Chile: alertan un nuevo esquema del delito en una región muy visitada por turistas argentinos
La Policía de Investigaciones de Chile detectó un cambio estructural en el delito en las bandas organizadas que operan en Viña del Mar y Valparaíso.
La Policía de Investigaciones (PDI) de Chile encendió una señal de alerta sobre un nuevo esquema delictual que se consolida en la Región de Valparaíso, una de las zonas más visitadas por turistas mendocinos. El diagnóstico, planteado por el prefecto Patricio Flores Pinto, jefe de la Prefectura PDI de Viña del Mar, da cuenta de un cambio estructural en la participación de menores de edad en delitos violentos y en el crimen organizado.
Los menores en los delitos violentos en Valparaíso
Con más de tres décadas de trayectoria en la institución, Flores Pinto afirmó que se ha detectado “un antes y un después” en la dinámica delictiva local. Según explicó, bandas criminales organizadas comenzaron a incorporar de manera masiva a niños, niñas y adolescentes, aprovechando su condición de inimputables para ejecutar robos y hechos de violencia, reduciendo el riesgo penal de las estructuras adultas.
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El fenómeno no se limita a la comisión de delitos menores. De acuerdo con la PDI, existen jóvenes de entre 15 y 16 años que hoy lideran grupos delictuales con presencia en ciudades clave como Viña del Mar, Valparaíso, Concón y Quilpué, todas ellas parte del circuito turístico y urbano más transitado por visitantes argentinos. “Las estructuras criminales han captado a estos jóvenes, aprovechándose de su vulnerabilidad y ofreciéndoles dinero fácil”, señaló el prefecto.
Desde la mirada policial chilena, se trata de organizaciones que operan con lógica empresarial, donde los menores cumplen roles estratégicos dentro de redes más amplias, muchas de ellas ya bajo investigación. Entre los focos activos, la PDI mencionó el trabajo para desarticular bandas como “La Jauría”, apuntando a la identificación y detención de los adultos que sostienen estas estructuras.
El diagnóstico adquiere especial relevancia para Mendoza por la intensa relación histórica, turística y social con la Región de Valparaíso. Miles de mendocinos viajan cada año a Viña del Mar. Sin establecer comparaciones directas ni extrapolaciones automáticas, el planteo de la PDI chilena instala un interrogante regional: cómo evoluciona el crimen organizado en territorios de alta circulación, fuerte actividad turística y vínculos transfronterizos permanentes, y qué señales tempranas deberían ser observadas también desde el lado argentino.
Durante el verano 2026, la seguridad se convirtió en uno de los ejes del debate en Mendoza al momento de definir a Chile como destino turístico. En conversaciones cotidianas, redes sociales y grupos de viajeros, comenzó a instalarse la pregunta sobre si Viña del Mar seguía ofreciendo las mismas condiciones de tranquilidad que históricamente las posicionaron como la principal opción de vacaciones para miles de mendocinos.
En ese contexto, los planteos recientes de la Policía de Investigaciones de Chile aportan un marco más amplio a una inquietud que ya circulaba del lado argentino. Sin alarmismo, pero con datos concretos, el diagnóstico policial sobre el avance de nuevas estructuras delictivas en zonas de alta circulación turística refuerza la idea de que la discusión sobre seguridad dejó de ser una percepción aislada para transformarse en un factor real dentro de las decisiones de viaje de la temporada.
