Crimen de Guaymallén: el perfil del femicida que se quitó la vida, según los amigos de Florencia Guiñazú
El crimen de Florencia Guiñazú mantiene consternada a Mendoza. El hecho ocurrió este sábado en el departamento de Guaymallén, en calle Bombal al 420. Allí, en una ventana del departamento, el asesino dejó un cartel escrito a mano que decía "Llamen a la Policía que los niños están solos". Te contamos quién era Ignacio Notto, el femicida que se quitó la vida.
Te puede interesar
Vecinos indignados y reparación en proceso del socavón en calle Tirasso
Ignacio Agustín Notto tenía 32 años y era oriundo de Neuquén. Además, era contador y, al igual que Florencia, practicaba deportes: iba al gimnasio y jugaba al rugby. Jorge, un amigo de la víctima, lo describe como un hombre de aproximadamente 1,80 de estatura y de cuerpo atlético y musculoso".
Desde hacía algún tiempo Ignacio estaba en pareja con Florencia y se lo veía cada vez más en la casa y por el barrio, a diferencia de los inicios de la relación. Además, los amigos de la joven habían advertido ciertos cambios en la conducta de Florencia desde que había avanzado la relación con Nacho, tal como lo llamaban.
Jorge cuenta que la joven era multifacética y hacía muchas actividades. Además de deporte, "había empezado a hacer tatuajes, vendía ropa, solía viajar a Chile para traer productos electrónicos para vender, era modelo de ropa interior y grababa videos y promociones, era como una influencer en las redes sociales". Así, advierte que tanta exposición, sobre todo en las redes, causaban celos en su pareja.
Una relación conflictiva
De acuerdo con Jorge, "él quería estar cada vez más tiempo cerca de ella, estaba obsesionado. Estaba mal de la cabeza". Luego, sobre la noche del crimen, manifestó que "seguramente los vecinos se habían cansado de llamar a la Policía y ya no se querían meter más. Además, veían que ella siempre volvía con él".
Respecto de Florencia, Jorge contó que "ella se maquillaba mucho, así que nunca advertimos si tenía algún golpe, pero sí nos contaba que se peleaban seguido y que ella no se quedaba atrás, también se defendía y le pegaba, se agredían mutuamente". Además, agregó que la víctima tiene una hermana que es penitenciaria y que su madre estaba muy presente para asistirla a ella y a sus hijos.
Por otra parte, el hombre comentó que Nacho no tenía buen trato con el hijo varón de Guiñazú: "Le hablaba mal, no era cariñoso ni comprensivo". Al respecto, cabe aclarar que el asesino no es papá de ninguno de los chicos, al tiempo que ambos tienen padres diferentes, con la coincidencia de que los dos son gendarmes y son oriundos de la localidad de Eugenio Bustos, en La Consulta. Sobre ellos, Marina, otra amiga de Florencia, manifestó que los dos progenitores siempre estuvieron presentes para con sus hijos.
Florencia se había alejado de los amigos
Marina contó que, desde que inició la relación con Nacho, Florencia se fue alejando de sus amistades. "Él era muy celoso, yo sabía algunas cosas por lo que nos contaba Flor, pero él aparentaba ser algo que no era era, se mostraba como una persona agradable".
Esa situación llamaba la atención en el grupo de amigos, ya que "a ella le gustaba salir, viajar y compartir un montón de cosas", dice Marina, pero aclara que "ahora, atando cabos, empiezo a comprender un poco más la situación".
Por su parte, Jorge estima que el crimen se produjo en horas de la madrugada, "entre las cuatro y las cinco", al tiempo que manifestó que el femicida no estaba con ella en la tarde y que llegó en moto pasada la medianoche. "Yo creo que fue una situación que se salió de control, pero no descarto que haya sido algo premeditado", concluyó.
La mató, dejó un cartel y se quitó la vida
El crimen de Florencia Guiñazú ocurrió el último sábado en un complejo de departamentos en la calle Bombal al 420, en Guaymallén. Allí, Nacho asesinó a su pareja, a quien estranguló con sus propias manos. Luego, dejó un cartel que decía "Llamen a la Policía que los niños están solos". Más tarde, al llegar al lugar, los agentes de Policía constataron que el asesino se había quitado la vida al ahorcarse con un cable en la habitación.
Al llegar la Policía, los vecinos ya se encontraban con el hijo mayor de la víctima, de 7 años, mientras que la más pequeña estaba con su abuela en otro domicilio.
De momento, la familia de Florencia aguarda a que se termine la investigación para poder dar el último adiós a la joven.


