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Autos de alta gama, violencia y mala praxis: los durísimos testimonios contra el oftalmólogo detenido por estafas

El oftalmólogo Pedro Miranda, quien está detenido acusado de estafas, sigue sumando testimonios en su contra. Un exempleado y una paciente cuentan el calvario que vivieron con el profesional.
Pacientes y empleados del oftalmólogo Miranda lo acusan de estafas y mala praxis Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Pacientes y empleados del oftalmólogo Miranda lo acusan de estafas y mala praxis Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Nuevos testimonios complican cada vez más a Pedro Reinaldo Miranda, el oftalmólogo de Mendoza detenido en la Peatonal Sarmiento acusado de estafar a sus pacientes. Sin embargo, ahora se suman más voces en su contra por mala praxis, y también por fraude contra su propio equipo de trabajo. Un exempleado y una paciente hablaron con MDZ. 

"Cuando se empezó a endeudar, empezó a demorar los sueldos de los empleados, hasta que empezamos a cansarnos", cuenta Gabriel, quien trabajó con el oftalmólogo en la clínica Dyter durante varios años. Por su parte, Susana, una paciente, manifestó: "Yo me operé para no usar anteojos y ahora uso anteojos de lejos y de cerca". Y agregó: "Me rompió los dos ojos, fue una carnicería lo que me hizo". 

Autos de lujo, deudas y juicios laborales

Pedro Miranda gozaba de buena reputación y, al parecer, fue un destacado profesional al comienzo. Sin embargo, con el paso del tiempo todo empezó a cambiar, desde los tratamientos y las deudas, hasta el trato con el personal y los pacientes.

"Yo trabajé con él siete años", comenzó Gabriel. "Cuando empezó Dyter, al principio era bastante correcto y pagaba bien, pero en los próximos tres años se empezó a endeudar, empezó a demorar los sueldos un mes, dos meses y llegó un punto que eran tres meses, hasta que comenzamos a cansarnos. Teníamos más de 40 empleados y era la misma situación para todos. También empezó a mentirle a los pacientes y los tenía ahí en lista de espera todo el tiempo.

Cuando la situación se tornó más compleja los empleados de Dyter realizaron protestas con el Centro de Empleados de Comercio. En palabras de uno de los damnificados, "nos ponían como que ni siquiera estábamos en la parte de salud. Entonces hubo una protesta y a partir de ahí -Miranda- nos empezó a echar. Estábamos todos en blanco y nos empezó a echar sin indemnización y debiendo los sueldos, entonces todos le terminamos haciendo juicios. Hasta donde yo sabía tenía como 35 juicios laborales, pero otros me han dicho que llegó a haber más de 50".

Incluso, Gabriel contó que "como no pagaba los juicios algunos le pudimos embargar algunas cosas. Yo le embargué equipos y otros consiguieron cobrar, aunque fueron muy pocos". También, sostuvo que "él empezó a tener muchas deudas, se metió con prestamistas, con gente pesada. Le sacaron todos los autos que tenía, porque tenía autos de alta gama".

Los esclavos del palacio y los esclavos comunes

Respecto de la relación que tenían los empleados con el oftalmólogo, Gabriel contó que "a los empleados con más categoría, digámoslo así, los trataba bien, pero con los otros era distinto, se enojaba, había como una diferencia de jerarquía. Algunos decían que eran los esclavos del palacio y otros los esclavos comunes. Y también contrató a una persona para hacer estudios que no tiene título, que técnicamente estaría usurpando el título de salud". 

Por su parte, en relación con los pacientes, manifestó que "siempre trataba de que volvieran a la clínica. Por ejemplo, había una inyección que se colocaba en la retina, por una enfermedad que se llama degeneración macular, que está relacionada con la edad y se colocan unas inyecciones para curarse. Pero qué pasaba, del frasquito que venía usaba la mitad y lo aprovechaba con dos pacientes. Generalmente eran tres dosis, pero él ponía esa media dosis, a la segunda dosis les ponía agua y después les aplicaba media dosis más, y así tenía al paciente más tiempo en la clínica y le cobraba el doble".

"Hubo pacientes que estuvieron más de siete siete meses tratando de curarse de algo que hoy en día se cura en una semana. Y eso lo hacía muy seguido", continuó Gabriel. "Para nosotros era un problema, porque tampoco queríamos perder el empleo, entonces estábamos en el medio".

Además, el exempelado del oftalmólogo contó que podría haber cómplices: "Quizás la misma chica que le hacía la administración. Ella era la que siempre nos pagaba a nosotros y desde ese entonces siempre fue una porquería de persona. Y es la esposa del que atiende sin título. O sea que eran amigos ellos tres".

