"Una noche de terror": el dramático momento que vivió una familia que fue atacada por encapuchados en Guaymallén
La madrugada del pasado sábado en Rodeo de la Cruz, departamento de Guaymallén, se convirtió en una pesadilla para varios automovilistas que fueron víctimas de una serie de ataques perpetrados por un grupo de encapuchados. Los residentes de la zona expresan su preocupación, ya que aseguran que esta situación se ha vuelto "moneda corriente".
Pablo, uno de los damnificados, relató el dramático episodio que vivió junto a su familia mientras regresaba a casa, después de cenar con amigos. A la altura del asentamiento BAP, en la esquina Buenos Vecinos y las vías del tren, se encontraron con una obstrucción en la calzada, compuesta por piedras de considerable tamaño y bolsas de residuos.
"Veníamos de vuelta, después de cenar en lo de unos amigos. Al llegar a la altura del asentamiento, justo en la intersección de la calle Bueno Vecinos y las vías del tren, nos vimos obligados a bajar un poco la velocidad, apenas terminando de hacer la curva encuentro piedras y bolsas de residuos. Y sí, pasó lo que me imaginé. Comencé a sentir los golpes de las piedras y pronto el estallido de uno de los cristales de las ventanillas del auto. Nos estaban choreando, señores. Una emboscada", expresó la víctima.
El conductor contó que uno de los atacantes, colgado del vehículo, logró introducir su mano por la ventana rota y comenzó a forcejear con su esposa en un intento desesperado por robarles. "Ni que fuera el hombre araña el tipo... Yo a toda velocidad y el loco empecinado en manotear lo que fuere, el tema era robar algo de valor", agregó el hombre.
El grupo de encapuchados, compuesto por al menos cuatro individuos, vestidos de negro y armados con piedras, sembró el terror y el drama para esta familia, y para varios más en la zona. Afortunadamente, la rápida reacción del conductor le permitió escapar del peligro inminente. Sin embargo, al llegar a la estación de servicio YPF del Carril Nacional y Carril Ponce, se encontraron con un agente policial de servicio, quien confirmó que ese sábado habían ocurrido múltiples agresiones a automovilistas.
"Durante toda la noche hubo autos agredidos. Algunos con suerte, otros no tanta", señaló el efectivo mientras ayudaba a la familia afectada a limpiar los vidrios rotos dentro del vehículo.
El escenario se repitió una vez más cuando, a los pocos minutos, llegaron dos rodados más a la estación de servicio, también víctimas de intentos de robo y daños.
"Nos cansamos de ver como apedrean los autos para chorearles. Un día de estos van a matar a alguien por quererles robar, decía el playero de la YPF donde me metí horrorizado para ver si mis hijas y esposa estaban bien. Una noche de terror", completó Pablo.
Los conductores están alarmados por esta ola de ataques y denuncian la falta de seguridad en la zona. Los residentes instan a las autoridades a tomar medidas urgentes. Mientras tanto, los vecinos viven con temor cada vez que deben transitar por la peligrosa intersección de la calle Buenos Vecinos y las vías del tren.