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Apuntan contra un anestesista del Hospital Italiano por ofrecer "viajes controlados" con fentanilo: un residente murió

Un residente del Hospital Bernardino Rivadavia falleció por sobredosis de fentanilo y propofol. La investigación apunta a un anestesista del Hospital Italiano, sospechoso de distribuir estos fármacos para "viajes controlados".


Un paciente del Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia, ubicado en el barrio porteño de Recoleta, fue hallado muerto por sobredosis en su casa. La investigación de su deceso destapó una serie de hechos que involucran el uso indebido de fármacos de uso sanitario, particularmente propofol y fentanilo, poniendo bajo la lupa, una vez más, al Hospital Italiano de Buenos Aires.

El residente del nosocomio -al que, con el fin de preservar su identidad, se lo nombra con las iniciales H.S.- fue hallado muerto en su vivienda tras haber sufrido una sobredosis de propofol y fentanilo. Se trata de fármacos utilizados en anestesia intravenosa en procedimientos médicos, como endoscopias y punciones, en dosis controladas. La combinación de estos dos medicamentos en el cuerpo de H.S. provocó una depresión respiratoria conocida como apnea, lo que habría llevado a su muerte, según fuentes médicas consultadas.

El propofol y el remifentanilo se administran comúnmente mediante una bomba de infusión que ajusta la dosis de acuerdo a la profundidad de anestesia requerida, dependiendo de factores como la edad, el peso y la condición del paciente. La dosificación debe ser precisa, pues un error podría ocasionar efectos severos como la apnea, que requiere intervención con ventilación asistida, conocida como “ambucear”.

Por qué se apunta contra un anestesista del Hospital Italiano

Ahora bien, la investigación en torno a la muerte de H.S. tomó un giro inesperado cuando se descubrió que los fármacos encontrados en su casa pertenecían al Hospital Italiano de Buenos Aires.

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El fentanilo volvió a estar bajo la lupa, a un año de la crisis sanitaria que dejó a más de 100 víctimas por el fentanilo contaminado.

De acuerdo con lo difundido por el periodista Omar Lavieri de Infobae, la trazabilidad de los productos permitió vincular el caso a un médico anestesista del hospital, identificado como H.B., quien era una figura destacada en su área. Tras la revelación de que los fármacos hallados en la residencia de H.S. habían sido suministrados desde el Hospital Italiano, el anestesista renunció a su cargo.

Cómo eran los “viajes controlados” que ofrecía el anestesista

Como si fuera poco, los profesionales consultados en medio de la investigación aseguraron que el anestesista estaba bajo sospecha debido a la distribución de estos fármacos fuera de los protocolos médicos. A raíz de este incidente, se abrió un sumario interno en el Hospital Italiano para investigar la falta de control sobre la circulación de medicamentos anestésicos dentro de la institución.

A medida que avanzaba la investigación, surgieron dos versiones sobre el uso de los fármacos de anestesia fuera de los hospitales. La primera apunta a que el anestesista del Hospital Italiano estaba involucrado en la venta de "viajes controlados". Estos "viajes" eran experiencias recreativas en las que, por una suma de dinero, los clientes recibían dosis de propofol y fentanilo para inducir estados de relajación extrema o conciencia alterada. En algunos casos, se aseguraba que los clientes pudieran estar bajo el control de un “guía” que se encargaba de asistirlos en caso de emergencia mediante el uso de dispositivos como el ambú.

La segunda versión de los hechos revela que estas sustancias se utilizaban en fiestas sexuales organizadas por el anestesista, a las cuales asistían conocidos del médico que ya estaban al tanto del tipo de procedimientos recreativos que se realizaban. Los participantes de estas reuniones habrían utilizado plataformas como WhatsApp para coordinar los eventos, y según algunos testimonios, existía incluso un grupo denominado "Fiesta del propofol", a través del cual se organizaban estos encuentros.