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Familiares del joven asesinado por la bonaerense en Mar del Plata no creen en la investigación

La familia de la víctima ha solicitado que intervenga la Policía Federal para garantizar que las evidencias, especialmente los vehículos implicados en el asesinato.

El caso de Matías Paredes, el joven asesinado a balazos por la Policía Bonaerense en Mar del Plata, ha tomado un giro preocupante en términos de transparencia y preservación de las pruebas. La familia de la víctima ha solicitado que intervenga la Policía Federal para garantizar que las evidencias, especialmente los vehículos implicados en el asesinato, sean preservadas de manera adecuada, ya que desconfían de que la Bonaerense, con posibles lazos entre los oficiales detenidos, pueda manipular o descuidar estos elementos clave.

El abogado de la familia, Maximiliano Orsini, expresó la inquietud en declaraciones al diario La Capital, subrayando que la intervención de la Policía Federal es esencial para evitar cualquier intento de encubrimiento. En este sentido, también se ha solicitado que los celulares de los oficiales detenidos – Juan Molina, Julio Rufino, Yancamil Masía, Héctor Murray y Emilio Flores – sean peritados, con el fin de investigar si existieron comunicaciones posteriores al asesinato que puedan indicar un intento de ocultar la verdad.

El homicidio, perpetrado el 7 de febrero, ha causado conmoción por su brutalidad. Paredes recibió múltiples disparos, entre ellos uno en la espalda, lo que, según los primeros informes, confirma la violencia con la que se llevó a cabo el crimen. A pesar de los esfuerzos por trasladarlo rápidamente al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA), las heridas fueron fatales y el joven falleció.

La acusación formal contra el oficial Molina, quien se encuentra imputado por "homicidio doblemente agravado", señala que él sería el autor material del asesinato. En tanto, los otros agentes detenidos enfrentan cargos por ser presuntamente "partícipes necesarios". Si se confirma la imputación, los acusados podrían enfrentar una pena de prisión perpetua.

El caso no solo ha puesto en evidencia la gravedad del hecho, sino que también ha planteado serias dudas sobre la posible connivencia de la Policía Bonaerense en el intento de encubrir el crimen, lo que podría agravar aún más la situación de los imputados. Por lo tanto, la intervención externa se presenta como un paso fundamental para esclarecer los hechos y evitar que el caso quede en la oscuridad.

En este contexto, la presión de la familia y la sociedad por una investigación imparcial crece, a la par de la necesidad urgente de asegurar que las pruebas sean tratadas con la máxima rigurosidad para que se haga justicia.