamaban “viajes controlados”, bajo la supervisión de una persona encargada de intervenir ante cualquier complicación.
Por el caso ya fueron imputados el anestesista Hernán Boveri y la residente Delfina Lanusse, ambos del Hospital Italiano, acusados de administración fraudulenta de drogas. La Fiscalía también analiza si, además, existió la comercialización de estos “servicios”, una hipótesis que tomó fuerza a partir del audio viralizado.



