Delincuentes golpearon salvajemente a una mujer a la salida de un show de Maxi Trusso en Luján de Cuyo
Una noche que se presentaba ideal con un sunset y el show de Maxi Trusso en el complejo Butic Summer de Luján de Cuyo, se convirtió en una pesadilla para una mujer que fue abordada por delincuentes cuando se retiraba del lugar y salvajemente golpeada. Y todo por robarle apenas la cartera.
La víctima, una mujer de 46 años, habló con MDZ y relató los momentos de terror que vivió al ser atacada por dos delincuentes que "aparecieron de la nada". Además, denunció la falta de reacción por parte del personal de seguridad, que no advirtió lo que estaba sucediendo.
La jornada había comenzado el viernes por la noche y se extendió hasta la madrugada. Mónica, junto a una amiga, había asistido al complejo Butic Summer para disfrutar de una velada de música y gastronomía en el lugar ubicado en Lateral Este y Acceso Sur. Sin embargo, todo cambió al momento de retirarse, cerca de las 4 de la mañana del sábado.
Una noche de disfrute que terminó en una pesadilla
Cuando Mónica se subió al vehículo en el asiento del acompañante, mientras que su amiga tomaba el volante, dos jóvenes la sorprendieron, le abrieron la puerta de golpe y, de manera violenta, intentaron arrebatarle la cartera. Instintivamente, ella reaccionó y se resistió, sin imaginar la brutalidad con la que iban a reaccionar los sujetos.
"De repente, aparecieron dos flacos. Uno me pegó una trompada con la mano abierta, me tiró hacia atrás y empezó a tironear de la riñonera. Forcejeamos y me golpearon entre los dos", relató la víctima. Luego agregó: "Me estaban moliendo a trompadas y yo intentaba darles la riñonera, pero no podía. Ellos no entendían que no iban a poder arrancármela, que tenía que sacármela yo".
Al fracasar en su intento de robo, los agresores intentaron quitarle las botas y el reloj, y entre golpes y forcejeo también le rasguñaron las piernas. Curiosamente, en medio del atraco, Mónica terminó arrebatándole el reloj a uno de los atacantes en forma involuntaria.
Sobre la apariencia de los delincuentes, describió: "Eran chicos de entre 20 y 22 años, flacos y menuditos. Usaban gorritas, remeras anchas, zapatillas grandes y pantalones rotos". Además, agregó: "Para mí, estaban drogados".
Falta de seguridad y de empatía
En cuanto a la seguridad del lugar, Mónica manifestó que "se acercaron cuando ya me habían molido a palos. Durante el ataque, pese a que gritábamos pidiendo ayuda, nadie intervino. Ni la seguridad ni la gente que estaba ahí. No hay empatía".
Después de la brutal golpiza, su amiga la trasladó al hospital Español, donde recibió atención médica. "Me revisaron y tenía la presión muy alta, por lo que me pusieron suero y calmantes. También tenía vómitos. Me dejaron en observación por unas horas y luego me fui a casa. Mañana -lunes- tengo que hacerme una resonancia por los golpes en la cabeza", explicó.
Finalmente, Mónica expresó cómo se siente tras la traumática experiencia: "Ahora estoy mejor, pero con dolor de cabeza y cervical. Cuando recibí la primera trompada sentí como un latigazo. También me siguen apareciendo moretones por todo el cuerpo. Es la primera vez que me pasa algo así, estoy conmocionada".


