Presenta:

Violó y mató a una niña de 5 años en Maipú y ahora tiene salidas transitorias

Máximo Gustavo Ferreyra Bazán secuestró, abusó sexualmente y asesinó a Patricia Marina Rodríguez en noviembre de 1994. Pese a que fue condenado a perpetua, un fallo le permitió salir de la cárcel.
Maximo Maiquel Ferreyra Bazán tiene 54 años y lleva más de 30 tras las rejas. Foto: MDZ.
Maximo "Maiquel" Ferreyra Bazán tiene 54 años y lleva más de 30 tras las rejas. Foto: MDZ.

El autor de uno de los crímenes más escalofriantes de la historia reciente de Mendoza salió de la cárcel después de 30 años, 3 meses y 20 días. Se trata de Maximiliano Gustavo Ferreyra Bazán (54), alias el Maiquel, quien secuestró, violó y mató a Patricia Marina Rodríguez Alaca, una niña de sólo 5 años, el 20 de noviembre de 1994 en Rodeo del Medio, Maipú.

Poco menos de un año después, más precisamente el 6 de junio de 1995, fue condenado a la pena de reclusión perpetua por homicidio criminis causa y violación por la Primera Cámara del Crimen, integrada en ese entonces por los jueces Víctor Hugo ComeglioJorge Enrique Marzari Céspedes y Orlando Juan Vargas.

En el fallo, los magistrados también le impusieron a Ferreyra Bazán la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado, del artículo 52 del Código Penal, debido a la gravedad del hecho cometido, a que era considerado un sujeto de "alta peligrosidad" y dueño de una personalidad "psicópata desalmada" y que contaba con un antecedente previo por un robo a mano armada y en banda cuando era menor de edad, de acuerdo con los fundamentos de la sentencia a los que tuvo acceso MDZ

El fallo se ventiló a principios de marzo en el Polo Judicial Penal. 

Pese a todo eso, el 6 de marzo de este año, pocos meses después de que se cumplieron tres décadas del brutal crimen de Patricia Marina Rodríguez, la jueza Érica Patricia Sánchez le concedió a Ferreyra Bazán el régimen de salidas transitorias, beneficio que el interno venía buscando desde hace tiempo y en varias ocasiones la misma magistrada se lo había negado.

De esa forma, el Maiquel logró salir del Complejo Penitenciario N°II San Felipe, donde se encontraba alojado desde 2009 -luego de pasar por Boulogne Sur Mer y Almafuerte- y fue trasladado a la Unidad Penitenciaria IV - Granja y Colonia Penal Dr. Juan Bautista Vitale Nocera, localizada en el distrito de Gustavo André, Lavalle

Desde ese lugar fue autorizado a salir solamente los días lunes, cada 49 días, y por el lapso de ocho horas, en las que debe permanecer en la vivienda de su hermano, en Maipú, quien también estará a cargo de sus traslados.

Además, para poder mantenerse dentro del régimen, se le fijaron una serie de condiciones y prohibiciones: no consumir bebidas alcohólicas o estupefacientes, no provocar desorden en la vía pública, no demorar el regreso a la Unidad Penitenciaria, no tener trato personal con liberados, no abandonar el domicilio asignado para las salidas, no cometer delitos y llevar todo el tiempo colocado una pulsera electrónica de monitoreo georreferencial. 

El establecimiento penitenciario donde se encuentra alojado Ferreyra Bazán. 

La magistrada del Juzgado Penal Colegiado N°2 dispuso también que, mientras permanezca en la casa de su hermano, quedará prohibido el ingreso de menores de edad al lugar y contará con acompañamiento psicológico, con la finalidad que se brinden informes sobre su comportamiento al Tribunal de manera mensual. 

Más allá de los recaudos que se tomaron para que el reo pueda acceder el beneficio, la presencia de Ferreyra Bazán en la Granja Penal generó malestar entre el resto de la población carcelaria y también entre el personal penitenciario, ya que conocen sus antecedentes y lo consideran peligroso. 

Cómo fue el crimen de Patricia Marina Rodríguez 

La reconstrucción del brutal asesinato sostiene que el 20 de noviembre de 1994, alrededor de las 8.30, Patricia Marina Rodríguez se encontraba jugando junto a su hermano menor en la vereda de su domicilio de calle Mirasso, en la localidad de El Pedregal.

De manera inesperada, Ferreyra Bazán, quien tenía 23 años, apareció en el lugar y secuestró por la fuerza a la niña, tomándola de una mano y huyendo a paso apresurado, perdiéndose rápidamente de vista. El hermanito de la víctima les alertó a sus familiares y junto a vecinos comenzaron a buscar a la pequeña por los alrededores. 

En poco tiempo también tomó conocimiento del hecho personal policial y se iniciaron intensos rastrillajes por las propiedades rurales de las inmediaciones. Cerca de las 10.15, menos de dos horas después del secuestro, dos efectivos que recorrían la finca Fuchs encontraron a Ferreyra Bazán de rodillas, con el pantalón bajado hasta las rodillas y sosteniendo a Patricia Marina Rodríguez, a quien estaba accediendo carnalmente, se desprende del expediente. 

Al notar la presencia de los uniformados, el violador se desprendió de la niña y trató de darse a la fuga, pero fue detenido a los pocos metros. Una vez asegurado el sospechoso, fueron rápidamente a verificar a la víctima, pero notaron que no presentaba signos vitales. 

Policías de la jurisdicción realizaron un intenso rastrillaje y ubicaron al sospechoso (imagen ilustrativa). Foto: gentileza. 

Debido a que Ferreyra Bazán fue descubierto prácticamente in fraganti, jamás estuvo en duda que haya sido el autor de la violación y homicidio de la criatura. Por eso, la investigación se centró en conocer si las vejaciones se produjeron post mortem o mientras la víctima se encontraba con vida. 

La necropsia al cadáver de la niña reveló que fue "violentada sexualmente vía anal y vaginal" y que la causa de muerte fue por un "shock mixto", producido por una estrangulación manual y shock neurogénico, es decir, una lesión crítica en el sistema nervioso central, que al parecer fue producida mediante un golpe con algún elemento contundente o filoso, ya que la niña presentaba una herida cortante en la cabeza. 

Más allá de eso, la presencia de sangre de la víctima en los genitales del detenido permitió confirmar que la pequeña se encontraba con vida mientras era abusada sexualmente por Ferreyra Bazán, lo que permitió posteriormente no sólo condenarlo por el asesinato, sino también por la violación. 

Poco más de tres décadas después, beneficiado por fallo judicial, el Maiquel volvió a pisar El Pedregal, no muy lejos del lugar donde le arrebató de manera salvaje la vida a Patricia Marina Rodríguez.