Desde la cárcel, Nahir Galarza le envió un mensaje a los padres de Fernando Pastorizzo
Luego de mucho tiempo fuera de la escena mediática, Nahir Galarza rompió el silencio para pedirle a la Justicia el beneficio de la duda por el asesinato de su novio, Fernando Pastorizzo. Éste, el 29 de diciembre de 2017, fue víctima de dos disparos, lo que le significó la cadena perpetua a Galarza a mediados del año pasado.
"Nunca tuve el beneficio de la duda, siempre aparecí como la asesina de su novio", declaró desde la carcel la joven entrerriana de 26 años en una entrevista con Canal 9 Litoral. Sin embargo, también asegura que "ya había una condena social y mediática. Ni siquiera fui a la audiencia del veredicto porque sabía que me iban a dar perpetua".
Asimismo, Galarza señaló que "no tenía una relación formal con Fernando y nunca pudieron probarlo". "El día de la testimonial presenté una carta en las que él me pedía disculpas por lo que me había hecho, pero no la tuvieron en cuenta", agregó.
De igual forma, la joven declaró que "ahora me da igual que me crean o no, si ya estoy re condenada". Dejó entrever que Pastorizzo la había lastimado, lo cual fue corroborado "por mi médico ginecólogo, mi fisioterapeuta y mi entrenador de hockey".
"Pido que la justicia sea justa conmigo, que me den el mismo derecho que a las otras personas, un poco de equidad", manifestó Galarza, que está presa en la Unidad Penal de Mujeres número 6 de la ciudad de Paraná. "Yo, a pesar de estar acá, no pierdo derechos como persona”, expuso.
En consonancia con esta idea, la joven argumentó que "hay chicas que también están condenadas por homicidio agravado por el vínculo a 14 o 15 años. De ellas, creo que ninguno conoce el nombre, y ¿por qué a mí sí, si mi causa es igual o parecida a otras causas?".
Por otra parte, Nahir confirmó que no apelará la cadena perpetua. “Lo que si puedo llegar a hacer en un momento es pedir la revisión de la condena”. También consideró que los medios "rearon un personaje, que era asesina, fría, inventaban... Todo muy exagerado".
Asimismo, reveló que en algún momento intentó acercarse a los padres de Pastorizzo, pero éstos rechazaron ese posible encuentro: "Les pediría perdón desde lo más profundo de mi corazón".
Cuando ocurrió el asesinato, Galarza tenía 18 años y recién podrá salir cuando cumpla los 53. Luego de este tiempo transcurrido, afirma que este período de encierro "es una aprendizaje, me siento diferente, tengo las cosas más claras". "Fue un cambio muy grande en mi forma de ser. Tenía muchas cosas reprimidas y hoy soy totalmente lo contrario", manifiesta.
"En el penal trabajo, estudio idiomas, psicología social a distancia, hago todo lo que puedo para demostrar que hubo un cambio", añadió. De todas maneras, admitió que en algún momento sintió que "ya no tenía ganas de vivir" por la situación que estaba atravesando tras ser sentenciada.
También dijo que "la serie no la ví, la película sí, pero no participé mucho. Algunas cosas eran verdad, otras no, pero fue medio chocante verme en la pantalla".