Finalmente, sostuvo que "esta causa tarde o temprano iba a pasar, porque él estaba estafando, ni siquiera estaba pagando las deudas, que encima se le van haciendo más grandes por los intereses. Iba a pasar tarde o temprano".

"Me rompió los dos ojos"

Otro fuerte testimonio que compromete al oftalmólogo Miranda es el de Susana, una docente que lleva adelante un reclamo no solo por estafa, sino también por mala praxis. "Yo me operé en el 2020. Me rompió los dos ojos, es una carnicería lo que me hizo", dijo. 

La mujer planteó que "esa operación me la cubría la obra social, pero él me cobró un plus en efectivo y sin recibo, sin nada. Me opera y me deja con un ojo viendo de cerca y el otro viendo de lejos. Cuando se lo planteo no me quería entregar las tarjetas identificatorias. Fue larguísimo, me hizo hacer mil estudios y me hizo gastar fortunas para dejarme sin poder ver. Logré que me diera las tarjetas de mis lentes después de tres años y parece que eran como de prueba, de muestra gratis de laboratorios".

Luego, Susana contó que actualmente "un ojo lo sigo teniendo con la lente rota y la del otro se me salió y quedé prácticamente ciega de ese ojo. Me tuvieron que suturar una lente para que yo pudiera ver. En estas condiciones me dejó Pedro Miranda. Todavía estoy con la lente y la cápsula rota en el ojo derecho, con el riesgo de que se me vaya para adentro". 

Además, sostuvo que "me operé para no usar anteojos y ahora uso anteojos de lejos y de cerca. No puedo usar multifocales porque tengo lentes adentro de los ojos. Si me pongo anteojos para ver de lejos me mareo y no puedo caminar, y si me pongo lentes para cerca, tengo un ojo que veo de cerca y otro que no, y si te ponés aumento te da una distorsión. Según me dijeron otros oftalmólogos, cuando vos le das al cerebro tantas imágenes distorsionadas te quita la visión de un ojo".

La docente también recordó sus charlas con otros pacientes: "En la sala de espera una señora me comentó que Miranda fue a buscar los dólares a su casa y a otro conocido lo dejó ciego de un ojo. Vos nombrabas a Miranda y uno te comentaba que le compró un auto y nunca se lo pagó, otros que los había estafado de otras maneras. Y de mala praxis hay un montón de casos". 

Sin protocolos de Covid y con música Heavy Metal

Según el testimonio de Susana "este señor no cumplía con los protocolos de Covid que había en ese momento. En plena pandemia te metía 25 personas, una al lado de la otra, y te hacía pasar de a dos como vacas. Después, salías y te largaba sin ver a la calle, recién operada. Salías a tientas, agarrándote de donde podías, hasta encontrar a la persona que te había acompañado. Nos metía hacinados en una habitación chiquitita, pero ya habías pagado la operación. Además, era una clínica de renombre, pero claro, era de renombre cuando pertenecía a otro oftalmólogo. Se ve que este delincuente también se quedó con el nombre de la clínica". 

Finalmente, la damnificada contó que "él te cobraba un coseguro y al momento de la operación y sin previo aviso te cobraba el anestesista. Y vos que estabas ya lista con el ojo para ser operado, ibas a pagar el anestesista sí o sí. Cuando fui a reclamarle y me paré en la puerta de su consultorio me gritó y me faltó el respeto. Llamé por teléfono a mi esposo para que viniera porque pensé que este hombre se levantaba y me golpeaba. Vos no sabés cómo me trató, fue muy violento. Aparte te operaba con música heavy metal en lo que se suponía que era un quirófano. En esas condiciones trabajaba este señor, un loco total", cerró. 

El oftalmólogo está en la cárcel

Miranda fue detenido el viernes 11 de octubre por la División de Delitos Económicos de la Policía de Mendoza cuando caminaba por la Peatonal Sarmiento en la Ciudad de Mendoza.

El hecho sucedió luego de que el jueves 10 por la mañana se hiciera efectiva la orden de captura en una causa que lleva adelante la fiscal de Delitos Económicos Mariana Pedot. Ahora, Miranda se encuentra detenido en la Penitenciaría Provincial desde el martes 15, cuando fue trasladado desde la Estación Transitoria de Detenidos y Aprehendidos (Es.Tra.Da).

El profesional, fundador de la clínica oftalmológica Dyter, fue denunciado por estafas por algunos de sus pacientes, quienes lo acusan de no haber recibido la asistencia correspondiente tras haber realizado pagos en dólares por adelantado. También, también recaen sobre él denuncias de exempleados y acusaciones por mala praxis.

Además, el último miércoles fue allanada la clínica Dyter, donde los agentes retiraron varias carpetas con documentación y material informático extraído de computadoras utilizadas por el oftalmólogo.